¿Quién es Al Capone?

Spread the love

capone_al_hat

Ismael Vidales Delgado

Uno de los más grandes maestros que ha tenido México, que admiré y tuve la fortuna de gozar de su amistad fue Don Mario Aguilera Dorantes. Lo fui a visitar a Pátzcuaro cuando dirigía el CREFAL, estaba tumbado en un camastro sufriendo enormemente los dolores que le ocasionaba su columna vertebral averiada por el paso de los años. Sus médicos le aconsejaban operarse, pero él se resistía pues tenía más dudas que certezas sobre los resultados que dicha operación tendría.
Un mes más tarde lo visité en un hospital de la Ciudad de México, convalecía de la operación de su columna y sus mejillas de hombre añoso, recio y cabal, estaban húmedas de tristeza, dolor y desesperanza: no volvería a caminar.

Me tomó la mano y preguntó: -Ismael, ¿qué hora es?

-La diez, maestro. Le contesté.

-Es la hora en que viene Al Capone, me dijo. -¿Sabes quién es Al Capone?

-Si, creo que fue un gangster de Chicago, le respondí.

-No, es el médico. El es Al Capone y viene acompañado de sus hampones. Ellos no vienen a revisar mis signos vitales ni mis dolores, ellos vienen a ver el saldo en mi chequera. Cuando se agote, me echarán a la calle y no les importará mi dolor ni la calidad de vida a la que me han condenado.

Los fondos de su chequera se agotaron, se refugió con su esposa en Ciudad Victoria, Tamps., pasé una tarde platicando con él, empujando su silla de ruedas dimos una o dos vueltas sobre el corredor de la plaza. Al poco tiempo murió soportando estoicamente terribles dolores, sin que hubiera para él más auxilio médico.

Pregunto: ¿De qué valen los diplomas a la excelencia y al conocimiento colgados en muchos consultorios médicos? ¿Qué es excelencia? ¿Qué es conocimiento? ¡No lo sé!

Pero si sé que urge volver a las fuentes primarias del honor y la decencia, a un mínimo de ética profesional, sé que los valores no se enseñan como si fuesen matemáticas, tampoco vienen en cápsulas de moralina, ni en un calendario semanal. Sé también que información no es igual que conocimiento y conocimiento no es sinónimo de sabiduría. Y sé que, desafortunadamente, esto no es simplemente una anécdota, es una historia de vida triste que no debió pasar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top
Spread the love