Arq. Abiel Treviño Aldape

La ciudad de México nunca deja de sorprenderme.
Instalado en un hotel en Motolinia y 16 de septiembre en espera de iniciar los trabajos de un Congreso Iberoamericano en el que voy a participar, resorro nuevamente en Metro y a pie, el gran monstruo urbano, camino a media tarde hacia el Monumento a la Revolución, luego a San Cosme, para posteriormente dirigirme a Paseo de la Reforma, y cureosear por Reforma 222 (majestuoso complejo de usos mixtos del arq. Teodoro González de León); posteriormente me dirijo al Centro Histórico, doblando en El Caballito de Sebastián, hasta llegar a la base de la Tiorre Latino. Al pie de esta, comienza la calle peatonal Francisco I. Madero, un corredor que remata en el Zócalo de la Ciudad (aproximadamente 650/700 metros de longitud).
En una esquina, hago por curiosidad un breve conteo de un minuto, y contabilizo cerca de 200 personas paseando: turistas,emos, darks, punks (multicolores), hartas parejas besándose furtivamente, gente paseando con sus mascotas, gays y lesbianas caminando como cualquier pareja de enamorados, patinadores, bicicletas, noños jugando, y aderezados con espectáculos callejeros como: raperos, estatuas vivientes, músicos medievales, jazzistas, botargas diversas, y hasta Michael Jackson haciendo el paso de la luna.
No pueden faltar las vendimias, llamándome poderosamente la atención los plátanos dorados y los elotes, hechos en anafres instalados cual cocina móvil en carritos de supermercado.
Y que decir del comercio y servicios formales: hoteles, restaurantes, antros, bares, espectáculos, un local del maestro Sergio Bustamante. Aproximándome al Zócalose escuchan los acordes de «por ella» de José Alfredo, emergiendo de un típico organillo.
Para culminar el tgrayecto, y en una serie de carpas montadas en pleno Zócalo, el canto de protesta de uno de sus pilares, el mismísimo Gabino Palomares, cantando Sólo le pido a Dios, La maldición de la Malinche, El barzón, ¿Qué vamos a hacer?, y Hasta siempre, entre otaras muchas.
Ciudad viva, ciudad que no duerme. La protesta musicalizada concluye a las 23:00 horas, y sigue habiendo como 150 personas por minuto transitándo el la calle.
En Monterrey… ¿Qué vamos a hacer? …… -¿Cuando recuperaremos nuestra ciudad?-
