Horacio Salazar
Mal de muchos, consuelo de tontos, decía mi abuelita. Aun así, mis cachetes no pueden sino sentirse confortados ante la idea de que en el mundo habemos unos mil millones de humanos que tenemos sobrepeso o somos gordos.
Otra cosa me conforta. Tengo por ahí una foto de hace años, cuando pesaba casi 110 kilos. O sea que he estado peor. Pero me queda claro que los excedentes depositados en las michelines siguen ahí no por castigo divino sino por desidia: unos meses de disciplina deberían ponerlas a raya y devolver mis indicadores a un estado de normalidad.
Si todo mundo pensara así, quizás las huestes de los lonjudos seríamos más magras, valga la expresión, pero si algo abunda en todas las latitudes es la tendencia a escurrirle al bulto de la responsabilidad, y por eso muchos millones de personas deben haber recibido de plácemes la noticia de que unos amigos del Instituto de Investigación Scripps, en La Jolla, California, lograron desarrollar una vacuna que aplicada a ratas les permite comer sin engordar.
Dos puntos clave hay que mencionar sobre esta vacuna. El primero es que recurre a la grelina como su blanco. Es una hormona descubierta hace siete años, de modo que se ignora mucho sobre ella: se sabe que promueve la ganancia de peso y el almacenamiento de grasa, pues reduce su transformación en energía y limita el gasto energético.
Cuando uno se pone a dieta, el cuerpo produce mucha grelina, de modo que el metabolismo de la grasa se pone leeeeento, se estimula el comer más y se promueve la retención de grasas, todo lo cual hace que mantener la dieta se vuelva como una tarea de Sísifo.
Las vacunas que funcionaron se fijan a la grelina presente en el plasma y evitan que la hormona llegue al cerebro, inutilizándola en términos estratégicos. Esto hace que sus efectos se hagan más lentos, y por eso las ratas vacunadas comieron pero no engordaron.
El segundo punto es que otros acercamientos a la lucha contra la obesidad que recurren directamente a los receptores no funcionan, porque en cuanto se dejaba de tomar el tratamiento, volvía el efecto de la grelina y la engordadera.
En el caso de la vacuna exitosa, como se involucra al sistema inmunológico, se crean anticuerpos que atacan a la grelina. Cada vez que el cuerpo produzca más hormona, el sistema defensivo producirá anticuerpos y éstos neutralizarán a la grelina. ¡Bingo! Ahora falta ver si funciona en humanos.
http://notasdeciencia.com/2006/08/vacuna-contra-la-obesidad/

