Aversión a la desigualdad

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Gabriel Leyva

Uno de los principios básicos de la economía es que los individuos racionales siempre harán lo que sea necesario para maximizar su propia utilidad. Según este principio la igualdad no entra dentro de la calculación de nuestras acciones. Nosotros hacemos decisiones basándonos en si una transacción nos va a crear beneficios netos, sin considerar si esa decisión va a mejorar la vida de nuestros vecinos u otras personas en la comunidad. Pero un reciente estudio hecho por la universidad d de Harvard ha puesto en duda la validez de este razonamiento.

El estudio fue realizado con un grupo de niños de 4 a 7 años y otro grupo de niños de 8. El experimento era bastante simple. Los niños eran divididos en pares y sentados uno frente al otro, con un aparato entre ellos. A uno de ellos se le denominaba recibidor mientras que el otro era el decididor. Un adulto colocaba dulces en bandejas colocadas en el aparto, con cada bandeja correspondiendo a uno de los participantes. A continuación el decididor jalaba una de dos palancas en la máquina para rechazar o aceptar la oferta.  Si la aceptaba los niños recibían los dulces de sus charolas y si la rechazaba los dulces se iban a una taza en el medio y nadie recibía nada. El recibidor era solamente un observador pasivo y no tenia ningún control sobre la decisión. Había 3 tipos de ofertas diferentes. En una los dos niños recibían un dulce cada quien, mientras que las otras uno recibía 4 y el otro solamente 1. Todo esto se realizo con los padres y otras personas como espectadores.

Según la teoría económica un individuo racional aceptaría todas las ofertas ya que un dulce es mejor que nada, sin importar la desigualdad de la oferta.  Los resultados con el grupo de 4 a 7 años se apegan mas a esta predicción. Los niños generalmente aceptaban las ofertas favorables y neutrales. Pero muchas veces rechazaban la oferta desfavorable por aversión a la desigualdad, a pesar de que estaban perdiendo un dulce sin obtener nada a cambio. Sin embargo los investigadores notaron que muchas veces los niños tenían problemas para rechazar estas ofertas y pensaban por mucho tiempo antes de jalar la palanca.

Los resultados con niños de 8 años fueron aun más sorprendentes. Igual que con sus contrapartes más jóvenes, los decididores de este grupo generalmente rechazaban las ofertas desfavorables y aceptaban las neutrales. Pero lo extraño fue que también rechazaban las ofertas favorables pero desiguales. Los científicos no esperaban que los niños estuvieran dispuestos a sacrificar tantos dulces para evitar que su compañero obtuviera menos que ellos. Esto demuestra que la igualdad o más bien la aversión a la desigualdad si es un factor importante en como los niños toman decisiones. En el futuro los investigadores planean clarificar las motivaciones detrás de este tipo de decisiones. Puede que los niños hayan rechazado las ofertas desiguales por algún sentido de justicia internalizado. También es posible que lo hayan hecho para conservar su reputación, considerando que estaban siendo observados por sus padres y que rechazar ganancias en ese momento podría llevar a ganancias a un mayores en el futuro.

Otro estudio hecho por la universidad de Illinois puede ayudar a entender por que alguien tomaría una decisión así. El estudio analizaba como se relacionaba la satisfacción de necesidades de la pirámide de Maslow con la felicidad. Entre muchos otros descubrimientos, los investigadores se dieron cuenta de que las personas evalúan su vida más positivamente cuando otras personas en su sociedad también tienen sus necesidades cumplidas. Esto sugiere que la felicidad no es algo que depende completamente del individuo, sino que también tomamos en cuenta los sentimientos de otras personas en nuestro entorno.

Estos descubrimientos pueden tener impactos profundos en como operan las sociedades y como distribuimos los recursos.  Las sociedades siempre están buscando la forma más eficiente de distribuir sus recursos, y si lo que estos estudios sugieren es cierto, entonces debemos de avanzar a sistemas económicos que valoren más la igualdad.

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