Por Félix Ramos Gamiño
En su edición del 2 de octubre de este año, la revista Nature reportó que la destrucción del ozono químico se presenta en las dos regiones polares durante la temporada de invierno y primavera locales.
En el Antártico, la prácticamente total remoción del ozono de la baja estratosfera tiene como consecuencia, cada año, un agujero en la capa de ozono, mientras que, en el Ártico, la pérdida de ozono es altamente variable, y hasta ahora ha sido mucho más limitada, indican los reporteros de la publicación científica.
Pese a ello, aseguran que la situación actual demuestra que la destrucción de la capa de ozono en el Ártico, desde principios de 2011, ha sido por primera ocasión –de acuerdo con los datos de las observaciones-, comparable a la del agujero de ozono en el Antártico.
La publicación agrega que las condiciones de frío en la baja estratosfera del Ártico, desusadamente prolongadas, conducen a un persistente aumento en la destrucción de las formas de clorine de ozono, y a una pérdida de ozono sin precedente, que ha superado el 80 por ciento a una altitud de entre 18 y 20 kilómetros.
Nuestros resultados, afirma la publicación, muestran que los agujeros de ozono son posibles incluso en temperaturas mucho menos frías que las del Antártico. El caso es que, por ahora, no estamos en condiciones de predecir cuándo podrá ser igualada o rebasada esta severa pérdida de ozono en el Ártico.
