Cinthya Araiza
Sabías que….para el 2050 la población mundial habrá crecido desmesuradamente, pasando de 7 000 a 9 000 millones de habitantes. Estas son cifras preocupantes, pues uno de los mayores problemas hoy por hoy es la escasez de recursos y alimentos para alimentar a las 7 000 millones de bocas- ya existentes-. Esto sin duda alguna, es alarmante y nos afecta a todos por igual, por lo que se deben buscar soluciones más concretas a este problema. Una solución sería tal vez…el duplicar la producción…pero las cosechas no se incrementan con rapidez como lo hacen las enfermedades y los cambios en el clima, fenómenos que amenazan a la población mundial y a sus recursos. Además, debemos tomar en cuenta que el agua potable disponible, también es insuficiente y lo será dentro de 30 años.
Investigadores sobre el tema no han obtenido respuestas suficientemente viables, por lo que es necesario tomar cartas en el asunto. Existen varias teorías, sin embargo se deben ir descartando opciones hasta llegar a una concreta. Contar con una gran variedad de plantas que produzcan más, así como sistemas de cultivo más eficientes son algunas posibles soluciones pero jamás será suficiente.
Según el International Water Institute, aproximadamente la mayoría de las cosechas mundiales desaparecen entre el campo y el plato. El desperdicio de los alimentos, la desviación para fabricar alimentos para animales y el comportamiento del consumidor son factores tan negativos como dañinos. En el año 2008, las cantidades de alimentos desperdiciados en promedio por persona son preocupantes. Por ejemplo, de 35kg de fruta fresca, 10kg son desperdiciados; en cuanto a vegetales, de 59kg, 18kg fueron desperdiciados; para las aves, de 32kg, 12kg se tiraron a la basura y de 76kg de leche, 15kg también fueron desperdiciados.[1] Esto significa que no podemos culpar sólo a fenómenos naturales (el niño, la niña, etc.) ó al crecimiento demográfico, pues todos somos responsables de lo que ocurre en nuestro entorno. Desafortunadamente, todos hemos contribuido alguna vez y de cierta forma, (posiblemente de manera inconsciente) al desperdicio de alimentos.
Ajustar nuestras dietas es una solución, poner una balanza y calcular cuidadosamente cuánto es lo que necesitamos y cuándo ya es exceso al ir de compras al supermercado; educar a las nuevas generaciones y enseñarles a balancear su alimentación; podríamos comenzar por incluir otras alternativas alimenticias, como la soya, que proporciona 15 veces más proteína por hectárea de tierra cultivada que la proteína que se obtiene del ganado que se alimenta del cultivo en un área equivalente.[2]
Todos podemos aportar comenzando por un consumo inteligente y comprar solamente lo que consumiremos. Es verdad que la seguridad de los alimentos se está convirtiendo en un reto para todos y no será fácil contrarrestar dicho problema, tendrán que pasar años y generaciones para regenerar nuestros cultivos a nivel mundial.
“Esta es nuestra oportunidad para unirnos en algo que todos podamos estar de acuerdo , compratir y disfrutar” A. Fiegl
