Tremenda decepción

Spread the love

Tomado del libro «Los Adolescentes preguntan» de Ismael Vidales

Yo vivo en los Estados Unidos y paso por una situación de divorcio. Después de casi veinte años de matrimonio ahora llega lo que casi esperaba de mí mujer, y para lo que me fui preparando, pero no pensé que mis hijos se volvieran tan crueles conmigo. Son dos, uno de 18 y otra de 17.

Ambos han testificado en mi contra y debido a ellos conocí la cárcel, por unas horas, pero eso para mí ha sido una gran humillación y decidí venirme a esta ciudad de la que soy originario y pasar unos meses antes de ir a enfrentar la Corte para el divorcio ¿Me podría ayudar para tratar a mis hijos de alguna forma que al separarme de ellos al menos podamos vemos como amigos? Gracias por su ayuda. 

Emigrado 

Como usted lo señala, ya veía venir el divorcio, en Estados Unidos parece ser bastante común que los matrimonios lleguen al divorcio cuando la pareja está entre los 40 y 50 años de edad.  Sin embargo usted señala que de alguna forma ya esperaba que esto pasara, desde luego que no es para alegrarnos, pero seguramente usted y su esposa ya hicieron todo lo humanamente posible para reconciliarse y han tomado esta decisión voluntariamente.  Es muy raro que un divorcio sea totalmente pacífico, y lo más frecuente es que haya agresiones, insultos y situaciones de presión que conducen a los golpes o a la cárcel.  En estos episodios, los  hijos no son simples observadores sino que de alguna forma, la mamá o el papá los involucran en papeles protagónicos importantes.

Seguramente esto ocurrió en su caso y sus hijos decidieron o fueron inducidos a tomar partido a favor de su esposa.  De ahí proviene su comportamiento hacia usted y la desaprobación que hacen tanto de usted como de su conducta. Sus hijos deben escucharlo y conocer el personal punto de vista de usted o su versión de los hechos, pero sería conveniente que su esposa cooperara.  Es muy difícil que ella quiera mantener al margen a los muchachos y menos si usted ha provocado de alguna manera a sus hijos.  Por ejemplo, la repartición de los bienes pudiera ser uno de los obstáculos principales, las palabras y episodios que han protagonizado usted y su esposa en presencia de ellos o las veces que usted haya hablado en tono firme.

En fin, es muy difícil que lo que no se resolvió en el seno de la familia se puede arreglar en otra instancia, pero nada pierde y, en cambio, puede ganar mucho si no desmaya en mejorar las relaciones con sus hijos y con su propia esposa, pues como usted mismo lo señala si ya el matrimonio no se puede sostener, al menos la amistad y el respeto, el afecto y la comunicación sí pueden salvarse y con ello, mucho de lo verdaderamente valioso que tiene la familia.  Aunque la verdad, si hubiera existido desde siempre esa amistad y respeto, el afecto y la comunicación, lo más seguro es que no se hubiera desintegrado su hogar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top
Spread the love