Luis Eugenio Todd
El actual proyecto de Reforma Educativa planteado por el Gobierno Federal para transformar a México es la más importante de las reformas, pues se inserta en el alma e identidad de nuestra nación, pues a la vez que aspira a llevar a nuestra nación al mundo actual de la globalización, el desarrollo científico y tecnológico acelerado y la competitividad internacional, busca preservar nuestra identidad como nación y el concepto de patria, como símbolo.
Aunque el inicio de la Reforma Educativa se caracterizó por cambios constitucionales indispensables y por el establecimiento de normas y procedimientos que permitan la modernización del sistema educativo nacional, es imperativo concluir con planes y programas que eleven la calidad de la educación y sobre todo que permitan romper el círculo vicioso de la ignorancia y la pobreza.
Dada mi experiencia en este bello y trascendente campo, me permito recordar algunas propuestas básicas para lograr una verdadera transformación de la educación y con ello resultados de aprendizaje reconocidos y medibles, especialmente en lectura, escritura, aritmética y competencias esenciales.
Individualización de la educación y evaluación por aptitudes y competencias; formación de valores cívicos y éticos; considerar como sustento curricular el desarrollo humano y la formación de la personalidad y el carácter; la enseñanza -aprendizaje sustentada en el método científico, así como énfasis curricular en el lenguaje y el razonamiento matemático.
Igualmente la estimulación y fomento de la capacidad creativa; el fomento y fortalecimiento de las capacidades y destrezas manuales, así como las actitudes emprendedoras y la investigación y modernidad tecnológica en educación, con evaluación permanente y objetiva.
Estoy seguro que esta sencilla receta nos permitiría afrontar más fácilmente el reto que constituye elevar la calidad de la educación y corregir las desigualdades.

