De acuerdo a información de Reuters, al llegar el ocaso en el planeta Kepler-16b, el sol sigue brillando. El espectáculo, de gran parecido con la clásica película «Guerra de las Galaxias,» fue localizado por Kepler, una nave no tripulada de la NASA. Alan Boss, del instituto Carnegie y coautor del reporte, dijo haber sentirse entusiasmado por el descubrimiento del K-16b orbitando un pequeño sistema binario.
Las estrellas binarias son sistemas compuestos por dos soles orbitando entre sí. Hasta ahora, astrónomos habían teorizado sobre la posibilidad de que, entorno de estos sistemas, existieran planetas orbitándolos, sin embargo ésta es la primera ocasión que se confirma empíricamente su existencia. El arrastre gravitacional de las estrellas binarias es muy diferente de aquel de las comunes.
La misión del telescopio Kepler es buscar dentro de una sección de nuestra galaxia, la Vía Láctea, para localizar planetas que pudieran ubicarse dentro de la «zona habitable,» es decir, no demasiado cerca o demasiado lejos de la estrella que orbitan.
La sonda Kepler estudia las estrellas cuyo brillo varía periódicamente, señal de la existencia de cuerpos astronómicos cercanos que regularmente cruzan la línea de visión entre la estrella observada y la sonda misma; este fenómeno se conoce como «tránsito planetario.» Lo que resulta excepcional, es que, tras haber detectado las dos estrellas orbitándose mutuamente, se haya encontrado un tercer objeto masivo girando alrededor de ellas.
K-16b es un plantea tipo gigante gaseoso –como Júpiter y Saturno- y debido a que sus dos soles son más pequeños y fríos que el nuestro, los astrónomos calculan que su temperatura fluctuaría entre los 73 y 101 grados C bajo cero. El 16b recorre en 229 días una órbita de 104 millones de kilómetros, a una distancia similar a la que separa a Venus del Sol, y se encuentra a 200 años luz de la Tierra. Los científicos no se han previsto que sea capaz de albergar vida.

