Hacia la erradicación de la energía nuclear

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Cinthya Araiza

Bien sabemos que la era nuclear (Nuclear Age) comenzó en 1945, cuando los Estados Unidos “probaron” la primer bomba nuclear cerca de Nuevo México, lo que desencadenó un suceso histórico en 1953, cuando el presidente Eisenhower dio a conocer el inicio de su programa Átomos de Paz.  Irónicamente, no existe nada de pacífico en esta declaración, menos tratándose de armamento nuclear. Años después de la declaración de Eisenhower, nos encontramos con un mundo lleno de basura y deshechos nucleares que sólo han empeorado el deterioro del medio ambiente, y de la salud de miles de personas alrededor del mundo.

Es verdad que urge un sistema de energía renovable ó bioenergía  suficientemente efectiva para contrarrestar los efectos de la basura nuclear que han llevado al cambio climático. De por sí la energía nuclear en sí desgasta los niveles de energía global, y ésta seguiría disminuyendo en los próximos años si no se actúa cuanto antes.

El hecho de que se construyan constantemente estaciones de energía nuclear para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, esto costaría millones de dólares, crearía decenas de miles de toneladas de residuos letales de radioactividad alta, contribuiría a una mayor proliferación de materiales de armamento nuclear y  resultaría en un accidente de igual o peor magnitud que Chernobyl al menos una vez cada década[1]. Esto obviamente, sería como despilfarrar los recursos necesarios para implementar soluciones más congruentes para contrarrestar el cambio climático. Sería lógico pensar que a pesar de todos los supuestos beneficios que las plantas nucleares puedan traer, éstas no representan más que “cabezas nucleares”  las creaciones más peligrosas del hombre (Patrick Moore, 1976). Todos somos irresponsables si permitimos que se sigan construyendo estas plantas. Greenpeace clasifica al acto de la creación de estas plantas nucleares como un acto criminal dañino para el mismo ser humano.

Se ha despertado conciencia recientemente, y aunque las cosas vayan viento en popa, es necesario hacerlo rápido. En el año 2000, se reconoció (al fin) a la energía nuclear como “sucia”, peligrosa e innecesaria- tecnología inservible para el mundo-  durante una conferencia Cambio Climático de la ONU en Noviembre del mismo año. La energía nuclear dejó de ser considerada como sustentable en Abril del 2001 durante una Conferencia para el Desarrollo Sustentable de la ONU, en donde se reconoció que la energía nuclear conlleva a riesgos reales, inherentes y a largo plazo, sobre todo para el ser humano, debido a que se han dado casos en donde los niños son los más afectados.

La erradicación de este tipo de energía, evitará casos como el de Natsya, una niña de Belarus quien a los 3 años fuera diagnosticada con cáncer de útero y de pulmón. De acuerdo con médicos especialistas, este es uno de los miles de casos de cáncer infantil a partir del desastre de Chernobyl.

 


[1] Datos extraídos de www.greenpeace.org.

 

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