Un estudio de veinte años de imágenes-radar tomadas desde el espacio documenta la alteración de los ciclos, la duración y el espesor de los hielos que se forman sobre los lagos árticos, del norte de Alaska, en virtud del cambio climático que influye sobre los sistemas ecológicos a altas latitudes.
Las variaciones de la temperatura del aire y de los niveles de las precipitaciones invernales en las últimas décadas han propiciado, a decir del Portal de la Agencia Espacial Europea, un clima más cálido, lo que provoca que la cubierta del hielo sea más fina, con lo que los lagos ya no permanecen congelados durante todo el invierno.
Esto influye en el clima local y regional; en la disponibilidad de agua para usos residenciales e industriales y en general en el ecosistema, pues la variación del espesor del hielo provoca cambios en las propiedades físicas, térmicas y químicas de los lagos.
A decir del mismo portal, un estudio hecho por los satélites ERS-1 y ERS-2 de la ESA, en la ladera norte de Alaska, publicado en TheCryosphere, documenta una reducción de un 22 por ciento del “hielo anclado” ( el hielo que alcanza el fondo de los lagos), lo que equivale a un adelgazamiento generalizado del hielo de 21-38 centímetros.
“Antes de comenzar el estudio ya nos esperábamos encontrar con una reducción en el espesor del hielo flotante y anclado, como anunciaban los registros de temperatura y de precipitaciones de las últimas décadas, en la estación meteorológica “Barrow”, dice Cristina Surdu, autora principal de esta investigación”
“Pero al concluir el estudio nos quedamos sorprendidos: los análisis de tendencias mostraban una disminución dramática del hielo en tan solo 20 años”.
Los instrumentos de los satélites ERS de la ESA, sigue diciendo el Portal mencionado, “ven” a través de las nubes y en la obscuridad, lo que facilita la recolección ininterrumpida de datos y al estudiar la forma en que las señales rebotan contra la superficie de la tierra se puede determinar si el hielo está flotando (con agua líquida por abajo ) o si ya ha alcanzado el fondo del lago.
Como las imágenes radar de estos dos satélites y las de la misión Envisat permitían monitorizar la evolución de los lagos congelados, concluye la Agencia, se debe asegurar la continuidad en la recolección de datos, para vigilar los regímenes de hielo a altas latitudes.

