Por Alejandro Ramos de la Peña
Un equipo internacional de investigadores inventaron músculos artificiales lo suficientemente fuertes como para hacer girar objetos que pesan 1,000 veces su propio peso.
El desarrollo podría generar un sistema de propulsión para los nanos robots, los cuales podrían ser capaces de administrar medicamentos, eliminar parásitos o interactuar con células específicas sobre las cuales se requiera establecer alguna acción.
Con hilos de nanotubos de carbono, los investigadores desarrollaron músculos artificiales que pueden girar 250 ° por cada milímetro de longitud del músculo.
Existen diversas líneas de investigación en donde se han usado previamente diversos materiales como aleaciones con memoria de forma, polímeros conductores orgánicos o materiales ferroeléctricos, los cuales pueden contener cargas eléctricas positivas y negativas, incluso en ausencia de tensión. Pero los tubos de nano carbono superan el desempeño de estas alternativas.
En un comunicado, el profesor asociado John Madden, del Departamento de de Ingeniería Eléctrica y Computación de la University of British Columbia (UBC), dijo: «Lo que es sorprendente es que estos hilos apenas visibles que están compuestos de fibras 10,000 veces más delgadas que un cabello humano puedan moverse y rotar a gran velocidad objetos que pesan 2,000 veces su propio peso.”
«Esta nueva generación de músculos artificiales – que son simples y baratos de hacer – podrían ser usados para construir válvulas pequeñas, posicionadores, bombas, agitadores y flagelos para su utilización en el descubrimiento de fármacos, montajes de precisión y tal vez incluso para propulsar objetos pequeños en el interior del torrente sanguíneo. »
El equipo afirma que los nanotubos giran en hilos helicoidales los cual permite que el hilo se controle mediante la aplicación de una carga electroquímica, para girar y desenroscar.
El material fue ideado en la Universidad de Texas en Dallas y después se probó como un músculo artificial en el laboratorio de Madden en la UBC. EL descubrimiento de la capacidad inusual de rotación del material fue en realidad una casualidad registrada con asombro por parte de los científicos. Guiados por la teoría de la UBC y otros experimentos en Texas, el equipo fue capaz de extraer la función de torsión y de trabajo de los hilos.
Los hilos de nanotubos son activados al cargarlos en una solución salina, lo cual genera una deformación de los hilos. Esta se manifiesta de manera proporcional al tamaño y el número de iones insertados.
La posibilidad de desarrollar robots de tamaño microscópico con la capacidad de desplazarse en un medio ambiente acuoso, será posible cuando se tenga lista la configuración de un músculo artificial que genere una rápida rotación. En la imagen se puede apreciar una concepción artística de un músculo de nanotubos de carbono con la capacidad de rotar para generar un impulso tal y como lo hacen algunos microorganismos que se desplazan mediante flagelos. Esto se puede apreciar en una interesante animación en el siguiente link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=JQdu8d3EUaY#!
Texto e Imagen obtenida de: http://www.theengineer.co.uk/sectors/medical-and-healthcare/news/carbon-nanotube-muscles-could-aid-drug-delivery/1010588.article#ixzz1bEcHs2hK

