Plantas medicinales yucatecas, un saber subvalorado

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Doctora Martha Méndez

Doctor Rafael Durán

La Península de Yucatán es una zona muy interesante desde el punto de vista florístico y fitogeográfico; es una región muy rica desde el punto de vista cultural, y hasta la fecha es zona de asentamiento de la cultura maya, la cual es considerada como una de las más importantes, no sólo en Mesoamérica, sino en todo el mundo, debido al gran desarrollo científico, artístico y religioso que alcanzó.

Hasta nuestros días, los mayas peninsulares conservan gran parte de sus costumbres, y han conseguido preservar el conocimiento que por siglos generaron acerca del aprovechamiento de su entorno natural; en particular sobre el uso de las plantas medicinales.

CONOCIMIENTO DE LA HERBOLARIA

Es importante señalar que el conocimiento sobre el uso medicinal de las plantas se manifiesta básicamente en dos niveles distintos: el primero es el conocimiento de dominio popular, manejado en el núcleo familiar y aplicado en esencia por las amas de casa; el segundo es el que manejan los médicos tradicionales (j-men, hierbateros, parteras, hueseros, sobadores), los cuales poseen un conocimiento mucho más profundo, amplio y especializado de la herbolaria. 

Desafortunadamente, debido a que estos conocimientos empíricos se transmiten básicamente de forma oral, existe en la actualidad un enorme riesgo de que se pierdan, como resultado de los cambios sociales y económicos que están viviendo las comunidades campesinas. Aunado a esto, el acelerado deterioro de los ecosistemas naturales coloca a numerosas especies de plantas medicinales en una situación de riesgo, lo cual es realmente preocupante, ya que este recurso es ampliamente utilizado por las comunidades rurales de la península para atender sus problemas de salud más inmediatos.

Se ha reportado que, en todo el mundo, el 80 por ciento de la población rural hace uso de la herbolaria como recurso terapéutico y, dadas las tendencias económicas y sociales actuales, en las que el acceso a los servicios de salud está restringido para una parte de la población (la de menores ingresos económicos) y el costo de las medicinas de patente es cada vez más elevado, las plantas medicinales constituyen una verdadera alternativa para coadyuvar a solventar los problemas de salud de las clases más desprotegidas.

Es pertinente recordar que gran parte del desarrollo de la medicina occidental del siglo pasado se basó en la producción de fármacos a través del aislamiento de compuestos activos de plantas y la síntesis química, debido, entre otras cosas, a las expectativas que para las grandes empresas farmacéuticas despertó la posibilidad de generar compuestos sintéticos o modificados químicamente en cantidades industriales.

Sin embargo, con el paso del tiempo este enfoque mostró severos problemas, ya que gran parte de los medicamentos alopáticos mostraron tener efectos secundarios nocivos, y la producción de compuestos sintéticos fue mucho más lenta de lo que se esperaba, además de que la síntesis de estos compuestos resultó ser un procedimiento sumamente costoso.

MEDICAMENTOS DE ORIGEN NATURAL

Hoy en día, existe en el mundo una fuerte tendencia a la búsqueda de medicamentos de origen natural. Debido al gran número de especies vegetales que existen en las regiones tropicales y al uso de éstas por parte de las comunidades indígenas, se ha vuelto a poner atención a la obtención de compuestos a partir de plantas silvestres.

En el Centro de Investigación Científica de Yucatán hemos trabajado más de una década en la recopilación de información sobre el uso de las plantas medicinales en la península. De acuerdo con nuestra base de datos, alrededor del 27 por ciento de las dos mil 500 especies de plantas vasculares estimadas para la flora de la Península de Yucatán tienen uso medicinal.

Yucatán es el estado de la península que presenta mayor riqueza de plantas medicinales, con 648 especies, distribuidas en 405 géneros y 116 familias; de éstas, las que presentan mayor número de especies medicinales son las leguminosas, euforbiáceas, compuestas, verbenáceas y solanáceas. Los padecimientos para los cuales se tiene documentado un mayor uso de plantas medicinales son los problemas cutáneos, seguidos de las enfermedades gastrointestinales y las respiratorias. Las partes más utilizadas de las plantas medicinales son las hojas, seguidas por la raíz y la resina.

ESPECIES NATIVAS

El vasto conocimiento que se tiene sobre las propiedades terapéuticas de las plantas, y que ha sido preservado por las comunidades mayas, ha venido incorporando a través del tiempo elementos de la flora que han sido introducidos de diferentes partes del mundo, en distintos momentos de la historia. Sin embargo, aún se conserva un amplio conocimiento sobre las especies de plantas nativas de la Península de Yucatán, de tal forma que del total de especies reportadas para el estado como medicinales, sólo 57 son especies introducidas.

Es importante señalar que el conocimiento etnobotánico de las plantas medicinales yucatecas aún está lejos de ser completo, debido a que los trabajos que se han realizado para recopilar esta información presentan grados muy variables de aproximación al conocimiento, debido básicamente a su amplitud, a sus objetivos particulares y al uso de metodologías con diferentes enfoques.

En cuanto al desarrollo de estudios químicos, farmacológicos, toxicológicos y clínicos que confirmen de forma fehaciente los efectos fisiológicos y terapéuticos de las plantas y los principios activos responsables, éstos son aún más escasos, por lo que el estudio de las plantas medicinales es un campo abierto y prometedor para la realización de investigación científica que puede ser aplicada para la generación de productos innovadores que contribuyan a mejorar la salud de las comunidades rurales y la población en general.

Es indudable que las plantas medicinales yucatecas constituyen un recurso no maderable del bosque, que aún no ha sido valorado en su total dimensión, ya que representan una clara posibilidad para el uso sustentable de nuestras selvas, constituyen una alternativa para aliviar los problemas de salud que afectan a la población y brindan además una opción económica para el desarrollo de proyectos productivos.

Es indispensable desarrollar estrategias, tanto para la investigación como para el aprovechamiento de este recurso, que nos permitan contar con los elementos necesarios para preservar el conocimiento que está en riesgo de perderse, conservar el recurso que también está en peligro ante el rápido deterioro de las selvas, así como aprovechar el potencial económico que representan.

En este marco se inscriben los esfuerzos del Centro de Investigación Científica de Yucatán por documentar la flora medicinal de la región y su estado de conservación, sus formas de uso por parte de los pobladores maya yucatecos, así como la validación de estos usos tradicionales a través de diversos estudios, con el fin de brindar elementos que permitan su utilización segura para el tratamiento de diversas afecciones.

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