Por Katherine Bourzac. tomado de technology review (Traducido por Juan Lauro Aguirre)

Los Investigadores esperan que un microchip que imita el funcionamiento básico del cerebro pueda llevar a cabo cálculos complejos con muy poco consumo energético.
Un microchip con la capacidad cerebral de una lombriz quizá no parezca demasiado impresionante comparado con los chips velocísimos de las computadoras personales modernas. Pero un nuevo microchip creado por los investigadores de IBM representa un gran avance. Al contrario que los chips corrientes, imita el funcionamiento de un cerebro biológico, un logro que podría abrir nuevas posibilidades para la computación.
Dentro del cerebro, la información se procesa en paralelo; la computación y la memoria están entrelazadas. Cada neurona está conectada con muchas otras y la intensidad de estas conexiones cambia constantemente según va aprendiendo el cerebro. Se cree que estos procesos dinámicos son cruciales para el aprendizaje y la memoria y es precisamente lo que los investigadores buscaban imitar en los circuitos generados en el silicio. Los chips convencionales, por el contrario, procesan una instrucción después de otra y no distinguen entre la información de un procesador dedicado a una cierta función y los componentes de memoria. Cuanto mayor es un problema, mayor es la cantidad de instrucciones que hay que procesar.
Los investigadores de IBM han creado y probado dos chips de prueba que almacenan y procesan información imitando a un sistema nervioso. La empresa explica que estos primeros chips podrían ser la base para algo mucho más ambicioso: una computadora del tamaño de una caja de zapatos que tendría aproximadamente la mitad de la complejidad del cerebro humano y consumiría solo un kilowatt de potencia. Este proyecto se está desarrollando gracias a 21 millones de dólares de financiación de la Agencia Proyectos Avanzados de Investigación de Defensa, en colaboración con varias universidades.
Los investigadores de IBM y sus colaboradores académicos presentaron dos ponencias en la pasada conferencia the Custom Integrated Circuits en San José, California (Estados Unidos) que demuestran que los diseños de los chips requieren muy poca energía y funcionan con programas de software que imitan los circuitos neuronales. En un experimento, un núcleo neuronal, como se denominan los nuevos chips, aprende a jugar al Ping Pong; en otro experimento aprende a conducir un coche en un circuito de carreras sencillo y en otro más aprende a reconocer imágenes.
