Licenciado Juan Roberto Zavala
Director de Cultura Científica COCYTE-NL
zavat_2004@yahoo.com

Podemos situar el inicio de la corrupción en los albores de la civilización, especialmente cuando el hombre se agrupa, inteligente y sistemáticamente, para pasar de hordas nómadas a pueblos y ciudades, lo que da lugar a múltiples formas de organización social, política y económica, como las naciones y la propiedad privada, Ello da lugar también a valores y conductas relativas a sus actividades comerciales, de gobierno y religiosas, lo que le permite no sólo comer, vestir y subsistir, sino lograr también legítimas aspiraciones humanas, como el éxito y la bonanza económica.
De estas naturales aspiraciones, difíciles de alcanzar por todos, nace la competencia por recursos económicos, poder y posición social, que los propios grupos humanos reglamentan a través de sus gobiernos, para evitar, mediante los mercados y la política, guerras y dominaciones, así como la discordia, que en ocasiones se genera entre individuos y grupos.
Si bien los humanos compartimos muchos aspectos de nuestra vida en común, y en nuestro interactuar en la sociedad nos encontramos con este fenómeno, no lo consideramos consustancial a nuestro ser, pues lo realizamos con conocimiento y voluntad; es decir que, habiendo tenido la capacidad de elegir, nos decidimos por no cumplir con una exigencia ética fundamental para el logro del bien común: la honestidad, lo que da paso a un fuerte individualismo, donde lo más importante son las conveniencias económicas y políticas; es decir, el predominio de nuestra satisfacción personal, sin importar cómo, sobre los derechos de la colectividad.
PRINCIPIOS Y VALORES
Aunque en la historia de la civilización han evolucionado muchas condiciones y conceptos, existen principios y valores que no deben vulnerarse, pues constituyen elementos esenciales de las relaciones humanas, lo que nos lleva a la llamada responsabilidad social, y nos compromete a todos en una ética que le da sentido a lo público, para llegar al bien común, independientemente de leyes y reglamentos que sancionan a quienes voluntariamente no cumplen con ellos.
Los griegos, por ejemplo, utilizaban el término ética no sólo como costumbre, como modo de ser, de actuar, sino como una predisposición humana permanente para hacer lo bueno, la que se obtiene como evolución natural, al reflexionar sobre los valores individuales y sociales y la licitud de los actos humanos.
De ahí las referencias a la mitología griega y al castigo que Zeus impuso a Prometeo, por haber robado el fuego del cielo, para entregarlo a los hombres, y sobre todo el que impuso a la humanidad, al destapar la “Caja de Pandora”, para herirlos con defectos perniciosos: los vicios, las enfermedades, el deseo sin límite y el amor a la riqueza.
ABUSO DEL PODER EN BENEFICIO PROPIO
Aunque gramaticalmente la corrupción es todo acto tendiente a causar un daño, una alteración o un vicio sobre una cosa determinada, en general se le considera como el aprovechamiento indebido de la administración de un patrimonio común y, en particular, de la gubernamental, como la desviación de los fines de la función pública. Por su parte, el Banco Mundial la define como el abuso del poder público en beneficio propio.
Dado que la corrupción no es un estado congénito del hombre, pues existen países donde casi no existe, como Nueva Zelanda, Dinamarca y Finlandia, podemos decir que lo que la determina son los modos de vida; la organización política y social, especialmente el grado de libertades civiles con que cuentan los países, como la de prensa (uno de los pilares de la denuncia), así como las actitudes y afanes de riqueza de sus políticos, burócratas y empresarios que, considerándose más astutos que el resto de la población, se ven favorecidos económicamente al violar la ley. De una carta de San Pablo, Martín Lutero extrajo la siguiente cita: “Raíz de todos los males es la avidez del dinero”.
De esta forma, independientemente del talento, la eficiencia, la habilidad, el trabajo y la iniciativa individual, las decisiones sobre el reparto del poder y de la riqueza se han visto influidas, a través de la historia, no por una competencia equitativa, no por un anhelo de bienestar general, sino por una forma de vida en que los propios intereses están por encima del crecimiento y la prosperidad de todos.
SU GÉNESIS
Aunque para algunos católicos, con base en La Biblia, el primer acto de corrupción se produce cuando Eva, tentada por la serpiente, corrompe a Adán y lo convence de comer el fruto del árbol del bien y el mal, para otros se da en la Baja Mesopotamia, en Sumeria, que es considerada la civilización más antigua del mundo (se le atribuye la invención de la rueda y los jeroglíficos pictóricos, que más tarde se convirtieron en escritura cuneiforme).
Un ensayo sumerio dedicado a la vida de los estudiantes relata un acto de corrupción cuando un estudiante, al regresar a su casa, les platica a sus padres que el maestro le había reclamado y dado unos latigazos (ésa era entonces la costumbre) por faltas, impuntualidad y mala escritura.
Los padres lo invitaron a comer, y “Cuando el maestro llegó, lo sentaron en un sitio de honor, le ofrecieron vino y, como regalo, lo vistieron con un traje nuevo y le colocaron un anillo de oro. El maestro, agradecido, se dirigió al alumno, diciéndole: Puesto que no has desdeñado mis palabras… Te deseo mucho éxito… Has cumplido bien con tus obligaciones escolares y te has transformado en un hombre de bien”. (1)
Para otros autores, el primer acto de corrupción registrado se dio en el antiguo Egipto, durante el reinado de Ramsés IX (1142-1123 a de C), pues un papiro relata las dificultades por las que atravesó un funcionario del faraón, por haber denunciado negocios sucios de otro funcionario que se había asociado con profanadores de tumbas, para hacerse de la vista gorda en los robos a las tumbas, lo que le dejaba sustanciales ganancias.
SÓCRATES
Uno de los casos más sobresalientes de la historia es el de Sócrates, filósofo que vivió en Grecia de 470 a 399 a de C. Acusado de sofista y corruptor de la juventud, prefirió cumplir su sentencia de muerte, rechazando la posibilidad de eludirla con ayuda de algunos amigos. Por su parte, los filósofos Platón y Aristóteles calificaban ya a los gobiernos como malos o buenos, como injustos o justos, según si gobernaban en beneficio propio o de la sociedad.
Platón, que nació en Atenas en el año 427 a de C y que fue discípulo de Sócrates, decía: “Aquello que merece más el hombre, de ser, son las ideas. Lo que se encuentra sometido al cambio y a la corrupción está entre el ser y el no ser. Las ideas son únicas, intemporales, necesarias, universales, perfectas. Las ideas se hallan ordenadas entre sí, jerárquicamente. En la cima se halla la idea de “Bien”. De ella participan todas las demás, y ella misma está “más allá del ser”… El hombre es su alma, un alma racional… El hombre debe lograr que sea el alma racional la que gobierne su vida… En la medida en que lo logre, el hombre será virtuoso”.
IMPERIO ROMANO
En cuanto al imperio romano, considerado como el de mayor valor y permanencia en la historia de la humanidad, también se vio afectado por la corrupción. Algunos autores sostienen que su caída se debió, entre otros factores, a la pérdida de las tradicionales virtudes cívicas romanas. Así, es de mencionar que, con la expansión territorial de Roma, se estableció la figura del procónsul, que era general, administrador y juez supremo en su provincia, y se recuerda a Catón, que administró la provincia de Hispania Citerior con honestidad y celo ahorrativo, pues recorría a pie la provincia, sin ejército y con un solo servidor. Sin embargo, la realidad es que la corrupción caracterizó la administración provincial, hasta que, 23 años antes de Cristo, Octavio recibió el título de emperador e intentó restaurar las tradiciones morales del pueblo romano, combatiendo la corrupción y las costumbres licenciosas de la época.
A partir de ahí, se sucedieron emperadores llamados buenos, como Trajano, Adriano y Marco Aurelio, y otros sanguinarios, corruptos y licenciosos, como Caracalla (211-217) y Eliogábalo (218-222). Vale la pena mencionar que cuando el emperador Cómodo, (hijo de Marco Aurelio) fue asesinado, en el año 192, el Senado eligió a Pertinax, pero la guardia pretoriana lo asesinó, y desde su cuartel en Roma, declaró que el trono estaba en venta y que lo ocuparía el que más dinero les ofreciera.
Más adelante, con la caída del Imperio Romano de Occidente, allá por el año 476, cuando fue depuesto el último emperador romano de Occidente, Rómulo Augusto, dio inicio la Edad Media, caracterizada por ser una sociedad predominantemente rural, con un modo de producción feudal, surgimiento de pequeñas ciudades-estado y monarquías feudales basadas en relaciones personales de vasallaje.
A partir de los edictos de Constantino (313) y Teodosio I (380), se implantó el cristianismo como nueva religión oficial, con un impulso tal, que la espiritualidad era el centro de la existencia humana, con lo que se redujo sustancialmente la corrupción, pues se tomaba la vida de Cristo como modelo de imitación.
ALTA EDAD MEDIA
Sin embargo, poco a poco se fue dando un terrible avasallamiento de parte de los poderosos señores que controlaban a la mayoría de la población, con lo que regresaron el despotismo, las injusticias y la corrupción, lo que se acentuó durante la llamada Alta Edad Media (1000-1500), ahora con el crecimiento del poder de las monarquías y el florecimiento del comercio a grandes distancias. Sin embargo, fue en la iglesia católica donde se dieron los mayores excesos, como la venta del perdón de los pecados, a través de la compra de indulgencias; el despotismo y la riqueza del Papado y del clero en general. Reyes, señores feudales y dignatarios eclesiásticos disponían de los puestos de la iglesia, pues se ponían en venta los obispados y hasta los curatos.
En la Divina Comedia, compuesta alrededor del año 1300, el poeta florentino Dante Alighieri presenta al reino de ultratumba en tres cánticos, Infierno, Purgatorio y Paraíso. Divide el Infierno en nueve círculos, donde purgan su castigo los condenados, de acuerdo a la gravedad de los pecados cometidos. En el octavo están colocados quienes cometieron pecados como fraude o traición y ahí también están inmersos, en brea hirviente, los políticos corruptos, pues sabían el mal que habían causado.
RENACIMIENTO
Con el Renacimiento (inicia hacia 1400), época en que el pensamiento filosófico griego renace, pues había quedado olvidado durante la Edad Media, sólo guardado en unos pocos conventos de la iglesia católica, y la utilización también de la razón científica para dar orden al pensamiento, se logra una profunda transformación en las artes, las ciencias y muy especialmente en el aspecto económico, pues se separa el periodo económico-social, como más adelante lo llamaría Marx, del feudalismo al capitalismo.
Se rompe, entonces, la concepción medieval del mundo, pues además se dio el descubrimiento de América, la invención de la imprenta por J. Gutenberg, y se inició el movimiento filosófico denominado humanismo, en que el hombre pasó a ser el centro de la atención y surgieron los grandes pensadores y artistas, como Nicolás Copérnico, Miguel Ángel, Cervantes, Shakespeare, Galileo Galilei, Rembrandt, Isaac Newton y Goya.
Aunque durante esta época, con “Utopía”, Tomás Moro es el precursor del naturalismo religioso y el socialismo, ya que presenta un estado ideal, donde no existe la propiedad, y en “El Príncipe”, Nicolás Maquiavelo considera que sólo el estado (orden estatal) garantiza una adecuada organización de la convivencia humana, pues el hombre político es por naturaleza egoísta, ambicioso, vengativo e inconstante, la realidad es que los pensadores renacentistas lucharon por un principio de autoridad basado en la libertad, la autonomía y la investigación. (3)
Sin embargo, la corrupción continuó, muy especialmente en la iglesia católica, particularmente en el alto clero, pues si bien hubo excelentes papas, como Nicolás V, fundador de la Biblioteca Vaticana, una buena parte de ellos mostraba una clara relajación moral y política, como Alejandro VI (Rodrigo Borgia), quien sobornó a los miembros del Colegio Cardenalicio para llegar al poder y concedió poder, títulos y riqueza a sus hijos y a sus numerosas amantes.
Asimismo, y como la venta de indulgencias continuaba, ahora con la excusa de construir la Basílica de San Pedro, en Roma, se provocó la división del cristianismo en católicos y protestantes, y se desencadenaron numerosas guerras. Aunque no estamos de acuerdo, Mario Puzo, en su obra “Los Borgia. La primera gran familia del crimen”, afirma que esta poderosa familia veneciana fue la primera en crear un imperio basado en el asesinato y la corrupción.
REVOLUCIÓN INDUSTRIAL
Al llegar la revolución industrial, que se inicia en Inglaterra, en la segunda mitad del siglo XVIII, entre otras cosas con la construcción y utilización de la “Spinning – Jenny” (1763), que reproducía mecánicamente los movimientos del hilador y trabajaba con varios husos para obtener hilo, no sólo se cambió la forma de producción, pues hasta entonces el hombre sólo había utilizado herramientas, sino también el consumo, pues con la máquina de vapor se crearon la locomotora y el barco de vapor, que pudieron transportar productos con más rapidez y a mayores distancias.
Asimismo, se dio una transformación profunda de la sociedad, pues se pasó del trabajo manual a la máquina, del taller a la fábrica; los campesinos abandonaron los campos y se trasladaron a trabajar en las ciudades (migración masiva), con lo que aparece el proletariado, que trabaja con máquinas que no son suyas. (4)
En esa época, por todo el mundo, pero especialmente en Latinoamérica, con el orden colonial, se impusieron formas de gobierno que, con administraciones deficientes y abuso de poder, propiciaban abiertamente la corrupción. Gustavo Coronel menciona que, “en 1813, Simón Bolívar, mientras luchaba en la guerra de independencia contra España, firmó un decreto en el que estipulaba la pena de muerte para quienes fueran hallados culpables de corrupción en la primera República de Venezuela, y en 1826 firmó otro que definía la corrupción como “la violación del interés público” y establecía la pena de muerte para “todo funcionario público culpable de robar diez pesos o más”, debiendo ser ajusticiados también los jueces que no cumplan con el decreto”. (5)
SEGUNDA FASE
Se considera como la segunda fase de la revolución industrial el periodo de 1870 a 1914, con nuevas técnicas de producción, la utilización de diferentes formas de energía, como gas o petróleo; con el invento del motor de combustión interna, que desarrolla la industria automovilística y de aviación, y se comercializan masivamente muchos otros productos, como el teléfono, el radio y la refrigeración. (6), Wikipedia. Al expandirse los mercados, hubo una acelerada urbanización y se operó un cambio en las finanzas, con lo que aparecieron las grandes empresas y los monopolios que concentraron el capital, y emergieron los grandes bancos internacionales.
Como todo se dio con una economía basada en el libre juego de la oferta y la demanda, y la burguesía impuso sus costumbres y valores, que giraban en torno a la riqueza, el ahorro y el trabajo (7), la corrupción continuó como fuerza histórica, ahora inmersa, no ya en la iglesia, sino en una inmensa maraña de gobernantes, políticos, burócratas, banqueros, industriales y comerciantes.
Muy pronto, las grandes compañías internacionales empezaron a pagar sobornos en el exterior de sus países, para lograr millonarios contratos de instancias gubernamentales, con lo que la corrupción, mediante las licitaciones y asignaciones de contratos, llegó a representar, en algunos países, más del 20 por ciento del dinero público, poniendo en entredicho el principio de igualdad entre las personas y, en ocasiones, la misma democracia.
DE LA MANUFACTURA A LA MENTEFACTURA
A partir de la conclusión de la Segunda Guerra Mundial, se ha dado un mayor crecimiento poblacional, lo que ha originado una más acelerada urbanización y degradación del medio ambiente; el encarecimiento de las materias primas y los recursos energéticos, aunque, con el avance de la ciencia y las nuevas tecnologías, se han dado cambios importantes en los ingresos de la población y en la forma del trabajo, pues se inicia el paso de la llamada manufactura a la mentefactura, lo que repercute en beneficio del individuo y de la sociedad.
Sin embargo, a medida que el mercado y la economía crecen y se universalizan, en la misma medida ha crecido y se ha universalizado el afán de riqueza, considerada erróneamente como un valor en sí misma, sin tomar en cuenta que el dinero debe ser sólo un medio para satisfacer necesidades. En esta forma, la corrupción ha crecido, ahora de manera más inteligente, para corresponder a los adelantos científicos y tecnológicos y al crecimiento de los niveles de educación.
Ejemplo de esto es el caso de la poderosa empresa Enron Corporation, que con sede en Houston, Texas, y cerca de 21 mil empleados, originalmente se dedicaba a la trasmisión y distribución de electricidad y gas, y al desarrollo, construcción y operación de plantas de energía y oleoductos por todo el mundo. Sin embargo, abiertamente pagaba sobornos y tráfico de influencias para obtener contratos en países de América, África y Asia. A decir de Wikipedia, en la época se corrieron rumores sobre la utilización de esta práctica en un contrato de 30 mil millones de dólares, con la empresa de energía Maharashtra State Electricity Bord. En 2001, Enron colapsó y solicitó protección por bancarrota.
MIL CARAS DE LA CORRUPCIÓN
La corrupción adopta ahora diversas formas, como soborno, malversación de bienes públicos, tráfico de influencias, nepotismo, formulación de leyes en beneficio propio y otras, y es tan fuerte que, según el Banco Mundial, cuesta anualmente un billón de dólares ($1.000.000.000.000). Así, este cáncer reduce la riqueza de los países y acentúa la diferencia entre pobres y ricos. Ejemplo de esto es la reducción de la cantidad de dinero de que dispone el gobierno para pagar a los trabajadores y comprar suministros, como libros y medicinas.
Dado el obstáculo que este fenómeno significa para el desarrollo de las naciones y el bienestar general, pues de acuerdo a la Encuesta Global de Delitos Económicos 2011 de PWC, la corrupción es también responsable del 24 por ciento de ellos, en las últimas décadas se han tomado importantes medidas de carácter internacional, como las de impulsar el escrutinio general, las acciones ciudadanas de vigilancia de la autoridad en los sectores más vulnerables y el fomento de la denuncia, pues la impunidad es el más importante factor que la propicia.
TRANSPARENCIA INTERNACIONAL
Entre ellas mencionamos la fundación, en 1993, por Peter Eigen, que había sido funcionario del Banco Mundial, de la organización civil Transparencia Internacional, con la idea de que, por ser la corrupción un fenómeno internacional, para ser detenido debe ser medido, evaluado y expuesto sistemáticamente, sin consideraciones políticas o diplomáticas. Así, se dio a la tarea, mediante encuestas y evaluaciones de entidades externas, de elaborar y difundir el Índice de Percepción de la Corrupción, cuyo primer ejercicio se dio en 1996.
Asimismo, son importantes las acciones del Banco Mundial para crear conciencia, entre los gobiernos de los países, de que la corrupción afecta la economía; y otras encuestas, como la de Delitos Económicos, arriba citada, y el Índice de Fuentes de Soborno, de la misma Transparencia Internacional. Por cierto, según el índice de 2011, las compañías y empresas de Rusia, China y México son las más dadas al soborno de funcionarios, cuando trabajan en el exterior. El índice comprende a las 28 principales naciones exportadoras.
Igualmente, y con la idea de lograr una economía más justa y abierta, creando condiciones para la estabilidad del crecimiento futuro, el grupo de las principales economías (G20) se comprometió, en fecha reciente, a combatir el soborno en el exterior, y lanzó un plan anticorrupción. Es de mencionar que, recientemente, México asumió la presidencia de este organismo sobre cooperación económica y financiera, que agrupa a los más importantes países industrializados y emergentes.
Concluimos este breve trabajo con el siguiente texto, tomado del Cuaderno de Transparencia “Corrupción. De los ángeles a los índices”, de Federico Reyes Heroles: “Si bien es cierto que el fenómeno sigue ahí, también lo es que contamos con muchos y mejores instrumentos, producto de la ciencia y la razón para encarar esta pandemia. Se trata de un logro mayor. Soy optimista: aplicando medidas racionales, en un tiempo razonable empezaremos a notar los cambios.”
REFERENCIAS
(1) Abreu, Santiago. “La corrupción”, publicado en Monografías.com.
(2) “Historia de la corrupción”. Revista Conozca Más, publicada en Índice de Historia.
(3) “Cronología del Renacimiento. Renacimiento” III. G. Papini.
(4) Meli_tre.Monografías.com
(5) “Corrupción, administración deficiente y abuso de poder en la Venezuela de Hugo Chavez”. Publicado en Cato. org. Gustavo Coronel
(6 ) “Segunda Revolución Industrial. Finales del siglo XIX”. Wikipedia.
(7) Revolución Industrial. Profesor en Línea.
