Temor en las playas francesas

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Foto Charles Platiau/Reuters

En Landes y en Gironde, estos animales marinos han provocado el cierre de varias playas. El piquete de las physalies es mucho más doloroso que el de la medusa común. Hasta el momento, se han constatado alrededor de 900 casos

Adrien Gaboulaud – Parismatch.com

(Tomado de Paris Match. Traducción de Félix Ramos Gamiño)

Estas recién venidas a las costas francesas tienen con qué echar a perder una bella tarde en la playa Las physalies, también conocidas con el nombre de “galeras portuguesas“ o de “blue bottles“ (botellas azules), han llegado en gran cantidad a las playas de Landes y de la Gironde. El lunes, la playa de Lacanau tuvo que ser cerrada al público por la presencia de los intrusos. Según Sud Ouest, la plage de Porge seguía prohibida a los bañistas el martes.

De acuerdo con el doctor Magali Labadie, responsable del Centro de Antídotos de Bordeaux, entrevistado por ParisMatch, “hasta el momento, se han constatado un poco más de 900 casos“.

Las physalies son animales asombrosos. Se parecen a las medusas, pero son en realidad muy diferentes. Están constituidas por una colonia de organismos que viven juntos y no pueden vivir de manera separada, indica National Geographic. La parte más visible del conjunto es en realidad un flotador lleno de gas, único elemento fácilmente identificable en la superficie (foto). Los tentáculos ligados a este “cuerpo“ son los principales enemigos de los bañistas. Están, en efecto, recubiertos de células venenosas, que permiten a la physalie alimentarse dando muerte a peces pequeños y a otros organismos. Para el hombre, el peligro no es mortal, pero el dolor es terrible. “Los pacientes –explica Magali Labadie- sufren dolores que, en la mayor parte de los casos, superan el siete en una escala de 10, y el dolor intenso se prolonga por una o dos horas“.

Tentáculos invisibles que se despliegan

Lo que agrava el problema es la longitud de esos tentáculos venenosos. Con una longitud normal de diez metros, pueden alcanzar hasta 50 metros. “Los tentáculos son muy finos : un filamento de 1.5 milímetros que mide 30 metros no es visible en el mar. Y la parte que flota puede estar muy lejos. Uno se hace alcanzar“, constata el doctor Labadie. Y para agravar la situación, el animal sigue siendo venenoso mucho tiempo después de su muerte. “A veces, los tentáculos se rompen y se alejan del flotador. Basta una ola ligera para que una persona sea alcanzada cada dos metros por un tentáculo. Esto complica la atención médica, porque nunca hay un solo paciente, sino dos o tres, y en algunos casos hasta diez o quince“.

En poco menos del diez por ciento de los casos, el piquete trae complicaciones. “El veneno puede ser responsable de síntomas generales, aparte del envenenamiento, como dolores abdominales, mareos, dolores torácicos“, precisa Magali Labadie. En caso de que aparezcan estos síntomas, el médico debe intervenir de manera sistemática. La mayor parte de los pacientes pueden ser dados de alta rápidamente, pero algunos tienen que ser enviados e un hospital. Sin embargo, hasta el momento ningún paciente ha tenido que ser sometido a reanimación.

Según Magali Labadie, el primer “envenenamiento colectivo sobre el litoral aquitano se remonta a 2008. Hasta ahora, ningún caso se ha reportado por abajo de Lacanau ; pero el doctor Labadie recuerda que la presencia de este animal, aunque amante de las aguas tibias, fue reportada en fecha reciente hasta en Irlanda. Está de más decir que, en el futuro, vamos a tener que contar con la desagradable vecindad de las physalies.

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