Herbolaria y medicina en México: ¿Sustitutos o complementos?

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Licenciado Héctor González García

Estudiante del Doctorado en Ciencias Sociales / ITESM

hegon85@gmail.com

En el campo de la economía, son considerados bienes sustitutos aquéllos que pueden ser usados en lugar de otros en ciertas circunstancias, lo que se da cuando el aumento de precio de un bien lleva al aumento de la demanda por el otro. En el caso de los bienes complementarios, el aumento en el precio de uno, lleva a una disminución de la demanda del otro. Esto mismo puede ser aplicado a la relación entre la herbolaria y la medicina. La cuestión está en cuál debiese ser la relación que guarden, sustitutos o complementos. 

UN PAÍS HERBOLARIO

La búsqueda de lo natural es algo muy presente en los últimos años, no sólo en la medicina, sino en los mismos alimentos, productos de belleza, y hasta en el turismo, entre muchos otros. Una gran cantidad de laboratorios, muchos de estos europeos, están recurriendo a desarrollar medicamentos a partir de productos naturales, y están llegando a México en gran cantidad. Sin embargo, el uso de la herbolaria en nuestro país no responde exclusivamente a esta corriente naturista.

Es decir, toda esta avalancha de productos europeos es sólo una parte del fenómeno; tal vez el uso de estos productos por las clases medias, o ¿por qué no?, por los beneficios que está trayendo a la investigación médica el uso de las plantas, motiva a tratar el tema; sin embargo, es buen momento para recordar que la herbolaria nunca dejó de estar presente en nuestro país, con beneficios, pero también con riesgos.

En un país con una gran diversidad de plantas y con una gran historia prehispánica, el uso de la herbolaria es una práctica tradicional y muy arraigada en nuestra cultura. Si a esto le sumamos un sistema de salud tan limitado, la herbolaria toma un papel muy importante, más cercano a ser un sustituto que un complemento.

HERBOLARIA Y ESOTERISMO

Una ventana para conocer el uso que se le da a la herbolaria en nuestro país puede ser el Mercado Juárez, en Monterrey, en donde podemos observar una delgada línea entre herbolaria y esoterismo, ya que en el mismo local puede haber manzanilla y eucalipto o veladoras y objetos para otros ritos y donde los que guían una terapia no son necesariamente médicos, ni conocen las propiedades de las plantas. En este caso estamos hablando del uso de estas hierbas como un sustituto de la medicina.

Pero también Tadei-Bringas y Santillana Macedo, en 1999, nos hablan del gran uso y aceptación que tiene la herbolaria entre los mismos médicos, en este caso en una unidad familiar urbana del IMSS, en donde el 83 por ciento de los médicos aceptan la herbolaria y el 76 por ciento la utilizan como recurso terapéutico[1].

Aquí hablaríamos de un complemento entre la medicina y los remedios herbolarios, con un médico preparado como guía, y un aprovechamiento más eficiente de los recursos.

LOS RETOS PARA MÉXICO

Una de las mayores responsabilidades en el tema herbolario recae sobre la investigación, en primera instancia para prevenir el mal uso de la misma y las consecuencias de su interacción con otros medicamentos por la constante práctica de la automedicación y la polifarmacia.

De acuerdo a un estudio de la Facultad de Ciencias Químicas de la UANL, en 2007, el 88 por ciento de las personas adultas mayores consumió algún medicamento, mientras que 61 por ciento consumió algún producto herbolario.

Por lo tanto, si estas personas no lo hacen mediante una terapia guiada por algún médico, las interacciones entre los productos pueden traer consecuencias graves[2]. Todo esto con sus respectivos costos sociales.

Un segundo gran reto de la investigación, pero no menos importante, es el descubrimiento de nuevas propiedades en las plantas ya usadas medicinalmente,  y también en las plantas que cada día los biólogos descubren, dados los mejores medios de transporte y comunicación que han permitido llegar a lugares muy poco explorados.

En esto, nuestro país puede dar aportaciones importantes, vista la gran diversidad natural que se tiene, pero sobre todo por el gran interés en lo que a investigación en salud se refiere, especialmente en centros como la UNAM, la UANL, y últimamente el esfuerzo realizado por el ITESM en la materia.

MEDICINA Y HERBOLARIA

El ir logrando este reto es lo que irá llevando a la complementariedad entre herbolaria y medicina, que siempre debe estar presente.

También existen una gran cantidad de cuestionamientos que deben ser resueltos en materia de investigación social. Tanto los determinantes que llevan a la gente a recurrir a la herbolaria, llámese costumbre, dinero, inclinación por lo natural, entre otros; como el contexto social en el que se da el uso de la herbolaria.

En materia económica, la evaluación del uso de la herbolaria, tanto en beneficios como en costos, es algo que debe estar en la agenda de los sistemas de salud en México, y también de los científicos sociales. Para esto se requiere generar los datos que permitan dicha evaluación. Esto requiere de recursos, claro está, pero sobre todo de voluntad. Sin duda son mayores los recursos usados en complicaciones derivadas del mal uso de la herbolaria.

ACERCAMIENTO Y DIFUSIÓN

El uso de productos herbolarios es algo que debe estar presente en los historiales médicos de cualquier paciente, y en los lugares donde se dificulte más llevar estos historiales, siempre estarán como alternativa los estudios de campo, así como censos y encuestas.

De hecho, los jóvenes pasantes de medicina, que cumplen su servicio social en comunidades rurales o urbanas marginadas, tienen mucho acercamiento al uso de la herbolaria, y pueden recabar información realmente útil para futuras investigaciones sobre la misma.

Sin embargo todo este esfuerzo en investigación sólo rendirá frutos mediante la difusión de los beneficios que trae un buen uso de la herbolaria, y los riesgos que conlleva el no usarla apropiadamente. Esto tiene que ver con el acercamiento que tiene que haber entre los científicos y la comunidad en general, cualquiera que sea la disciplina, más aún en algo que es de primera necesidad como la medicina.

Programas de televisión, foros, campañas a través de los sistemas educativos y de salud de nuestro país, son algunas de las muchas alternativas para informar a la comunidad. La información es lo que nos llevará a que la herbolaria y la medicina puedan ser complementos que lleven al bienestar social, fin que busca o debiese buscar toda ciencia.

 

 


[1] Tadei Bringas, Genaro. Santillana Macedo, Manuel. Aceptación y uso de la herbolaria en medicina familiar. Salud Pública Mexicana. México, 1999; 46: 216-220

[2] Salinas Salazar, Carmen. Orozco Beltrán, Elizabeth. Utilización de fármacos, consumo de productos herbolarios y detección de reacciones adversas en adultos mayores. Facultad de Ciencias Químicas. Universidad Autónoma de Nuevo León. México,  2007.

 

 

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