Doctor Iván Delgado Enciso
Facultad de Medicina, Universidad de Colima
ivan_delgado_enciso@ucol.mx
El cáncer es una enfermedad caracterizada por el crecimiento acelerado y descontrolado de células, las cuales tienen la capacidad de diseminarse por el cuerpo y afectar la función de órganos vitales. El cáncer, cuando se detecta tardíamente (diseminado por el cuerpo), generalmente es mortal. Por este hecho, se buscan intensamente nuevos tratamientos, y la terapia génica es una modalidad actualmente en proceso de investigación.
La terapia génica puede combatir diversos tipos de enfermedades; sin embargo, la que actúa en contra del cáncer es la más abundante, pues representa el 66 por ciento de todos los proyectos de investigación clínica con tratamientos génicos. Sin embargo, como se mencionó previamente, todo está aún en fase de investigación. Si bien esta terapia se aplica en pacientes humanos en algunos hospitales, todavía es como parte de investigaciones rigurosamente controladas y para pacientes con características muy específicas.
¿CÓMO ACTÚA LA TERAPIA GÉNICA?
Como su nombre lo indica, la terapia génica abarca una amplia variedad de tratamientos que usan el material genético (ADN, popularmente conocido como el material de la herencia) para modificar funciones celulares, con la finalidad de ayudar en la cura de una enfermedad. En el caso de las células cancerosas, éstas tienen varias funciones alteradas, entre las cuales destacan estos puntos: 1) tienen capacidad de crecimiento acelerado y sin ningún control; 2) pueden diseminarse e invadir órganos vitales (como pulmón, hígado, cerebro, huesos, etcétera) y 3) pueden evadir las defensas (sistema inmune) que nuestro cuerpo tiene para combatir las enfermedades.
Una vez definidas las principales alteraciones de las células cancerosas, es lógico pensar que las estrategias de terapia génica tratan de modificar y/o aprovechar estas funciones para eliminar el cáncer. De manera general, la terapia génica en contra del cáncer se puede dividir en: inmunoterapia, transferencia de genes tóxicos o de supresión del crecimiento tumoral y viroterapia oncolítica. Para la inmunoterapia y la transferencia génica, por lo general se usan virus modificados sin capacidad de “reproducirse” (replicarse), en tanto que la viroterapia usa la producción de virus como el arma que elimina el cáncer.
INMUNOTERAPIA
En el caso de la inmunoterapia, se introduce material genético que estimula las defensas (sistema inmune) del paciente para que reconozca las células cancerosas y las elimine. Sería como un tipo de vacuna, sólo que, en lugar de prevenir la enfermedad, la inmunoterapia sería capaz de combatir al cáncer aun en etapas avanzadas de la enfermedad. Hay varias modalidades de inmunoterapia, pero generalmente un virus es modificado genéticamente y se le introduce un material genético que sea altamente estimulador del sistema inmune. Este virus es introducido en las células cancerosas, con lo cual se genera una respuesta inmunológica en contra del cáncer y comienza su eliminación. Hay muchos tipos de materiales genéticos (genes) que son capaces de estimular al sistema inmune, pero no todos pueden introducirse a la vez en un virus de inmunoterapia. Puede haber tantos tratamientos de inmunoterapia como genes estimulantes del sistema inmune y sus combinaciones.
Actualmente se está buscando qué genes (ADN) estimulantes o qué combinaciones son las más efectivas en contra de cada uno de los tipos de cáncer. Hay muchos ejemplos que se muestran promisorios, como el tratamiento con la vacuna GVAX, la cual fue capaz de eliminar el cáncer en tres de 33 pacientes, además de estabilizar la enfermedad por siete meses en siete pacientes más. Se ha demostrado que la inmunoterapia puede funcionar y ayudar a los pacientes, aunque tiene gran efectividad sólo en una minoría de pacientes.
TRANSFERENCIA DE GENES TÓXICOS O DE SUPRESIÓN DEL CRECIMIENTO TUMORAL
Existe una gran variedad de genes que, al ser introducidos en el cáncer, pueden matar sus células (genes suicidas) o detener su crecimiento. Un ejemplo clásico de gen suicida es el gen de la timidina kinasa de virus herpes. Cuando una persona tiene un “fuego labial” (infección por el virus herpes), hasta en los comerciales de televisión se recomienda una pomada que tiene ganciclovir.
Este medicamento elimina las células infectadas con el herpes, debido a que la timidita kinasa del virus transforma al ganciclovir en una sustancia mortal para la célula; es decir, lo que causa la muerte o eliminación de las células infectadas del “fuego” es la presencia combinada de la timidita kinasa del virus herpes y del ganciclovir. Se ha colocado el gen de la timidita kinasa del herpes en virus de terapia génica.
Estos virus de terapia con el gen de timidina del herpes se han inyectado en tumores, y en sus células cancerosas comienza la producción de timidina kinasa de herpes. Al administrar ganciclovir a estos pacientes, las células cancerosas tratadas son susceptibles al ganciclovir, tal como las células infectadas con herpes, y mueren. Este tipo de terapia se ha usado contra el cáncer de próstata, y los pacientes han mostrado mejoría, aunque no se cura el mal.
En el cáncer hay un crecimiento descontrolado, por lo que también se han introducido genes que apagan las señales celulares de crecimiento o que generan señales para que la célula muera. También se han generado virus que llevan genes para bloquear la generación de nuevos vasos sanguíneos, los cuales son necesarios para que la masa tumoral pueda seguir aumentando de tamaño.
Cabe mencionar que la transferencia génica con virus, generalmente también logra estimular de manera secundaria al sistema inmune, lo cual incrementa su eficacia. Algunos de estos tipos de terapia génica han logrado una respuesta completa en cerca del 20 por ciento de los pacientes tratados, y han estabilizado la enfermedad y/o aumentado la supervivencia en cerca de la mitad de los pacientes. Las respuestas son muy variadas según el tipo de gen terapéutico empleado, el virus empleado como vehiculo del gen y el tipo de cáncer tratado.
VIROTERAPIA ONCOLÍTICA
Cuando alguien sufre una infección viral de la garganta o padece un “fuego labial”, le duele, y la zona afectada se pone roja por dos razones: los virus están matando a las células y además hay una inflamación en respuesta a la infección. Uno de los virus que comúnmente causa la gripa es el adenovirus, y el que causa el fuego labial es el virus herpes. Estos virus han sido modificados genéticamente para que, en lugar de que maten células de la garganta o del labio, maten células cancerosas mediante una infección localizada en el tumor.
Los virus tienen secuencias génicas que controlan la capacidad de replicarse (reproducirse). Normalmente, cuando el virus entra en la célula, comienza a activar (expresar) estas secuencias génicas para empezar a reproducirse dentro de ella. Se producen hasta diez mil nuevos virus, y finalmente la célula revienta, liberando los nuevos virus que infectaran a otras células.
Se han modificado virus (mayoritariamente adenovirus y herpes) para que las secuencias génicas que controlan la capacidad de replicación o producción viral se activen únicamente dentro de una célula cancerosa. Pero ¿Cómo detecta un virus que está dentro de una célula cancerosa? Las células cancerosas tienen funciones celulares alteradas, y por lo mismo el ambiente molecular dentro de esta célula tiene características muy específicas. Son estas alteraciones específicas del cáncer las que se usan para diseñar un virus capaz de detectarlas.
En la naturaleza, cada tipo de virus infecta mayorita-riamente una región u órgano de nuestro cuerpo, y esto es así por el diseño y genética del virus. Así pues, estos virus se re-diseñan para que ataquen al cáncer. Hay múltiples tipos de modificaciones genéticas que se han diseñado en los virus para que éstos ataquen de manera selectiva a un cáncer con características especiales. La ventaja de este tipo de estrategia terapéutica radica en que los virus terapéuticos continúan produciéndose en el cáncer conforme van destruyendo células tumorales. Adicionalmente, se ha demostrado que pueden viajar por el torrente sanguíneo y atacar a las metástasis (células cancerosas diseminadas en diversos órganos). El efecto de esta terapia es incrementado por la inflamación reactiva a la infección y un estimulo del sistema inmune, por lo que también funciona en menor medida como una inmunoterapia.
Uno de los virus terapéuticos más notables es el ONYX-015, el cual está siendo probado en tumores de cabeza y cuello. Recientemente, en la Universidad Autónoma de Nuevo León se generó un virus contra tumores asociados al Papilomavirus humano (como el cáncer cérvico-uterino) el cual fue muy efectivo en estudios en ratones. Esta modalidad de tratamiento génico tiene un gran potencial, pues hay investigaciones con pacientes que han respondido muy favorablemente a este tipo de terapia y parecieran ser los virus con mayor futuro. Sin embargo, aunque cada día se diseñan mejores virus, aún se está a la espera de que puedan curar algún tipo de cáncer.
CONCLUSIÓN
Aunque no hay ninguna terapia génica contra el cáncer de manera comercial, falta poco tiempo para que la comencemos a ver. En un inicio será extremadamente cara; servirá para cánceres y pacientes muy específicos, y aunque en un principio no será curativa, sí mejorará la calidad de vida de los pacientes. Este tipo de terapia parece ser un camino adecuado para combatir los tumores malignos; sin embargo, aún hay un largo trecho para que estas terapias sean la cura de la enfermedad.

