Doctor Uriel Rodríguez
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El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) se manifiesta por la presencia de dos síntomas principales. En primer lugar, las “obsesiones”, que son ideas persistentes o bien pensamientos, imágenes o impulsos que se experimentan como intrusitos; es decir, ajenos a la voluntad de la persona, y generalmente con temas que ocasionan un gran sufrimiento a quien los padece. Otra característica de estos pensamientos es que se manifiestan de manera repetitiva (obsesiones) y por períodos prolongados de tiempo, de manera que en ocasiones se combinan con gran incapacidad, debido al tiempo dedicado a dichas ideas.
Con frecuencia, las obsesiones se acompañan de conductas que se ejecutan también de manera repetitiva, estereotipada, y que se perciben como innecesarias (cuando menos al inicio). A estas conductas se las conoce como “compulsiones” y constituyen el otro síntoma cardinal de la enfermedad.
CONDUCTAS COMPULSIVAS
Al igual que las obsesiones, las conductas compulsivas consumen una gran cantidad de tiempo, y frecuentemente dichos actos se realizan en respuesta al pensamiento obsesivo. Las conductas compulsivas disminuyen un poco la intensa ansiedad que causan los pensamientos obsesivos.
Los términos obsesión, y compulsión se utilizan a veces para referirse a padecimientos que no son auténticos trastornos obsesivo-compulsivos. Aunque en algunas actividades, como comer, la conducta sexual, el juego la bebida pueden tildarse de “compulsivas” cuando son excesivas, se distinguen de las compulsiones reales en que las primeras se experimentan como placenteras, aunque sus consecuencias puedan ser cada vez más desagradables.
Las diferentes presentaciones del trastorno obsesivo compulsivo se basan en grupos de síntomas. Un grupo incluye a pacientes con obsesiones sobre la limpieza y la contaminación, cuyos rituales giran en torno al lavado compulsivo y a evitar el contacto con objetos contaminados. Un segundo grupo incluye a los pacientes que cuentan patológicamente y que realizan comprobaciones compulsivas. Un tercer grupo incluye los obsesivos puros, que no presentan compulsiones. El enlentecimiento obsesivo primario es la característica más evidente de otro grupo de pacientes que pueden pasar varias horas del día lavándose, vistiéndose y desayunando, por lo que la vida transcurre para ellos de un modo extremadamente lento. Otros pacientes, a los que se denomina acumuladores, son incapaces de tirar nada por el temor de que algún día puedan necesitar alguna de esas cosas.
El DSM-IV (Manual Estadístico de los Padecimientos Mentales) herramienta utilizada entre los profesionales de la salud mental, clasifica el trastorno obsesivo-compulsivo entre los trastornos de ansiedad, debido a que:
1) la ansiedad suele asociarse a las obsesiones y a la resistencia a las compulsiones; 2) la ansiedad o tensión suelen aliviarse inmediatamente si se realizan las compulsiones, y 3) el trastorno acostumbra presentarse en asociación con otros trastornos de ansiedad.
INICIO
El trastorno obsesivo-compulsivo suele iniciarse en la adolescencia o al principio de la edad adulta, pero también puede hacerlo antes; el 31 por ciento de los primeros episodios ocurren entre los 10 y 15 años, y el 75 por ciento se desarrolla hacia los 30 años (A. Black, 1974).
En la mayoría de los casos no ha existido ningún suceso estresante que desencadene la aparición de los síntomas y, tras un inicio insidioso, el trastorno sigue un curso crónico y con frecuencia progresivo. Una obsesión es un fenómeno mental intrusivo, no deseado, y que generalmente provoca ansiedad y malestar. Las obsesiones pueden ser pensamientos, ideas, imágenes, rumiaciones, convicciones, temores o impulsos, y suelen ser de naturaleza agresiva, sexual, religiosa, desagradable o absurda. Gran parte del pensamiento obsesivo consiste en ideas espantosas.
MIEDOS OBSESIVOS
La persona puede pensar en hacer la peor cosa posible (por ejemplo, blasfemar, violar, asesinar, abusar de un niño). Las convicciones obsesivas se caracterizan por un elemento de pensamiento mágico, como que “pisar una parte determinada del suelo provocará que mamá se rompa la espalda”.
Otros miedos obsesivos comunes tienen que ver con el temor a sufrir algún daño uno mismo o infligirlo a los demás a consecuencia de los errores del paciente, como que la casa se queme por no haber comprobado que la estufa estaba apagada, o atropellar a un peatón por no conducir con cuidado.
Los impulsos obsesivos pueden ser agresivos o sexuales, como el impulso intrusivo de apuñalar al cónyuge o de violar a un hijo. Otro elemento fundamental del pensamiento obsesivo es la incertidumbre o la duda permanente. Se preguntan a sí mismos: ¿tengo las manos realmente limpias?, ¿está cerrada la puerta?, ¿el fertilizante está envenenando el agua? Los rituales compulsivos tales como el lavado o las conductas de comprobación excesivas parecen provenir de esta falta de certeza, y constituyen una forma equivocada de intentar conseguirla. La frecuencia de presentación en la población general está entre un dos y tres por ciento, y en diversos estudios se ha comprobado que la frecuencia es igual para hombres y mujeres.
CAUSAS
Actualmente no existen evidencias concluyentes en cuanto a las causas que provocan la aparición del padecimiento. Entre éstas se mencionan alteraciones en la neuroanatomía funcional y en la neuroquímica.
Probablemente, las anormalidades estructurales están íntimamente ligadas a las alteraciones químicas en los sistemas de neurotransmisores que hacen funcionar esas estructuras.
EVOLUCIÓN Y PRONÓSTICO
La evolución del trastorno es larga, pero variable; algunos pacientes experimentan fluctuaciones, mientras que en otros el curso es crónico. Del 20 al 30 por ciento de los pacientes muestran una mejoría significativa de sus síntomas, y del 40 al 50 por ciento una mejoría moderada. Entre el 20 y el 40 por ciento restante se vuelven crónicos o sus síntomas empeoran.
DIAGNÓSTICO
El diagnóstico de trastorno obsesivocompulsivo, de acuerdo con los criterios del DSM-IV, se basa en la presencia tanto de obsesiones como de compulsiones, las cuales causan un marcado malestar, o interfieren significativamente con las actividades normales rutinarias, sociales y laborales de la persona. Sin embargo, se deberá acudir con algún profesional de la salud mental para el adecuado diagnóstico y tratamiento, ya que existen diversas enfermedades que pudieran confundirse y requerir un abordaje diferente
TRATAMIENTO
Existen actualmente una amplia variedad de tratamientos farmacológicos (clorimipramina, fluoxetina, paroxetina etcétera) que pueden ser efectivos. Aun así, el porcentaje de respuesta puede variar desde un 40 a un 60 por ciento, y el tiempo de respuesta al mismo puede ser relativamente largo, por encima de 8 ó incluso 12 semanas.
APROXIMACIONES PSICOLÓGICAS
Diversas formas de psicoterapia han demostrado su efectividad en el tratamiento del TOC. Entre ellas se encuentran la terapia cognitiva, terapia conductual. La terapia familiar puede reducir disputas conyugales y fundamentar la alianza terapéutica, así como ayudar en la resistencia a las compulsiones.
Actualmente, se considera que el abordaje integral farmacoterapia y psicoterapia ha demostrado una efectividad superior que los abordajes individuales.
Referencias:
Robert E. Hales, Stuart C. Yudofsky,Texbook of Psychiatry.
The American Psychiatric Press, Masson, 2001.
Michael Gelder, Juan J. López-Ibor, Jr, Nancy Andersen,
New Oxford Texbook of Psychiatry, 2004.
