Por Tracy McVeigh (Tomado de Courrier International. Traducción de Félix Ramos Gamiño)

El éxito del pez pedicure, un tratamiento de belleza para los pies, inquieta a los defensores de los animales. Su prohibición en una decena de estados norteamericanos ha motivado a científicos británicos a realizar investigaciones sobre los riesgos ligados a este método.
El fish pedicure es actualmente uno de los tratamientos de belleza más de moda en el Reino Unido. Consiste en hacerse arrancar la piel muerta de los pies por carpas minúsculas desprovistas de dientes. Y aunque muy de actualidad, esta técnica hace rechinar otros dientes: los de las autoridades sanitarias y los de los defensores de los derechos de los animales.
El número de centros que proponen tratamientos con los Garra rufa (los peces pedicuros) no deja de aumentar. Gracias a una enzyma, el ditranol, contenida en la saliva de esta especie, se supone que este tratamiento tiene virtudes terapéuticas sobre ciertos problemas de la piel, tales como la psoriasis y el eczema. Y a medida que la popularidad de este tratamiento va en aumento, los salones de belleza pasan paulatinamente a los estanques de inmersión total. Sin embargo, este método no ha dejado de ser el centro de controversias.
Científicos de la Health Protection Agency (HPA), agencia de vigilancia sanitaria británica han decidido realizar investigaciones sobre los riesgos potenciales del pez pedicure. En los Estados Unidos, más de diez estados han prohibido este tratamiento, susceptible de incrementar los riesgos de transmisión de infecciones y enfermedades. Un portavoz de la agencia británica ha declarado que la HPA no tenía la intención de prohibir esta práctica, dados los riesgos “mínimos” de infección. Sin embargo, sí planea emitir recomendaciones de salud pública.
Según su portavoz, ni la HPA ni los servicios de salud escoceses “han reportado hasta el presente casos de infección asociados al pez pedicure en el Reino Unido. Sin embargo, como resultado de numerosas solicitudes de los inspectores sanitarios, las autoridades han decidido examinar los más recientes testimonios y publicar una serie de consejos a fin de evitar cualquier riesgo”.
Asimismo, las asociaciones de defensa de los derechos de los animales han dado la voz de alerta, denunciando las condiciones en que viven estos peces. “Estamos realmente preocupados por el bienestar de los peces implicados en esta práctica”, comenta un portavoz de la agencia británica.
“Los peces están protegidos por la ley. Sin embargo, es muy probable que la calidad del agua en la que los clientes sumergen sus pies todo el día no sea del todo buena, sobre todo si, previamente, se han aplicado cremas o lociones sobre la piel. Asimismo, los productos utilizados para desinfectar los contenedores y para secar los pies de los clientes antes del baño no deben ser nocivos para los peces”.
El Garra rufa –frecuentemente llamado “pez doctor”– era ya utilizado, hace 400 años, para cuidar la piel en estanques del sur de Turquía, su país de origen. Sin embargo, el gobierno turco ha hecho del Garra rufa una especie protegida, como reacción a su sobre explotación en los spas. En los Estados Unidos, ciertas boutiques utilizan ahora peces chin chin, haciéndolos pasar por Garra rufa. Empero, no son tan eficientes, y a menudo mueren en el curso del tratamiento.
En el Reino Unido, el fish pedicure es una actividad floreciente, ya que montar un negocio no resulta caro. Por lo menos tres empresas han desarrollado soluciones de franquicias, y es posible encontrar decenas de promociones en Internet, que ofrecen kits completos para lanzar negocios propios de Garra rufa.
Así, la empresa Appy Feet ha inaugurado 21 establecimientos en todo el Reino Unido; esto es, el doble de lo inicialmente previsto. “Appy Feet es sumamente popular entre hombres y mujeres de todas las edades, y este entusiasmo va en aumento. No se trata simplemente de personas que busquen ensayar el fish pedicure por su carácter innovador. Numerosos clientes se han convertido en visitantes habituales, y vienen una o dos veces por mes”, atestigua una responsable de la empresa, quien agrega que el bienestar de los peces es una de sus principales preocupaciones.
