Las ciencias de la vida

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Doctor Juan Pedro Laclette San Román

Yo pensé que sería interesante una reflexión respecto de dónde andamos y hacia dónde podemos ir en biotecnología en México. Quisiera comenzar mencionando que muchas de las aplicaciones en biotecnología se han producido a partir de la publicación de la doble hélice del DNA, que nos da la información genética en los seres vivos. Algunas aplicaciones tienen que ver con las cuestiones epigenéticas, pero muchas provienen del conocimiento que tenemos del DNA, de cómo fluye la información genética en los seres vivos. Hemos aprendido a descifrarla, hemos aprendido a manipularla y aprovecharla para nuestro beneficio.

REVOLUCIÓN DEL CONOCIMIENTO

Yo diría que este descubrimiento generó una de las más grandes revoluciones científicas en la historia, que todavía hoy estamos viviendo: la Revolución del Conocimiento en las Ciencias Biológicas, que se ha hermanado con una revolución tecnológica también verdaderamente impactante y que sigue en curso. Yo he tenido la fortuna de haber vivido, de haber presenciado esta revolución del Conocimiento en las Ciencias Biológicas, y ahorita vamos a ver un poco de qué se trata.

Les decía que ahora no sólo podemos descifrar el conocimiento, sino que lo podemos manipular. Podemos transmitir genes de un organismo a otro, para que expresen las conductas, nos permitan obtener productos que son de nuestra conveniencia. Por ejemplo, podemos expresar genes de insulina humana en bacterias y entonces producirlos de manera industrial.

Cuando se habla de bioeconomía, se habla de un asunto complejo. Yo quisiera poner sobre la mesa algunas premisas. Lo primero es que estamos viviendo una etapa de crecimiento acelerado de la población mundial. Ahora andamos por arriba de los siete mil millones de personas, pero se calcula que la población mundial sólo se estabilizará por el año 2030, y llegaremos a rebasar los ocho mil 300 millones de habitantes, que tendrán sus propias demandas, sus propias necesidades que satisfacer.

BONO DEMOGRÁFICO EN MÉXICO

En muchos países se va a enfrentar el problema del envejecimiento, sobre todo en los países desarrollados. En contraste, en México, estamos comenzando a disponer de ese bono demográfico que, si lo aprovechamos bien, puede ser la base de un desarrollo acelerado. Se ha venido dando un aumento en el ingreso en países en desarrollo, y esto conlleva una demanda adicional de productos y servicios de salud, de alimentos, de energía, etcétera. Y otra cuestión fundamental que quiero hacer notar es que esta revolución del conocimiento, en el campo de las ciencias biológicas ha puesto a éstas, y a su brazo aplicado, la biotecnología, en el centro, en el corazón del motor de la innovación en las economías más desarrolladas.

Cuando se habla de biotecnología, de bioeconomía, se habla de distintos temas de salud, y hay una generación muy grande de nuevos fármacos, vacunas recombinantes, de terapia génica, de células troncales, etcétera… pero hay otros temas aquí, y yo nada más enumero algunos: las cuestiones de energía renovable, alimentos, nuevas variedades de plantas, nuevos cultivos, nutracéuticos, etcétera; materiales, los nuevos plásticos basados en productos, enzimas que se utilizan industrialmente y muy importantemente -lo había mencionado la representante del SEMARNAT-, la conservación del medio ambiente, pues en cualquier proceso de desarrollo que propongamos vamos a tener que mirar hacia ahí.

EL GENOMA HUMANO

Les voy a poner un ejemplo: en salud, la biotecnología puede generar herramientas para el diagnóstico molecular, medicina generativa, terapia génica, trasplante de tejidos, vacunas, desarrollo de nuevas técnicas de imagenología. Y déjenme ponerles un ejemplo de lo que es el impacto del conocimiento en el proyecto del genoma humano. El genoma humano no fue dirigido en primera instancia para lograr aplicaciones; el proyecto del genoma humano fue una colaboración de varios países. La inversión de los Estados Unidos en el proyecto del genoma humano fue de tres mil 800 millones de dólares.

Las aplicaciones en muchos ámbitos del proyecto del genoma humano han derivado en ganancias que superan los 769 mil millones de dólares; eso es lo que se llama impacto del conocimiento. El proyecto del genoma humano comenzó a principios de los 90 y se concluyó a principios del siglo, y ha generado una ganancia de 141 dólares por cada dólar invertido. Éstas son cifras medidas dentro de lo que se llama un buen negocio.

Para continuar hablándoles de esta revolución del conocimiento en las ciencias biológicas, miren: cuando comenzó el proyecto del genoma humano, secuenciar un genoma de un organismo más o menos sencillito, costaba cien millones de pesos. Actualmente, el costo se ha reducido prácticamente mil veces. Si secuenciamos un mega base, un millón, entonces hay que ver un millón de ellos, una cadenita de un millón de ellos. Hace tiempo, secuenciarlo costaba diez mil dólares; actualmente, cuesta más o menos 10 centavos de dólar. De ese tamaño es la revolución del conocimiento y la revolución tecnológica que ha acompañado a las ciencias biológicas, en particular en los asuntos de genómica.

BASES GENÉTICAS DE LAS ENFERMEDADES

En 1993, conocíamos más o menos las bases genéticas de alrededor de un centenar de enfermedades. Actualmente, conocemos casi mil 700 enfermedades que tienen un claro componente genético, ya sea monogénico o poligénico. Y otra consideración que vale la pena poner sobre la mesa, pensando en el desarrollo biotecnológico de México, es que en salud, en nuestro país, las cosas se han hecho razonablemente bien desde hace un buen número de años.

En contraste con la inversión que México hace en ciencia y tecnología, que es entre cinco y diez veces menos de lo que hacen los países desarrollados, incluso inferior a lo que hacen en Latinoamérica, en salud, México ha mantenido un nivel de inversión parecido al de los países desarrollados. Además, la Secretaría de Salud se ha mantenido en manos de médicos, y sin duda se trata de la Secretaría más profesional que ha mantenido el Gobierno de la República, y las consecuencias son impresionantes.

En 25 años, México cambió su perfil epidemiológico. Hace 25 o 30 años, la gente se moría de infecciones; actualmente, aunque tenemos todavía, se abatieron las infecciones intestinales y otras infecciones agudas. Ahora, la gente ha aumentado sus expectativas de vida, y ahora tenemos el problema creciente de enfermedades isquémicas del corazón, infartos, diabetes; tenemos problemas degenerativos y tenemos problemas proliferativos, como cáncer. La transformación del perfil epidemiológico es verdaderamente impactante, y esto sucedió en México en los últimos 25 años.

IMPORTANCIA DE LAS VACUNAS

Vamos a poner un ejemplo de la toma de decisiones para impulsar la innovación en esta área. Hace 25 años, México era básicamente autosuficiente en la producción de vacunas. Parte del éxito o de la base fundamental para este cambio en el perfil epidemiológico fue la cobertura de vacunas. La cartilla básica de vacunación, junto con los antibióticos, son dos de las herramientas que se usaron para lograr esta transformación epidemiológica, y la cobertura en México es muy razonable.

Actualmente tenemos una cobertura total en el cuadro básico de vacunas, pero hace 25 años nosotros producíamos las vacunas; sin embargo, el gobierno comenzó a ver la conveniencia de importar vacunas, porque costaban 15 por ciento más baratas haciendo compras consolidadas en el extranjero, y actualmente importamos el 80 por ciento de las vacunas que consumimos.

Ustedes vieron la reciente epidemia de influenza porcina. En ese momento ya no teníamos capacidad de generar, y simplemente estábamos en la cola de una serie de países que solicitaban las vacunas. La lógica simplemente económica de conseguir la vacuna más barata, abatió nuestras capacidades biotecnológicas para alcanzar la autosuficiencia, y yo creo que producir vacunas en México es mucho más económico que desarrollar vacunas en el extranjero, y México tiene fortalezas considerables, y podríamos no sólo producir las vacunas que nos interesan, porque las utilizamos; también podemos desarrollar vacunas como productos de exportación y de generación de riqueza.

BIOTECNOLOGÍA EN EL CAMPO

Vamos a ver otro ejemplo de cómo ha avanzado la biotecnología, cómo se ha aplicado. En la agricultura y en los alimentos también se desarrollan herramientas moleculares; hay procesos de mejoramiento de ganado, tecnologías para el procesamiento de alimentos, mejoramiento de cultivos, no tanto de cosechas, en fin. Vamos a ver el impacto que ha tenido la biotecnología en estas áreas.

Aquí me voy a meter en un tema complicado: “organismos genéticamente mejorados”. Actualmente, les podemos introducir genes, de acuerdo a objetivos específicos, a los organismos; por ejemplo, les podemos dar resistencia a plagas, y con eso disminuimos el uso de pesticidas; les podemos dar resistencia a condiciones de sequía, resistencia a condiciones de salinidad, etcétera.

La revolución mundial de la agrotecnología ya comenzó hace tiempo; yo diría antes de los 90, y actualmente hay 25 países de los que se podría decir utilizan este tipo de organismos. Se han sembrado 135 millones de hectáreas. Pero miren dónde andamos: en México se han sembrado, desde mediados de los 90, algodón y soya, pero desde entonces venimos montados en la discusión acerca del maíz.

EL MAÍZ, TEMA SENSIBLE

El maíz es un tema muy sensible para la cultura mexicana, y no hemos resuelto la discusión sobre si aprovechar la variedad de especies transgénicas de maíz; hemos llevado la discusión al plano ideológico; pero mientras son peras o son manzanas, a mí me parecería bueno.

Si es tan sensible culturalmente para el mexicano, dejemos al maíz de lado. Pero aprovechemos otros cultivos. En México no hemos superado esta discusión, y nos mantenemos en un lugar, a pesar de que tuvimos un inicio bastante temprano; no se nota que tengamos un potencial fuerte de crecimiento, como el que están mostrando otros países.

El número de países productores de cultivos biotecnológicos va a llegar a 40 para el año 2015; y China está incrementando la superficie de este tipo de cultivos de una manera impactante; se piensa que, como en muchas áreas, China va a alcanzar el segundo lugar muy rápidamente, lo mismo que Brasil y que la India. Y hay muchas expectativas en maíces resistentes a sequías, arroces dorados resistentes a plagas, papas resistentes a enfermedades, cañas de azúcar con mejoras para la producción del carbohidrato o plátanos resistentes.

BENEFICIOS ECONÓMICOS DE LOS OGM

Si consideramos en términos económicos, entre 1996 y 2009, los beneficios económicos por los cultivos de organismos genéticamente modificados alcanzaron los 65 mil millones de dólares. Mantenerse al margen de tomar ese tipo de decisiones tiene consecuencias económicas, además de que con el incremento de la productividad con el uso de estos organismos, se conserva también una superficie de 75 millones de hectáreas que no se utilizaron, porque la productividad de los cultivos aumentó.

Pero nosotros tenemos un problema con este asunto. Somos dependientes para la obtención de las semillas. Aunque fíjense que una compañía mexicana está bastante bien posicionada en el ámbito mundial: Sin embargo, somos también dependientes para otros insumos, como agroquímicos.

Entonces, si no le entramos a estos temas, esto nos va a costar dinero; y hemos hecho toda clase de estudios. Llevamos 50 estudios sobre la inocuidad del maíz y todavía no nos decidimos. Todavía no tenemos el reglamento para el uso del maíz transgénico. ¡Caramba! ¡Tenemos que tomar una decisión! Pero ojalá que no se impida el desarrollo de la biotecnología en otros cultivos; si el maíz es sagrado para los mexicanos, está bien, dejémoslo; pero existe la papaya, existe el aguacate, en fin.

RECURSOS HUMANOS PARA TECNOLOGÍA

Menciono el caso del maíz, porque no es tanto el problema del dinero; ha sido una discusión social, política, académica, que no hemos logrado resolver como nación. Ahora, también quisiera hablar de otro asunto, de cómo andamos de recursos humanos para tecnología en México. Déjenme decirles que nada mal. Si nada mas consideramos el número de investigadores que trabajan en el área de salud, tenemos alrededor de dos mil 400; si consideramos todas las áreas afines a la biotecnología, andamos por los cinco mil investigadores; es decir, un 25 o un 30 por ciento de la capacidad científica mexicana tiene que ver con estas disciplinas.

Tenemos un potencial verdaderamente interesante en estas áreas. Cuando consideramos las instituciones académicas con capacidades en el área de la salud y otras áreas afines, nos encontramos 180 instituciones: universidades, centros de investigación, institutos de investigación públicos, etcétera, así que nuestra fortaleza es considerable en cuanto a la participación en proyectos que tienen que ver con la biotecnología en los fondos del CONACyT.

Recuerden ustedes los fondos que forma el CONACyT, con las secretarías: SAGARPA, Salud, SEMARNAT, etcétera. La participación en distintos temas es considerable; la participación en los Fondos Mixtos, que son los fondos que forma el CONACyT en colaboración con los estados de la República. Esto es, un peso pone el CONACyT, un peso pone el Estado de la República, y también hay estados, entre ellos Nuevo León, que tienen el liderazgo.

Yo les digo a los legisladores, con respecto a la inversión en Ciencia, Tecnología e Innovación, que si sembramos cacahuates, vamos a cosechar cacahuates. No tiene remedio esta lógica. Estamos poniéndole todavía muy poquito, aunque le estamos dando cierta prioridad. Otro factor importante es la formación de recursos humanos, y fíjense que, haciendo un censo nacional, se pueden identificar más de quinientos programas para formar técnicos, licenciados, maestros y doctores en disciplinas relacionadas con la biotecnología; la distribución geográfica de este tipo de programas es bastante amplia; hay un buen número; cada cifra en cada Estado habla del número de programas, de técnicos, de licenciaturas, maestría y doctorado. Por ejemplo, Nuevo León tiene 18 programas de biotecnología o afines a la biotecnología, lo cual habla de una fortaleza considerable.

LICENCIATURAS EN TEMAS BIOTECNOLÓGICOS

Para hablar solamente de las licenciaturas, el secretario general de la universidad mencionó la nueva licenciatura de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Nuevo León tiene 10 licenciaturas afines a temas biotecnológicos, en biología; la licenciatura que mencionó en Ciencias Genómicas, etcétera; programas de Maestría hay alrededor de un centenar en el país, y nuevamente Nuevo León tiene una fortaleza considerable, aunque hay otros Estados como el Estado de Jalisco, el Estado de Guanajuato y el Distrito Federal que tienen una fortaleza considerablemente mayor en maestría y doctorado.

El Estado de Nuevo León también tiene, hasta donde tenemos conocimiento, un solo programa, mientras que otros estados tienen una fortaleza considerable en doctorado; pero de cualquier forma, hablando del número de investigadores, con este tipo de investigadores científicos, con este tipo de capacidades y de formación de recursos humanos, yo diría que la fortaleza es considerable.

LAS EMPRESAS

¿Cómo andamos en cuestiones de empresas en este tipo de áreas en el país? No son pocas. Claro, se hablaba de que se requerían miles, pero más bien, en el orden de cientos de cuestiones de biotecnología farmacéutica, agrobiotecnología, biotecnología de alimentos, tenemos una fortaleza relativa.

No se trata sólo de grandes empresas trasnacionales; también tenemos empresas, sobre todo en el área farmacéutica, mexicanas, que tienen una considerable fortaleza en diversos estados de la república. En el Estado de Nuevo León están instaladas diez de este tipo de empresas biotecnológicas.

LAS PATENTES

¿Cómo anda la propiedad intelectual? Las patentes totales otorgadas en México, entre 1980 y 2007, en el área de biotecnología, son alrededor de dos mil, y entre ellas, las otorgadas a inventores mexicanos son en el rango de 100 o 150, que les puede parecer poco; pero si consideramos la proporción con otras áreas de actividad económica, claramente llega uno a la conclusión de que aquí hay una región de fortaleza relativa en nuestro país. Es un asunto complejo, pero voy a tratar de obtener conclusiones muy sencillas, las que me parecen absolutamente fundamentales.

Primero, la biotecnología va a ser un motor de la innovación y de la sustentabilidad. Ya les platiqué que estamos viviendo una revolución del conocimiento en las ciencias biológicas y esto va a tener consecuencias económicas.

Segundo: la biotecnología va a contribuir a la solución de problemas de salud, energía, alimentos, materiales, conservación del medio ambiente, etcétera.

Tercero: no tenemos los que quisiéramos, pero contamos con recursos humanos y con infraestructura razonables en estas disciplinas. Yo diría que estas disciplinas constituyen una especial fortaleza del sistema científico y empresarial de México. ¿Qué nos hace falta? Algunas recomendaciones que habría que buscar, pues, como en muchas otras áreas, necesitamos definir objetivos sectoriales y objetivos regionales.

TOMA DE DECISIONES

No podemos ser todólogos, no podemos estar basados en la iniciativa individual; se tienen que tomar decisiones. Si definimos un número discreto de objetivos sectoriales y regionales, vamos a focalizar y alinear los recursos y los esfuerzos. También requerimos políticas estables que den continuidad a los esfuerzos que nos permitan alcanzar esos objetivos sectoriales y regionales. Se requiere que definamos plazos; se requiere que definamos quiénes van a participar y quiénes son los actores gubernamentales, empresariales y científicos, así como una cierta, una mínima garantía de financiamiento; necesitamos dar continuidad a los esfuerzos.

También necesitamos ver los impedimentos normativos que dificultan la colaboración empresa-academia. Firmar un contrato con una universidad es un problema muy complicado; tenemos muchas limitaciones normativas que deberíamos disminuir, de tal manera que incentivemos las labores de innovación biotecnológica en las instituciones académicas; y, por supuesto, no sería coordinador del Foro, si no me refiriera a que necesitamos más dinero: si queremos obtener jitomates, necesitamos sembrar jitomates, no cacahuates.

México está invirtiendo demasiado poco bajo, cualquier estándar que se considere, en conocimiento. Y los argumentos de que la cobija no alcanza son simplemente argumentos de miopía acerca del futuro económico de nuestro país. Necesitamos aumentar el financiamiento público en forma de inversión directa, estímulos fiscales, ya se mencionó; teníamos un sistema de estímulos fiscales que fomentaba la innovación en empresas, no sólo en el área biotecnológica, sino en todas las áreas, pero como hubo malos manejos, lo que se hizo fue cancelar ese sistema. Lo más lógico hubieran sido correcciones de esos malos manejos, pero mantengamos el sistema. Ahora no tenemos un sistema de estímulos fiscales; ojalá que pronto se establezca, porque la participación del capital empresarial es fundamental.

 

 

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