Por Alejandro Ramos de la Peña
La apnea obstructiva del sueño (AOS) es un trastorno que deriva de la oclusión intermitente y repetitiva de la vía aérea superior durante el sueño. Esta oclusión se debe al colapso inspiratorio de las paredes de la faringe, lo que determina el cese completo (apnea) o parcial (hipopnea) del flujo aéreo. Las apneas e hipopneas tienen una duración variable y repercuten de manera distinta sobre la homeostasis cardiorrespiratoria. Su repetición durante el sueño, puede ser de varios cientos de veces en una sola noche, y día tras día durante años acaba produciendo importantes alteraciones en el sistema nervioso central, la irrigación cardíaca y cerebral y la circulación pulmonar y sistémica.
Desde un punto de vista clínico la AOS se caracteriza por la triada hipersomnia diurna (exceso de sueño o somnolencia durante el día), ronquidos y pausas de apnea referidas por el cónyuge, síntomas que están presentes simultáneamente en casi todos los enfermos. Además son frecuentes otros trastornos como hipertensión, insuficiencia cardiaca, alteraciones en la conducta, irritabilidad, etc. que son secundarios a las constantes bajas concentraciones de oxígeno en la sangre y a los despertares transitorios y subconscientes que originan las apneas.
El AOS es, en el momento actual, un problema de salud pública de gran trascendencia. De acuerdo a la Organización Mundial de Salud aproximadamente 100 millones de personas sufren esta enfermedad a nivel mundial. Por un lado, su manifestación clínica principal, la hipersomnia diurna, tiene un importante impacto familiar, laboral y social (deterioro de las relaciones personales, absentismo laboral, accidentes de tráfico, etc.). Estudios recientemente han encontrado cifras que oscilan, para la población adulta, entre un 4 y un 6 % en los varones y alrededor de un 2 % en las mujeres. En la actualidad es muy común que no esté diagnosticado correctamente.
Las apneas e hipopneas que caracterizan al AOS y que, con una duración variable, se repiten numerosas veces durante el sueño se deben a la oclusión intermitente de la vía aérea superior. El colapso faríngeo y el cese del flujo aéreo se producen durante la inspiración, como consecuencia de la presión negativa que genera la contracción del diafragma. La oclusión se ve favorecida por la flacidez muscular faríngea que se asocian con el sueño, especialmente en algunas de sus fases y, sobre todo, cuando coexisten determinadas anomalías anatómicas o funcionales del tracto respiratorio superior como tabique nasal desviado. La faringe es la única zona en toda la vía aérea con paredes blandas y, por tanto, colapsables, ya que el resto disfruta de un armazón rígido, ya sea óseo o cartilaginoso.
La compañía Apnex Medical establecida en Minnesota, Estados Unidos, ha recibido la marca de aprobación CE para la venta de su sistema de estimulación del nervio hipogloso (HGNS) para el tratamiento de la apnea obstructiva del sueño. El sistema cuenta con un dispositivo similar al marcapasos que controla los patrones de respiración del paciente y se activa durante el sueño para estimular el nervio hipogloso. Está programado para emular el ritmo de respiración del propio paciente. Para que el paciente pueda usar el sistema se requiere de un procedimiento quirúrgico para colocar los cables y el neuroestimulador. En la imagen se muestra el funcionamiento del dispositivo, en donde: 1) Durante el sueño el sistema monitorea la respiración usando un sensor; 2) El neuroestimulador está programado para proporcionar la terapia de acuerdo al programa de sueño del paciente; 3) Durante cada respiración el sistema proporciona una señal al nervio hipogloso; 4) El Nervio hipogloso activa a los músculos de la vía aérea superior para asegurar que ésta se mantenga abierta durante el sueño.
Imagen obtenida de:
http://apnexmedical.com/downloads/Apnex_Medical_HGNS_How_It_Works_HIGHRES.jpg
