En mamíferos placentarios, el cordón umbilical es un tubo que une un embrión en vías de desarrollo o feto a su placenta. Contiene arterias principales y venas (las arterias umbilicales y vena umbilical) para el intercambio de sustancias nutritivas y sangre rica en oxígeno, entre el embrión y la placenta. Cuando el animal nace, el cordón umbilical se corta y se deja sólo una pequeña cicatriz (el ombligo).
Embriología
El cordón umbilical une la placenta con el embrión o feto, contiene los remanentes del vitelo y el alantoides; y tiene una vena y dos arterias.
En humanos
En los humanos, el cordón umbilical en un feto es, por lo general, de unos 50 cm de longitud y unos 2 cm de diámetro. Contiene dos arterias umbilicales y una vena umbilical, sepultada dentro de la gelatina de Wharton. Recientemente, se ha descubierto que la sangre del cordón umbilical es una fuente fácilmente disponible de células madre que se pueden utilizar para el trasplante de médula destruida al tratar leucemia. La extracción de los cordones umbilicales se realiza para donarlos en los hospitales públicos. El almacenamiento de los mismos se lleva a cabo en los bancos públicos de cordón umbilical, de los que hay seis homologados en España. Posteriormente, se utiliza para realizar trasplantes de células madre adultas obtenidas de la sangre del cordón umbilical, una alternativa más eficaz al tradicional trasplante de médula ósea, ya que disminuye la probabilidad de rechazo y mejora y acelera el resultado terapéutico.
