Traducido por Alejandro Ramos de la Peña
La semana pasada, una empresa de biotecnología de California anunció que sus células madre humanas son capaces de restaurar la memoria en roedores preparados para tener una condición parecida al Alzheimer, lo cual es una evidencia de que las células madre neuronales pueden mejorar la memoria.
La compañía, llamada StemCells, está apostando a que su preparación exclusiva de las células madre de tejido cerebral fetal podrá ayudar a mejorar diversas funciones en el sistema nervioso central. La compañía y sus colaboradores han demostrado que las células madre de su producto tienen un gran potencial en la protección de la visión en ojos enfermos, o al mejorar la capacidad de caminar en los roedores con lesión de la médula espinal.
Esta capacidad metamórfica no es tan sorprendente ya que son células madre, después de todo. Pero los expertos dicen que la calidad de los científicos involucrados en StemCells y las propiedades interesantes de sus células proporcionan un alto nivel de competitividad a la empresa. «Han sido muy firmes en su trabajo para conseguir estas células en ensayos clínicos. Es un camino duro y lo han hecho», dice Larry Goldstein, investigador de células madre neuronales y director del programa de células madre la Universidad de California en San Diego.
La compañía descubrió la técnica para aislar estas células de tejido cerebral en 1999 y desde entonces ha invertido unos $ 200 millones de USD para la mejora de la tecnología. «Ahora estamos realmente en la fase emocionante, porque ahora estamos viendo los datos clínicos humanos», dice el director ejecutivo de StemCells Martin McGlynn.
Su empresa no es el único grupo ensayando con células madre en la clínica. Si bien se prestó mucha atención a la salida de Geron desde el primer ensayo con células madre embrionarias, muchos grupos han seguido desarrollando sus terapias de células madre no embrionarias para tratar la leucemia, la colitis, accidentes cerebrovasculares, y mucho más. Mientras tanto, Advanced Cell Technology, empresa con su sede en el Reino Unido continúa los ensayos de terapia para la ceguera. Las células madre no embrionarias pueden proceder de diversas fuentes como la médula ósea, la sangre, así como la donación de tejido fetal abortado, como es el caso de StemCells y Neuralstem, otra empresa que se centró en las células madre neuronales. En los últimos años, los científicos también han desarrollado métodos para convertir las células normales adultas en células madre (las llamadas células madre pluripotenciales inducidas), pero su seguridad aún no se ha probado en seres humanos.
Uno de los primeros estudios en humanos de StemCells es un pequeño ensayo de niños con una enfermedad neurodegenerativa rara y fatal llamada enfermedad de Batten. A través de perforaciones pequeñas en el cráneo, un neurocirujano implanta hasta un billón de células madre neurales en diferentes lugares de los cerebros de los seis pacientes del ensayo.
El ensayo ha sugerido que las células son seguras y se integran en el cerebro. Al principio, los niños recibieron medicamentos para la supresión del sistema inmunológico para prevenir que su cuerpo rechazara las células. Pero después de un año, se interrumpió el tratamiento. «Surgiendo un gran pregunta, que la ciencia tenía y la FDA también, era sobre lo que podría suceder a estas células al retirar la inmunosupresión?» dice McGlynn.
En otro pequeño ensayo, las células han demostrado la capacidad de realizar cambios funcionales en el cerebro humano. En la Universidad de California en San Francisco, cuatro niños con una enfermedad genética que impide que el cerebro produzca la vaina de mielina que es un aislante en las neuronas necesarias para un correcto envío de las señales eléctricas, recibieron el tratamiento celular. En el estudio de StemCells, tres de los niños tratados tuvieron ganancias pequeñas pero medibles en la función neurológica, mientras que el cuarto se mantuvo estable. Imágenes por resonancia magnética indican que las neuronas de los chicos han ganado más vainas de mielina, que se mantienen incluso después de la inmunosupresión.
Imagen y Texto obtenido de:
