Doctor Arturo Morales M.
Coordinador de Reproducción Asistida Centro Universitario de Medicina Reproductiva / UANL
drfamm@yahoo.com.mx
El Servicio de Biología de la Reproducción cuenta con un área quirúrgica, donde se realizan procedimientos de Endoscopia Ginecológica. Éste es un método mínimo invasivo, que se utiliza para hacer diagnóstico y tratamiento de diversas patologías ginecológicas. El objetivo en infertilidad es realizar una exploración completa del tracto genital femenino.
Las dos técnicas que se utilizan más comúnmente son la laparoscopia y la histeroscopia.
LAPAROSCOPIA
La laparoscopia es un procedimiento que se realiza en el hospital y requiere de anestesia general. Consiste en la colocación de una cámara por una incisión en la región umbilical, que permite visualizar la cavidad abdominal con detalle. Se realizan, además, pequeñas incisiones de cinco milímetros a los costados del abdomen, para introducir instrumental de trabajo.
La ventaja principal de la laparoscopia es que provoca menor traumatismo en la paciente. Es por eso que las técnicas endoscópicas se conocen como cirugía mínimamente invasiva. Además, produce menos dolor, menor riesgo de infección y mejor estética; y por producir cicatrices más pequeñas, la recuperación posoperatoria y la estancia hospitalaria son menores.
La laparoscopia es fundamental en el estudio de la mujer infértil. El momento en que se realiza, depende de los antecedentes y de la edad de la paciente. Permite evaluar el aspecto de los genitales internos, su movilidad, la permeabilidad tubaria, las características de las trompas de Falopio y del peritoneo. Algunos de los hallazgos más frecuentes son síndrome adherencial, endometriosis, hidrosálpinx, miomatosis y malformaciones uterinas.
– Síndrome adherencial: se caracteriza por la presencia de adherencias en la cavidad pélvica, que producen distorsión de la anatomía y que pueden ser causa de infertilidad y dolor pélvico. La laparoscopia quirúrgica es una alternativa en el tratamiento de este síndrome.
– Endometriosis: se caracteriza por la presencia de tejido endometrial fuera de la cavidad uterina; suele sospecharse por historia clínica y examen físico, pero el diagnóstico definitivo se realiza con la visualización directa de las lesiones en la pelvis. La laparoscopia nos permite determinar el estadio de la enfermedad y ofrecer tratamiento quirúrgico. El tratamiento puede incluir electrofulguración de focos de endometriosis, liberación de adherencias o resección de endometriomas (quistes ováricos).
– Hidrosálpinx: en la mayoría de los casos se puede diagnosticar por histerosalpingografía, pero la laparoscopia permite evaluar el tamaño de la salpinge, las características del hidrosálpinx y la presencia de adherencias, de las que depende la indicación quirúrgica. La tasa de embarazo posterior al abordaje del hidrosálpinx es similar al obtenido por cirugía abierta.
– Malformaciones uterinas: se sospechan en pacientes con antecedentes de aborto recurrente o parto prematuro. La histerosalpingografía puede orientarnos en el diagnóstico; sin embargo, es necesario realizar una laparoscopia para establecer el diagnóstico definitivo.
– Miomatosis: los miomas son los tumores uterinos benignos más frecuentes del útero; se presentan en 20 – 25 por ciento de las pacientes en edad reproductiva y en 10 por ciento de pacientes con infertilidad. Existen tres tipos de miomas: submucosos, intramurales y subserosos. De acuerdo con su localización y tamaño, pueden interferir con la fertilidad. La miomectomía es el procedimiento de elección en pacientes que desean conservar la fertilidad.
HISTEROSCOPIA
Aunque la mayoría de las lesiones uterinas asociadas a infertilidad son diagnosticadas por histerosalpingografía, la histeroscopia es mandatoria si la primera resulta anormal o si existen dudas en su interpretación.
La histeroscopia es un procedimiento que permite obtener una visión directa del interior de la cavidad uterina. Se realiza introduciendo un instrumento llamado histeroscopio, con un grosor aproximado de 5 milímetros, a través del cuello uterino. La intervención se realiza generalmente sin necesidad de anestesia y la recuperación es de forma ambulatoria.
Una de las ventajas más importantes de la histeroscopia es la oportunidad de ofrecer el tratamiento de la mayoría de las alteraciones en el momento de su diagnóstico. La valoración del útero es fundamental en el estudio de pacientes con infertilidad. El origen de las alteraciones se divide en dos grupos: congénito o adquirido.
Congénito: son anomalías de los conductos de Müller o malformaciones uterinas, como hipoplasia o agenesia, útero unicorne, didelfo, bicorne, septado y arcuato.
Adquirido: incluye pólipos, miomas, infecciones y adherencias.
– Malformaciones uterinas: se desconoce la incidencia real, porque muchas mujeres pueden tener una función reproductiva normal, a pesar de alguna malformación. Las alteraciones en la fertilidad dependen de su gravedad. La frecuencia en pacientes con infertilidad es de cuatro a diez por ciento. La histeroscopia quirúrgica es el tratamiento de elección en pacientes con útero septado o presencia de tabiques uterinos; la combinación de laparoscopia e histeroscopia se utiliza frecuentemente para complementar la visión histeroscópica y evitar lesiones de la pared uterina.
– Pólipos: se caracterizan por el crecimiento anormal del tejido endometrial, y pueden pasar inadvertidos. La histeroscopia permite la resección selectiva de la lesión, ya sea con tijera o resectoscopio.
– Miomatosis: La relación entre miomas e infertilidad es mayor cuando se tiene un componente intracavitario o submucoso. La histeroscopia ayuda a establecer el diagnóstico y tratamiento quirúrgico mediante miomectomía.
– Infecciones: la endometritis crónica es difícil de detectar mediante métodos no invasivos; al permitir visualización directa, la histeroscopia es auxiliar en el diagnóstico de esta patología.
– Adherencias: el diagnóstico suele sospecharse por clínica e histerosalpingografía, pero el diagnóstico de certeza lo da la histeroscopia. Uno de los síndromes más conocidos es el de Asherman, que provoca ausencia o disminución de la menstruación. La relación con infertilidad es mayor cuanto más extensas y fibrosas sean las adherencias. Este síndrome se asocia con el antecedente de procedimientos en la cavidad uterina, como biopsias, legrados o cirugías. Las adherencias pueden seccionarse bajo visión directa en el momento del diagnóstico.
Actualmente, nuestro centro cuenta con el equipo y personal capacitado para realizar este tipo de procedimientos, con el fin de ofrecer a la paciente un manejo y evaluación integral. Contamos con normas estrictas de calidad, avaladas por sistemas como el ISO 9001:2000, con lo que aseguramos brindar a nuestros pacientes una atención médica, con calidad de clase mundial.
Asimismo, la totalidad de nuestros profesores cuentan con estudios de posgrado en universidades europeas de gran prestigio.
El quehacer de nuestro servicio no se limita a la atención clínica de nuestras pacientes, sino que también incluye la participación activa en la investigación para el desarrollo de nuevo conocimiento médico, por lo que el resultado de nuestras investigaciones es publicado en las mejores revistas del mundo del estudio de la infertilidad.
Asimismo, participamos, en coordinación con investigadores de otras partes del mundo, en el desarrollo de nuevas tecnologías, las cuales tienen una aplicación clínica en el área de la endoscopia ginecológica. Anualmente se realizan alrededor de 280 procedimientos endoscópicos, ya sean diagnósticos o terapéuticos, orientados específicamente al área de reproducción.
