El uso de la bicicleta y el reglamento de tránsito

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Indira Kempis

Cada vez más y con mayor celeridad, el uso de la bicicleta como medio alternativo de transporte se instala en las agendas públicas de las ciudades más importantes del mundo. De hecho, de acuerdo con un reportaje de Borja Echévarria del periódico español El País, la bicicleta se ha convertido en un parámetro fundamental a la hora de medir la satisfacción ciudadana, igual que lo son el nivel de crímenes, la educación, la tolerancia o el acceso a la naturaleza. Entendiendo con esto que tanto sociedad civil como los gobiernos deben de impulsar todos aquellos detonadores que permitan la estimulación de su uso.

Uno de ellos, fundamental, es el reglamento de tránsito. No se puede hablar del tema de movilidad urbana sustentable sin un reglamento que argumente y especifique las normas que se derivan de moverse en bicicleta. Esto es muy importante porque en la Zona Metropolitana de Monterrey, la bicicleta y sus usuarios no tienen un espacio dentro de los Reglamentos de Tránsito y Vialidad, en los que deberían estar integrados los derechos y las obligaciones de los ciclistas urbanos.

Contar con una protección legal es indispensable para sentar las bases de una ciudad que planee movilizarse con otros medios de transporte alternativos. De acuerdo con la organización ITDP México (Instituto de Políticas  para el Transporte y el Desarrollo), los criterios sugeridos que deben ser tomados en cuenta para que se incluya a la bicicleta en los reglamentos:

  • Prioridad a la movilidad y accesibilidad de personas.
  • Jerarquía de usuarios.
  • La bicicleta como vehículo.
  • Derecho de circulación.

Asimismo, se tienen que otorgar las definiciones los conceptos básicos como «ciclista»,  «vehículo motorizado», «vehículo no motorizado», entre otros. Expresar las normas de circulación, tener permitida ésta a cualquier hora (excepto en los carriles centrales de vías rápidas o acceso controlado) y establecer el derecho de los ciclistas a utilizar el carril, tanto como temas trascendentales que tienen que ver con los accidentes viales, los seguros médicos,  los registros de bicicletas, las prohibiciones y las velocidades permitidas.

Incluir a la bicicleta en los Reglamentos de Tránsito y Vialidad de la ciudad, contribuirá a hacer visible a una alternativa sustentable de movernos y se prevendrán problemáticas derivadas, precisamente, por esa falta de reglamentación, que además de tales beneficios fomentaría la cultura de la legalidad alrededor de un tema que está cada día atendiendo más a la demanda de nuevas maneras de movilizarnos.

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