Biólogo José Waizel-Bucay
La homeopatía es una terapéutica médica redescubierta y experimentada en forma moderna por el médico Samuel C. Hahnemann (1755-1843), la que emplea, para la elaboración de los fármacos que utiliza –también denominados remedios homeopáticos– materias primas obtenidas a partir de plantas y animales (enteros o de alguna(s) de su(s) partes o de sus secreciones), así como minerales y sustancias químicas aisladas y purificadas, tanto de naturaleza inorgánica como orgánica.
El mayor número de materias primas procede del reino vegetal, con una cifra variable, de acuerdo a las diferentes farmacopeas y materias médicas, que fluctúa entre las 390 y las mil o más, cifras obtenidas a partir de la revisión del número de especies reportadas en las farmacopeas, tanto de los Estados Unidos Mexicanos (Comisión Editora de la Farmacopea de los Estados Unidos Mexicanos, 1998), como de la americana (American Institute of Homeopathy, 1979), así como de la información referida por Guajardo (1998), Guermonprez, et al. (1989), Waizel, (2005), Müntz (2009), y otras fuentes que se mencionan en la bibliografía.
PRECURSOR DEL MÉTODO EXPERIMENTAL
Hahnemann fue el precursor del método experimental para la investigación de las propiedades de un fármaco, empleando como modelo biológico al hombre, y en el año 1796 publicó su obra –en su denominación en castellano, Ensayo sobre un nuevo método para descubrir las propiedades curativas de las sustancias medicinales y comentarios sobre los métodos seguidos hasta hoy, en cuyas páginas expone los resultados de sus primeras experimentaciones con la utilización de recursos herbolarios, como la “quina” (Cinchona officinalis), “manzanilla” (Matricaria chamomilla), “árnica europea” (Arnica montana), “belladona” (Atropa belladona), “acónito” (Aconitum napellus), “anémona” (Anemone pratensis o Pulsatilla nigricans), “nuez moscada” (Nux moschata), “digital” (Digitalis purpurea), “ipecacuana” (Cephaelis ipecacuanha), “zumaque o hiedra venenosa” (Rhus toxicodendron) y “opio” (Papaver somniferum).
Posteriormente experimentó otras especies vegetales y productos animales, y los médicos que continuaron su obra hasta la fecha ensayaron otras especies, principalmente de origen europeo y asiático, aunque hay algunas que crecen en nuestro continente, fundamentalmente en regiones de Norte América. Es conveniente aclarar ahora que la mayoría de dicho material también es utilizado por la herbolaria.
Por otra parte, más de una tercera parte de nuestro planeta es considerado como árido o semiárido. De esta superficie, menos de la mitad es naturalmente tan seco que no permite la vida del hombre. Un 14 por ciento de la población mundial, alrededor de 630 millones de personas, viven en el mundo en tierras áridas o semiáridas (Johnson y Terhune, 1979).
DIVERSIDAD VEGETAL
Dichas zonas del mundo son regiones que pocas personas conciben como ricas en diversidad vegetal; esto es un error, ya que aunque no lo son en forma tan diversa como un bosque tropical perennifolio, los hombres que las habitan desde tiempo inmemorial han sabido aprovechar para diversos fines los recursos que la naturaleza puso a su alcance. Sobre todo de muchos de ellos, el hombre obtiene, además de su alimento y agua, materias primas que la industria utiliza, como las fibras duras y la cera, por sólo mencionar algunas. Asimismo, diferentes culturas han utilizado numerosas plantas como recurso terapéutico (Flores y Valdés, 1990).
Las plantas de las zonas áridas y semiáridas tienen adaptaciones especiales, relacionadas con la disponibilidad de agua en el suelo, la que se alcanza mediante el desarrollo de raíces horizontales de hasta 30 metros de longitud, y raíces verticales que alcanzan, en algunos casos, hasta más de 15 metros de profundidad, lo que les facilita el acceso al vital líquido. Una de estas plantas es el “mezquite” o Prosopis juliflora (Sw.) DC.
Otras plantas poseen raíces tuberosas como el nabo (Brassica napus L.) o la pitaya (Acanthocereus spp.), las que les permiten tener la capacidad de almacenar agua y nutrientes. Al mismo tiempo, estas y otras plantas propias de estas zonas han desarrollado tallos crasos o “carnosos”, para almacenar gran cantidad de líquidos, por lo que también se llaman plantas crasas, mientras que las cactáceas han transformado sus hojas en espinas, con la finalidad de disminuir la superficie de transpiración, y, en algunos de sus géneros, ellas funcionan como órganos que ayudan a la captación del agua contenida en la atmósfera.
MEDIO AMBIENTE HOSTIL
En resumen: los vegetales, en el largo proceso de la evolución, han logrado su supervivencia en los medios ambientes hostiles, como son los de las zonas áridas y semiáridas, en virtud de las adaptaciones antes mencionadas, así como de otras muy específicas, como son la rapidez de concluir un ciclo vital en poco tiempo, como se presenta en las plantas conocidas como efímeras.
Por otra parte, los diferentes grupos étnicos que habitaron o que aún sobreviven en dichas áreas, han tenido una considerable dependencia de sus recursos naturales, para lograr su supervivencia en esas condiciones de medio tan poco favorables, por lo que la etnobotánica de estas regiones es rica en plantas usadas como fuente de materiales para la construcción; forrajeras; para la obtención de alimentos, gomas, ceras, medicamentos, alcohol, combustibles, y colorantes, entre otras (Mathes, 1979). Numerosas plantas propias de zonas áridas o semiáridas del mundo son utilizadas con fines medicinales; por lo tanto, no debe extrañarnos que también la homeopatía las emplee.
El propósito de este trabajo es conocer cuáles son las plantas empleadas por la homeopatía, que crecen (en forma silvestre o cultivadas), en regiones áridas o en suelos secos o arenosos, y obtener información relativa a ellas (sinonimia común y científica, familia botánica, parte usada, origen y hábitat), publicada en bases de datos, farmacopeas, materias médicas y otros libros y revistas. La metodología seguida fue el análisis bibliográfico a bases de datos, índices, y libros, por palabra clave, nombre científico y familia botánica.
RESULTADOS
A continuación se presenta un listado (cuadro # 1) que comprende algunas plantas que crecen en forma silvestre o que son cultivadas por el hombre en regiones áridas o en suelos secos o arenosos de diferentes regiones del mundo, incluyéndose aquellas que crecen dentro de campos de cultivo o en cultivares sin atender; es decir las conocidas como “malas hierbas” o arvenses, así como también las denominadas como ruderales, por crecer sobre desechos o restos de construcciones en terrenos abandonados, que son empleadas en la preparación de medicamentos usados en la terapéutica homeopática.
El cuadro comprende 162 especies, que se agrupan en 64 familias botánicas, las que se enlistan de acuerdo a su nombre científico, su denominación común o popular, la correspondiente familia y la parte de la planta empleada en la preparación del remedio, refiriendo además la característica requerida para esta última; es decir, si se emplea en forma fresca o seca., y en varios casos su origen y hábitat.
AGRADECIMIENTOS
El autor hace público reconocimiento a la Comisión de Operación y Fomento de Actividades Académicas (COFAA) y al programa de Estímulos al Desempeño Docente del Instituto Politécnico Nacional, por la beca de exclusividad y el apoyo conferidos al autor.

