El arte callejero como medio

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Indira Kempis

El lenguaje visual  es a la planeación urbana lo que los sabores a la comida. La narrativa que se crea a través de las formas, los colores, el diseño de las estructuras nos permite asimilar el entorno en el que vivimos. De ahí que los momentos de tranquilidad emocional estén ligados a imaginarios que nos reubican en paisajes naturales, a la vista del mar, en la brisa de un bosque o en la cima de una montaña.

Hay otro lenguaje que parece invisible pero que existe en las ciudades. Cada día tiene mayor auge la construcción de un lengujae que acompaña a la vida cotidiana de sus habitantes. En Monterrey, por ejemplo, Acción Poética (proyecto cuyo fundador es Armando Alanís Pulido), se ha convertido en uno de los íconos de ese lenguaje visual. Con frases espontáneas que contagian de creatividad a sus lectores, transmiten mensajes que pueden leerse desde el piso de algún edificio, caminando sobre la banqueta o desde el transporte público. Esas palabras le han dado la vuelta al mundo en un eco de voz ciudadana urbana que explica de manera visual parte de sus pensamientos colectivos.

Otro ejemplo son algunas grandes caricaturas que están en edificios del centro de la ciudad con personajes que han sido parte fundamental de la dinámica, esto es producto de una actividad que hiciera el Museo de Arte Contemporáneo con artistas urbanos. También, la decoración urbana está en los esténciles que comienzan a existir de la ciudad que contienen mensajes de crítica social o de apoyo a causas específicas.

En algunos otros puntos citadinos nos encontramos con murales bien hechos con grafiti, obras de arte a los ojos de quienes observamos la ciudad, sin o con autor se pueden apreciar desde cualquier punto por sus trazos tan imprecisos como espontáneos. Por otra parte, “Las Juglaresas”, son un colectivo de mujeres que realizan teatro callejero. Con un público selecto y enfatizando en sus monólogos y diálogos una crítica aguda para la situación en que vivimos van recorriendo los espacios en la calle para hacer sus presentaciones. Esta creatividad es necesaria ante las otras muchas imágenes que se han vuelto costumbre o que nos dejan mensajes de dolor, muerte y desesperanza.

El arte como medio más que como fin en sí mismo puede mostrarnos la belleza de nuestras proyecciones colectivas, de la imaginación que se ha perdido entre la crisis de inseguridad, de esa voz crítica, pero al mismo tiempo deseosa y animosa de entender un mundo diferente, posible, distinto al que conocemos. Porque el arte más allá de su técnica, sobre todo el urbano, refleja esas reflexiones de las que no debemos ser ajenos.

 

 

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