Indira Kempis
Una de las estrategias de la ciudad de Medellín para crear un modelo de seguridad basado en la convivencia fue el de realizar agendas públicas que priorizaran la educación y la cultura como parte fundamental para los cambios sociales. Eso incluye programas culturales definidos que acompañaron a la infraestructura como los espacios públicos de las escuelas, o bien, los parque-bibliotecas.
Estas intervenciones sociales se hicieron con equipos de sociólogos, antropólogos, comunicadores, entre otros especialistas, para poder involucrar a la comunidad en el uso de los equipamientos. Si la premisa es que “lo contrario a la inseguridad no es la seguridad sino la convivencia” como enuncia el ex Secretario de Cultura, Jorge Melguizo, entonces habría que diseñarse e implementarse proyectos que incentivaran las relaciones humanas.
Melguizo lo explica con mayor detalle en su documento Oye, te hablo desde los barrios, del que resumo para generar ideas sobre las cuales podemos trabajar desde el gobierno, las organizaciones sociales y comunitarias, tanto como las empresas:
- La convivencia se construye con proyectos de urbanismo social, con acciones de mejoramiento integral de los barrios más pobres, con estrategias de educación ciudadana, con intervenciones de calidad en la educación formal, con una gran apuesta por la cultura y, en especial, por la cultura comunitaria, esa que se hace todos los días desde los barrios (y que se ha hecho casi siempre sin el Estado, a pesar del Estado y contra el Estado), con un gran trabajo de comunicación pública y con la concertación y conjugación de esfuerzos entre los gobiernos nacional, regional y municipal, y de éstos con la comunidad, las universidades, las ONG, las empresas privadas.
- La convivencia no es un asunto solo del gobierno, ni del Estado: debe ser un asunto colectivo, un reto colectivo.
- Hacer animación urbana en los espacios públicos: que los parques y otros espacios públicos sean escenario permanente de actividades culturales, deportivas y recreativas, que haya vida en esos espacios. El espacio público debe ser el espacio de la convivencia: hay que seguir avanzando también en un cambio del espacio urbano, que permita la reconfiguración de algunos barrios, de algunas comunas.
- Hay que diseñar programas permanentes y colectivos que conduzcan a generar la cultura del respeto a la Ley, con excelentes estrategias de comunicación, innovadoras, creativas.
Los puntos anteriores, nos pueden dar un panorama sobre los programas o proyectos que pueden surgir con una visión que sea incluyente, recupere el tejido social y encuentre sus fortalezas en la participación ciudadana. La importancia de las agendas culturales es que sin ellas tampoco las transformaciones urbanas tienen efectos sobre las sociedades que son las que hacen a la ciudad.
