Gabriel Leyva
Desde que fue descubierta en los años 80 ha habido mucho progreso en cómo tratar el SIDA. Esta enfermad ya no es el monstruo imparable que alguna vez fue. En particular las drogas antirretrovirales no solo han revolucionado el tratamiento de la infección VIH, sino que también puede parar el progreso del virus. En tan solo unas semanas estas drogas pueden reducir el número de virus por mililitro en la sangre del infectado desde millones hasta menos de 50. Al menos que el paciente deje de tomar las drogas o cree una resistencia contra ellas, este puede llegar a vivir casi tanto como un individuo no infectado. Pero aunque son buenas para mantener los niveles virales bajos, los antirretrovirales nunca pueden curar al paciente completamente. Y además estos tratamientos son caros y representan una carga financiero para un paciente que tenga que tomarlos por el resto de su vida. Pero ahora parece que hay una cura en el horizonte.
El problema con el virus es que veces este se deja de replicar y se “duerme”. Como las drogas antirretrovirales funcionan interfiriendo con el sistema de replicación, los virus durmientes son inmunes a sus efectos. Si el paciente deja las drogas el virus durmiente se despierta y rápidamente re-infecta el cuerpo en el que esta. Es por esto que el virus ha sido tan elusivo de curar. Pero ahora los científicos están tomando un camino que suena contra intuitivo. Están tratando de despertar los virus para aumentar y no reducir la cantidad VIH activo en el paciente. Su lógica es los virus activos trataran de matar las células en las que están (y por lo tanto a ellos mismos) o por lo menos hacer que el sistema inmunológico ataque esas células.
Una droga que promete hacer esto es interleukin-7. Esta substancia, que se encuentra en pruebas clínicas en los Estados Unidos, ocurre naturalmente en el cuerpo y fomenta la proliferación de las células T que el VIH invada. Una de las causas de un virus dormido es que la célula T en la que virus reside en si está durmiendo. Estas células no producen muchas proteínas, por lo cual el virus no puede tomar control del proceso de manufacturación de proteínas, que es como este se reproduce. La idea es que el interleukin-7 va a despertar a las células T, y por lo tanto al virus, y parece funcionar. Robert Murphy de la universidad del Noreste, quien está liderando las pruebas clínicas, dice que se puede ver evidencia del despierte del virus en la sangre de los pacientes que toman interleukin-7. Aunque no es seguro que los tratamientos subsecuentes puedan eliminar los virus recién despertados, esto es un comienzo muy prometedor.
Aunque ninguno de los estudios publicados ha logrado despertar todas el VIH durmiente en un ser humano o en una cultura celular, esto sigue siendo un paso muy prometedor. Y puede ser que la reactivación de estos virus elusivos ni siquiera sea necesaria. Si los nuevos tratamientos no pueden despertar a ciertas copias latentes del virus, en ese caso esas copias tienen menos riesgo de replicarse naturalmente, por que estas se encuentran en un estado más profundo de sueño. Estas nuevas avenidas de investigación promete lo que los investigadores han buscado por tantos años: una cura simple y efectiva para el SIDA.
