Máquinas humanas

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Anastacia Rivas Olivo

mhportadaEl desarrollo tecnológico crece a un ritmo acelerado, y sus potencialidades se centuplican de un año a otro; su crecimiento exponencial señala que será imposible darle seguimiento; es decir, los humanos no podrán estar a la par de los cambios tan vertiginosos que se avecinan, y, a partir de ese punto, la única solución estará en pasarles el control a las máquinas o fusionarse con ellas. 

Fusionarse con las máquinas es el dilema, y un primer acercamiento es la aparición y utilización de las prótesis. El que pierde un brazo o una pierna en este tiempo, al salir del evento tramáutico que esto representa, tiene la certeza de que, gracias al avance de la ciencia y la tecnología, podrá sustituirlos por un organismo cibernético; de igual manera, un ciego o un sordo albergan la esperanza de que se les pueda implantar un dispositivo que les permita suplir su defi ciencia. Podríamos seguir hablando de órganos que se pueden sustituir, como el corazón, los riñones, etc… podríamos llegar a sustituir partes dañadas del cerebro, y continuar en este trayecto tan asombroso, hasta construir un hombre protésico y prácticamente convertirlo en una máquina viviente.

El cine – ficción, a través del cuento de Stanislaw Lem, nos permite cuestionarnos si existe verdaderamente Mr. Smith, ese personaje aniquilado por la delincuencia y reconstruido, de tal manera que la empresa que le había suministrado las prótesis, reclama sus derechos sobre él, por considerarlo una máquina, y con ello abre la incógnita sobre si Mr. Smith seguía siendo humano o se había convertido efectivamente en una máquina.

El caso es que este libro versa no sobre humanos-máquinas, ni sobre las máquinas que se perciben como humanos; versa sobre la estructura extraordinariamente diseñada y creada magistralmente para ser, saber y hacer maravillas; sobre un ser integrado con el medio ambiente, que es su origen natural y al cual debe respetar para continuar su existencia
o, en caso contrario, para extinguirse.

Pareciera ser que ahora que ya el futuro es nuestro, tendremos que enfrentarnos a serias decisiones y dilemas morales respecto a la sustitución de partes y órganos humanos; pero, lo verdaderamente reconocible y apreciable es que todo ser humano, con o sin prótesis, debe reconocerse, debe reidentificarse y debe tener claridad de que ha sido creado para existir, para conocer y para hacer muchas maravillas en bien propio y de sus congéneres, dado que la luz del amor y del
humanismo lo deben llevar a pensar en el bien común.

Para ver el resto del libro:

cienciaatualcance.uanl.mx

 

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