(Tomado de Courrier InternatIonal. Traducción de Félix Ramos Gamiño)
Desde el inicio de la crisis, los hospitales de Boston reciben cada día más niños desnutridos, situación que no parece cambiar pese al discreto retorno del crecimiento
En un gran hospital de Boston, el área de urgencias recibe cada vez más niños de una delgadez alarmante. Numerosas familias están incapacitadas para ofrecer a sus hijos comidas nutritivas, explican los médicos del Centro Médico de Boston. Si esta desnutrición perdura, los niños corren el peligro de sufrir retraso en su desarrollo intelectual y motor.
En 2007, el año anterior a la crisis económica, el 12 por ciento de los niños menores de tres años recibidos en las urgencias hospitalarias presentaban un peso insuficiente con relación a su edad; en 2010, fue el 18 por ciento, y esta tendencia no parece ir a la baja, explica la doctora Megan Sandel, responsable de las conferencias sobre pediatría y salud pública en el Centro Médico de Boston. “Los precios de los alimentos no dejan de aumentar, y los salarios no son elásticos, explica. Las familias batallan para equilibrar su alimentación”.
Asimismo, las urgencias han constatado un alarmante aumento en el porcentaje de familias con niños que reconocen no comer lo suficiente para saciar su hambre, las cuales eran el 18 por ciento en 2007, y 28 por ciento en 2010.
Entre los niños atendidos en urgencias se encuentra Jordan Turner-Goode. A la edad de un año, pesa menos de nueve kilos, en tanto que la mayor parte de los niños de su edad rebasan los 12 kilos. “Vivíamos en un hotel en Chelmsford, donde era difícil cocinar, porque no había más que un microondas, y Jordan no engordaba, explica su madre Janell Goode. Sin embargo, él comía de todo: cereales, sopas instantáneas y huevos cocidos al microondas, así como hot dogs y frutas”.
Esta madre soltera de 27 años, que trabajaba en el telemarketing antes de estar en paro, depende en la actualidad de la ayuda social para alimentar a sus tres hijos. La madre de Jordan, a pesar de que su hijo ha recuperado peso, confiesa que su situación es precaria. La familia ha podido abandonar el hotel para trasladarse a un departamento, pero el dueño está a punto de quedar en la calle, por sus deudas con la banca.
La desnutrición puede tener graves consecuencias en los niños, cuyo cerebro está aún en formación. La falta de alimento puede afectar de manera irreversible las competencias analíticas, sociales y psicológicas de los niños, explica Rafael Pérez Escamilla, profesor de epidemiología y salud pública en la Facultad de Salud Pública de Yale.
Otro signo revelador de los problemas que cada día enfrentan más y más familias son los bonos de alimentación. El número de personas que se benefician de la ayuda alimentaria del Estado de Massachusetts, prácticamente se ha duplicado, al pasar de 452 mil en 2007, a 815 mil el pasado mes de mayo. Se sabe, además, que decenas de miles de personas más tendrían el derecho a beneficiarse de este programa, pero no tienen acceso a él por la complejidad del procedimiento.
Sin embargo, desde 2009, ha disminuido el ritmo de las demandas para beneficiarse de la ayuda alimentaria, aunque miles de personas se siguen inscribiendo cada mes, eso sin hablar de todos aquéllos que no tienen acceso a los servicios sociales.

