Amado Nervo
Como renuevos cuyos aliños
un cierzo helado destruye en flor,
así cayeron los héroes niños
ante las balas del invasor.
Fugaz como un sueño, el plazo
fue, de su infancia ideal;
mas los durmió en su regazo
la Gloria, madre inmortal.
Pronto la Patria querida
su vida necesitó,
y uno tras otro la vida
sonriendo le entregó.
En la risueña colina
del bosque, uno de otro en pos
cayeron, con la divina majestad
de un joven Dios.
¿Quién después que de tan pía
ablación contar oyó,
a la Patria negaría
la sangre que ella les dio?
Niñez que hallaste un calvario
de la vida en el albor:
a la Patria negaría
la sangre que ella les dio?
Y canten tus hazañas
cielo y tierra sin cesar,
el cóndor de las montañas
y las olas del mar.
Como renuevos cuyos aliños
un cierzo helado destruye en flor,
así cayeron los héroes niños
ante las balas del invasor.

