Sin autor conocido
Dos jóvenes viajaban por un camino solo y enroscado, por cualquier parte podría salir un animal o un asaltante, había muchos escondrijos, así que caminaban prudentemente.
De pronto uno de ellos miró entre unas hierbas algo que llamó su atención, se abalanzó sobre el hallazgo resultando que era una bolsita llena de dinero.
-¡Estamos de suerte hoy!, gritó su compañero de viaje.
-¿Por qué dices “estamos”. Mejor di “estás” le corrigió altanero el que se había encontrado el dinero, lo guardó en su mochila y no habló más del asunto.
No habían caminado mucho cuando se vieron rodeados por cuatro asaltantes que blandiendo sus cuchillos les gritaron ¡El dinero o la vida!
El que traía el dinero le dijo a su compañero ¡Estamos perdidos!
-¿Por qué dices “estamos”? le aclaró el otro. Mejor di “estoy perdido”.
Como yo no traigo ni un cinco los ladrones no se interesarán por mí, pero tú que traes la mochila llena de dinero ¿quién sabe cómo te vaya?
