Nomofobia, la nueva forma de esclavitud al móvil

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MEC. Gisela Aguilar Martínez

Hace 20 años comenzó la sociedad a conectarse con las primeras redes sociales, los chats online, etc. Pero en la actualidad se está hiperconectado, ya que se pasa gran parte del tiempo que dura un día en el mundo de Internet, ya sea chateando, comprando online o jugando a Fortnite y similares.

Y es que el móvil o teléfono celular se ha convertido en parte esencial de la vida, en TODA la vida. Es el objeto que más se ve al día, se consulta de 50 a 100 veces de aproximadamente, al dormir siempre está cerca y es lo primero que se ve al despertar. Se le confía no sólo agendas, sino datos privados, personales, fotos de la familia, imágenes íntimas, conversaciones escondidas, datos bancarios.

La evolución tecnológica está más avanzada que nunca, aunque esto tiene también su lado oscuro en forma de la dependencia extrema que muchos usuarios sufren de su smartphone, lo que crea síndromes y trastornos como la Nomofobia.

La nomofobia es un término relativamente nuevo que consiste en tener un miedo irracional a no poder usar el teléfono móvil, ya sea por no llevarlo consigo o por tenerlo fuera de cobertura o batería. Un indicio de dependencia puede ser que no salgas de casa sin el cargador de tu móvil.

Expertos en desarrollo cognitivo, estas serían causas de un posible trastorno de Nomofobia: revisar el móvil de manera compulsiva para comprobar las notificaciones; mostrar enfado excesivo si se queda sin señal; dormir con el dispositivo muy cerca, pegado a la cama, en el suelo, debajo de la almohada, dentro de la cama; malestar por no poder consultar el Smartphone de forma constante; ponerse nervioso cuando alguien no contesta a un mensaje; llevar encima cargadores portátiles cuando salen a la calle por miedo a quedarse sin batería; presentar un cuadro de insomnio; bajo rendimiento escolar o problemas de socialización.

Uno de los principales problemas es el aislamiento social de las personas que hacen un uso desmedido de las redes. Su relación con el mundo y sus relaciones personales se ven reducidas a través de una pantalla. Y a veces puede ser complicado desconectar ya que las redes sociales y en general las aplicaciones están diseñadas para fidelizar y retener al usuario, por lo que se hace más fácil crear hábitos que derivan en una dependencia.

La nomofobia se puede ver especialmente en un rango de edad entre los 12 y los 23 años, y en especial entre adolescentes y preadolescentes que son los nacidos en esta actualidad digital de hiperconectividad, y se han criado en la era de Internet y los smartphones.

En tiempos de cuarentena, con los chicos en casa podría ser una etapa de riesgo ya que se busca la aceptación de ciertos amigos, algunos expertos apuntan que las chicas tienen un índice más alto de riesgo para sufrir nomofobia, debido a que los lazos emocionales que establecen las mujeres por teléfono son más fuertes.

Esto con lleva a lo que los expertos llaman “Relaciones Líquidas, esto se refiere a que los jóvenes expresan todas sus emociones y sentimientos no de forma verbal y cara a cara, sino a través de una pantalla o de emoticonos.

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