Este estadounidense es el primer astronauta de la NASA que ha pasado un año navegando en el espacio. Lo hizo en 2015, a bordo de la Estación Espacial Internacional. La mayor parte del tiempo estuvo solo. Lacónico y reservado, ha escrito un libro en el que narra esa experiencia única. Asegura que solo iría a Marte si la tecnología permitiera regresar a la Tierra, y siente que se ha sacrificado por la humanidad al aceptar los riesgos de salir del planeta. “Pero ha merecido la pena”, admite. Lea el artículo completo aquí: https://elpais.com/elpais/2018/05/23/…
