
(Tomado de The Guardian. guardian.co.uk Traducción de Félix Ramos Gamiño)
Un estudio realizado en 13 mil personas mayores de 65 años ha concluido que aquéllos que toman una combinación de algunos medicamentos comunes tienen un riesgo creciente de muerte o de daño cerebral.
Los efectos laterales combinados de medicinas de uso común pueden incrementar el riesgo de muerte y de deterioro cerebral en personas de más de 65 años. Los investigadores han urgido a la gente que está en esta situación a que, en vista de los descubrimientos hechos, reconsideren su caso particular, en común acuerdo con sus médicos.
El estudio fue parte del proyecto Función Cognitiva y Estudios del Envejecimiento del Consejo de Investigación Médica, y tomó en cuenta una clase específica de medicamentos generalmente consumidos por mayores de 65, en un período de dos años.
Las medicinas objeto del estudios fueron ls comúnmente utilizadas en los casos de alergias, depresión, enfermedades cardíacas, enfermedades de la vejiga, alivio de dolores y, algunas veces, en la anticoagulación, medicinas muy comunes, algunas prescritas, otras disponibles en el mostrador, dijo Chris Fox, conferencista senior clínico, en la Escuela de Medicina Norwich, que lideró la investigación.
La lista incluye medicinas que se ofrecen en los mostradores de las farmacias, tales como Piriton y Nytol, así como el antidepresivo paroxetine, utilizado en el Seroxat. Fox calificó la actividad de las diferentes medicinas en un mensajero químico en el cerebro, en una escala de tres puntos, con 0 para la falta de efecto y 3 para efectos graves. Los resultados, publicados en el Journal of the American Geriatrics, mostraron que alrededor del 20 por ciento de las personas que seguían un régimen en la escala de cuatro medicamentos habían muerto en los dos años del estudio, comparado con sólo el siete por ciento de aquéllos que no consumían medicinas catalogadas como drogas.
«Por cada punto extra en la escala, las posibilidades de muerte se eincrementaban en 26 por ciento”, dijo For. «Encontramos que era un riesgo acumulativo, no sólo por la gravedad del mal, sino por la acumulación de medicamentos”.
We found it was a cumulative risk – not just the severity of the blockade but the number of drugs as well.»
Ian Maidment, farmacólogo en el Fideicomiso de Asistencia Social en Kent y Medway, dijo que es probable que muchos doctores, enfermeras y farmacólogos no estén conscientes de estas medeicinas generan estos problemas, y citó el abuso de drogas como uno de los factores que se suman al peso acumulativo que recae sobre los mayores de 65 años.
«A menudo se ven antihistamínicos que tienen una alta carga por la fiebre del heno, que se siguen aplicando ya muy avanzado el invierno, cuando ya hay nieve en el piso. El problema es alguien que tenga demencia no puede decir; ‘no necesito antihistamínicos’, así que se le siguen administrando, aun cuando no haya necesidad de ellos”.
Los participantes en el estudio que estaban tomando medicinas combinadas en un rango de más de cinco también mostraron deterioro cognitivo –tuvieron un marcador cuatro por ciento más bajo en exámenes de función cognitiva, en conmparación con quienes no estaban tomando fármacos anticolinérgicos.
“El mensaje aquí es para que los doctores revisen con cierta periodicidad la medicación de sus pacientes de mayor edad”, dijo Susanne Sorensen, jefe de investigación en la Sociedad de Alzheimer. “El mensaje para los pacientes es que, cuando se les dé alguna medicina de mostrador, preguntan al farmacólogo si lo que están comprando comprando tiene efectos colaterlaes y si puede ser malo en combinación con las otras medicinas que consume”.
El profesor Danid Nutt, presidente de la Asociación Británica de Neurociencia, y vicepresidente del Consejo Europeo del Cerebro, dijo que los efectos negativos de este tipo de fármacos en el cerebro y en la función cardíaca han sido conocidos por décadas, y el reciente estudio refuerza el peligro.
A su vez, el doctor Tim Chico, cardiólogo consultor honorario en la Universidad de Sheffield, agregó que todos los medicamentos tienen posibles efectos colaterales, pero los nuevos resultados no deben llevar a nadie a detener la medicina que le ha sido prescrita, sin antes consultarlo con su médico.
«Antes de iniciar cualquier consumo de medicinas, es importante que el doctor y el paciente analicen los posibles beneficios del tratamiento, en comparación con sus posibles desventajas, de modo que el paciente pueda tomar una decisión informada. Como cardiólogo que soy, muchos de los fármacos que uso (tales como bloqueadores beta) han comprobado de manera definitiva que hacen que las personas con enfermedades del corazón vivan más largamente; así que es importante equilibrar los beneficios contra el riesgo de efectos colaterales”.
