César Saucedo Pérez
Mucho se ha hablado del crecimiento de la Psicología en diferentes campos, y poco a poco se va rompiendo el esquema acerca de que el psicólogo sólo es para la gente con trastornos graves, y que consultar al psicólogo debe ser en secreto.La Psicología cuenta con muchos elementos para ayudar en cualquier tipo de trastorno social, adaptativo y emocional desde la infancia. Sin embargo, es necesario que aparezcan los indicadores de alarma, para que se tome en cuenta la visita al psicólogo, y entre éstos se encuentran las fallas en el desempeño académico infantil.
Muchos problemas emocionales de los adultos tienen su raíz en las dificultades que padecieron en la infancia, y se mostraron por primera vez como fallas en el proceso de aprendizaje, que posteriormente cobraron espacio hacia la autoestima, problemas para relacionarse, mal manejo del estrés, baja tolerancia a la frustración y escasa satisfacción por los logros obtenidos.
PROBLEMAS DE APRENDIZAJE
Generalmente, el maestro escolar es quien primero denuncia los problemas de aprendizaje, ya que observa que el niño tiene un ritmo diferente de aprendizaje y no responde a las mismas condiciones en cuanto a contenidos y tiempos que el resto del grupo. Estas alteraciones pueden aparecer como anomalías para pensar, leer escribir; problemas para comprender instrucciones e importantes problemas en lo referente a las matemáticas. Frecuentemente estos rasgos ini-ciales, si no son atendidos de manera oportuna, pueden conducir posterior-mente a síntomas de desadaptación en las siguientes etapas, como la adolescencia, la orientación voca-cional, la estabilidad económica y el establecimiento de metas. Algunos de los trastornos que se detectan con mayor frecuencia son el Déficit de Atención, Trastornos en el Cálculo Aritmético y Negativismo Desafiante.
DÉFICIT DE ATENCIÓN
-Existe una incapacidad para concentrarse, no debida a eventos externos estresantes, y se mantiene esa actitud por un período mayor de seis meses.
-Se presentan fallas en la atención ante instrucciones para realizar tareas, deportes y seguir los pasos en el juego.
-El niño parece no escuchar o entender los pasos que debe seguir para poder finalizar sus tareas y actividades adecuadamente.
-Enfrenta dificultades severas en la organización de actividades.
-Frecuentemente se confunde, si no logra comprender, debido tal vez a falta de interés para realizar las actividades asignadas.
-A menudo pierde material necesario para la elaboración de tareas, como lápices, libros, o ropa del uniforme escolar.
-Se distrae fácilmente ante estímulos irrelevantes y muestra gran descuido en actividades diarias.
TRASTORNOS EN EL CÁLCULO ARITMÉTICO
-El niño tiene un rendimiento bajo para lo esperado para su edad y nivel académico.
-Existen fallas importantes en cuanto al uso de la lógica, abstracción, habilidades perceptivas (lecturas de símbolos numéricos, aritméticos y agrupamiento de objetos).
-Tiene fallas para entender procesos abstractos, como las tablas de multiplicar, los procesos de división y razonamiento numérico.
NEGATIVISMO DESAFIANTE
-Fácilmente se encoleriza y estalla en pataletas.
-A menudo protesta contra los adultos.
-Discute las normas y desafía a los adultos.
-Molesta deliberadamente a otras personas.
-Acusa a otros de sus errores y mal comportamiento.
-Es susceptible y fácilmente irritable.
-Es rencoroso y vengativo.
DIAGNÓSTICO PSICOLÓGICO
Es necesario mencionar que se debe hacer una valoración multidisciplinaria en algunos casos y detectar el origen del problema de acuerdo a tres factores: neurológico, perceptual y emocional. Descartar si los problemas son debidos a fallas de orden neurológico, se refiere a realizar una exhaustiva investigación del desarrollo del niño desde su gestación y en el momento del parto, poniendo especial énfasis en eventos como enfermedades severas o traumatismos y la evaluación neuropediátrica. Entre los factores perceptuales, pueden existir dificultades en el proceso de comunicación entre lo que el niño observa y lo que alcanza a registrar a nivel cerebral. Existen algunas funciones que deben madurar durante el desarrollo neuromotor y que pueden ser desarrolladas mediante ejercitación técnica, a través de programas de actividades para ejercitar la coordinación visomotora, la retención de figuras en la mente, la discriminación de estímulos visuales, auditivos y los procesos de pensamiento más sofisticados, como lo es la abstracción, planeación, organización, comprensión y juicio, entre otras capacidades.En el aspecto emocional, que es el que más compete al psicólogo, es necesario valorar el desarrollo metapsicológico del niño, de acuerdo a las fases del desarrollo psicosexual propuestas por Anna Freud, para lo cual se establecen características esperadas según el periodo que atraviesa el niño:
FASES DEL DESARROLLO
1. Fase Oral. A partir del nacimiento al año de edad. Todos los hijos implican una extensión narcisista de los padres y en ellos se depositan expectativas, afectos y necesidades que los propios padres han tenido desde su infancia a través de su educación y los procesos de crianza, por lo que en muchas ocasiones llevan los mismos nombres que los padres o de otras personas significativas. Aquí es importante que los lazos afectivos recubran al pequeño, ya que son las semillas de la autoconfianza, la autoestima y la capacidad de independencia futuras. Por otra parte, cuando esos lazos no se establecen, los niños pueden mostrar una sobreprotección, que les impide desprenderse de la madre para poder crecer, desarrollando desconfianza en sí mismos, desvalorizándose o autoagrediéndose, como se observa en el marasmo, problemas de lenguaje ya que no se ha propiciado la necesidad de confiar en otros y, en épocas posteriores, algunos trastornos anoréxicos.
2. Fase Anal. Del año de edad a los dos y medio. Los niños van conociendo el significado de la palabra “no”. Es necesario dejar la postura privilegiada de ser el centro de atención y reconocer que existen otras personas también importantes, para iniciar el proceso de socialización. Los diferentes matices de aceptación o rebeldía serán un punto importante para la construcción de la personalidad futura y su capacidad de aceptar órdenes de los maestros y críticas de compañeros, basándose en la autoconfianza hasta ahora adquirida; aceptar aprender por ensayo y error, sin detener su desarrollo. Aquí se encuentra la cuna de los niños voluntariosos, egoístas, que no toleran perder, ni valoran el triunfo de los demás. La capacidad de compartir debe ser valorada. Muchos alumnos dentro del salón de clase, ante la pregunta del maestro, no desean responder por temor a que los otros compartan sus conocimientos o por temor a la crítica. Otros no toleran la imperfección del maestro, o no pueden tener la capacidad de ser organizados y planear su trabajo, porque no han introyectado lineamientos de alguna autoridad importante.
3. Fase Edípica. De los dos años y medio a los cinco años. Cobra importancia la capacidad de seguir modelos o ídolos. Los niños ahora reconocen a los superhéroes de las caricaturas y consideran que la agresión es válida, si se pone al servicio de los débiles. Tienden entonces a desear ser competitivos, y en lo académico desean ser “los listos” o “aplicados”. Deben aprender de otros y reconocer sus propias habilidades. El apoyo de los padres será por demás importante, y la ausencia de éstos o sus propios conflictos mermarán el producto de esta fase.
4. Fase de Latencia. De los cinco a los 11 años. Ahora es tiempo de que el niño inicie un proceso formal de aprendizaje, basado en todo lo que ha adquirido, en recursos emocionales y capacidades. El niño ingresa a un sistema escolar formal y deberá mantenerse atento por horas, siguiendo indicaciones y obteniendo gratificación por sus propios esfuerzos y sus logros alcanzados. Esto se verá reforzado por la actitud de sus padres, al ver cumplidas sus expectativas.
