Hernán Solis, su visión de la sexualidad humana

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Ismael Vidales Delgado / ividales@att.net.mx

Apretadísima reseña de una de sus conferencias, con respeto y solicitando piedad si en algo me desvío del texto original. (IVD)

En 1977 (del 28 de mayo al 25 de noviembre) la Sociedad de Medicina Psicosomática de Monterrey A. C. bajo la dirección del Dr. Jesús L. Delgado G., realizó un curso con el título de “Conceptos básicos sobre sexualidad humana”   que tuvo por sede el auditorio del Hospital Muguerza, en el que participó el 11 de junio Hernán Solís Garza, siendo presentado por su colega el Dr. Ricardo Díaz Conty que con la amistad que se profesaban y el buen humor que lo caracterizaba, entre otras cosas dijo:

“El Dr. Hernán Solís Garza (…) aprecia como representativos de su pensamiento analítico dos artículos: El narciso negativo y Disociación mente-cuerpo, un caso clínico (…) Este resumen que leo (el original del currículo comprende nueve páginas) informa que el Dr. Solís nació en un rancho de indios, ya inexistente, por ende se considera hijo adoptivo de la capital del mejor de los mundos imposibles: Comales.

Solís concluye diciendo –y nosotros estamos completamente de acuerdo- que no hay experiencia humana más similar a la excelsitud, que aquella que se experimenta redactando el currículo… el ponente, anuncia la próxima publicación de dos obras: Psicoanálisis y creatividad y Los que se creen dioses, un estudio autobiográfico, perdón un estudio psicoanalítico.”

Inicia Hernán, -la que yo considero califico como mejor conferencia del curso-, con una serie de versos tomados en desorden del Cantar de los Cantares, himno eterno de los enamorados consagrados por Dios, y mensaje perenne del Eros humano.

Continúa… “El acto sexual sigue siendo, afortunadamente, el deporte más apasionante que jamás se haya inventado, y esperamos -Freud lo permita- ser edictos permanentes a este quehacer lúdico, y por supuesto, nunca pensar en el retiro.

Cierto, somos changos con apellido, pero, además, ¿acaso estamos condenados por el mito histórico, a no tener gozo en el sexuar, a parir hijos con dolor, a estar ciegos de entendimiento, confundidos básicamente en la comunicación, y  destinados a multiplicarnos sin obtener suma alguna en los placeres?

Nuestra sociedad es fruto de nuestros propios prejuicios, retroalimenta desden el afuera ese incesante designo milenario que impide repetir gratificaciones e invita a perpetuar sufrimientos. Sí, se progresa en el tema de la sexualidad, hablamos más de ella, pero fundamentalmente para prohibirla.”

Hernán hace una sustentación magistral sobre el papel del psicoanalista en la sexualidad humana bursatilizada, mediatizada por el poder o la impotencia, por el dólar, por la oferta y la demanda, que la convierten en una simple transacción comercial… “todavía se venden hímenes, aún hay trata de blancas (hijas), la iglesia, el club, los colegios son importantes mercados de valores femeninos, y ¿por qué no decirlo? Las naciones que penalizan la prostitución, evidentemente están castigando a su gineceo más honrado, genuino y digno de crédito”.

Y así continúa, con denuncias lapidarias de la doble moral social en relación a la sexualidad humana, que llena de parejas en busca de cura a un mal inducido respecto al más bello de los antejuegos que es dado realizar al ser humano. Hernán, innovador, atrevido, audaz, propone una serie de categorías de elección objetal que se dan en la pareja humana, digamos, pone sobre la mesa, al descubierto, los prototipos de conflictos vividos por parejas que visitan su consultorio, bajo el “delito” de no tener una relación sexual “normal”.

Así, habla de la relación Hija-Padre, fielmente magistralmente descrita en la película “Casa de Muñecas” una mujer-niña que busca un padre en el cónyuge, aunque no necesariamente debe darse la diferencia de edad que muestra el filme. La cópula en estas parejas es inmadura, predominan las inhibiciones. Una variante de esta tipo de parejas es la de maestro-discípula que también describe la película “Mi bella dama”, o la relación amo-sirviente, que se da cuando hay diferencias grandes de fortunas o puestos en el esquema organizacional de las empresas.

La pareja idealizada, se presenta cuando se elige un objeto sexual a semejanza de la idealización interna. Este par, dice Solís, es uno de los más enfermos, raras veces acude al consultorio porque se considera normal, sin embargo, a las primeras de cambio revelan su condición de hijo-mamá. En esta unión, continúa el médico “el marido más que requerir de amante madura, añora y busca a una cocinera, que sea nodriza de tiempo completo.”

La pareja Narciso-Narcisa, protagoniza un interjuego se parece mucho al “espejito, espejito, dime quien es más bello galán del universo” y ella le contesta “tu mi cielo, pero acércate para poder admirar mi hermosura toda, en el fondo de tus ojos”. Es una pareja que le gusta sexuar para el público, el aplauso le es imprescindible y llevan cuenta de cada una de sus relaciones magistrales, dignas de calificación sobresaliente.

La pareja Varón domado-Abeja reina, se da en las relaciones sustentadas en los cosméticos y los regalos masculinos que van de la provisión obligada hasta el regalo comprado de carrera o verdaderos dispendios que ponen hasta el tope las tarjetas de crédito. Es decir, la mujer ha encontrado que haciendo resaltar sus naturales encantos mediante los cosméticos, la ropa o cierto dejo de coquetería, tiene a sus pies al macho generoso en regalos, provisiones, viajes, coches y demás.

La pareja “Resistol”, se sustenta en relaciones psicóticas en posición esquizoparanoide, donde cada cónyuge necesita del otro. Tienen coitos sumamente satisfactorios, aunque para lograrlos sea ineludible, que antes de la cópula desfoguen agresiones abiertamente. “Hecho esto, viene la reconciliación, cohabitan primitivamente, descansan, duermen, despiertan y se reanuda la cotidiana queja del hijo abandonado por la madre infantil. Escuhemos: ¡Prende el bóiler! ¡dónde chingaos está mi traje! ¡ya perdiste mi corbata gris! ¡qué pinche desayuno hicieste!

La pareja Garrick,  un polo manifiesta la depresión, mientras el otro se mantiene a flote, es una pareja alternante, pasa el tiempo y el deprimido emerge, y el eufórico se deprime. Generalmente estos cónyuges nunca terminan sus tareas, incluida la sexual, cuando él tiene ganas a ella le duele la cabeza, cuando ella se entusiasma, él tuvo mucho trabajo en la oficina. Cuando llegan al psiquiatra, no será raro que el marido casi suplique “Doctor, yo soy Garrick, cambiadme de señora.”

La pareja Otelo-Desdémona, se puede ejemplificar perfectamente con la letrilla de aquél corrido que dice “De quién es esa leontina, de quién es ese reloj, de quién es ese caballo, que en el corral relinchó”. Los celos delirantes caracterizan al macho de esta pareja que distorsiona realidades, es iracundo y soberbio y sufre diariamente el calvario de los celos, no exentos de homosexualidad subyacente en ambos, especialmente en la fémina menopáusica.

Así, amena, conceptuosa, hilarante, eventualmente hiriente (en un momento de su charla, advirtiendo un cuchicheo en un sector del auditorio formado mayoritariamente por médicos, dijo: Estaba leyendo en esta revista de investigación -y la muestra al público- que el 70 por ciento de las esposas de médicos son infieles. Se hizo el silencio. Agregó, pero no se inquieten, los datos corresponden a Inglaterra. Carcajadas y vuelta del alma al cuerpo.) la charla prosiguió hablando de la pareja Acordeón, el matrimonio Candil de la calle, la unión Adiós hermano cruel, el enlace Sube y baja, la pareja voleibol, la pareja de Perros y gatos, la Yocasta-Edipo, el binomio Penélope-Ulises… y una amplia gama, perfectamente alineada en el recinto de parejas que llevan por lema “Dios los crea y Freud los junta.”

Finalizó, exhortando al auditorio con una invitación: Si conocen una pareja “normal”, mándenmela, haré  todo lo posible por curarla.

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