
MEC. Gisela Aguilar Martínez
La actual situación por la cual la sociedad está atravesando por el covid-19 ha aumentado el uso de dispositivos electrónicos, por ejemplo computadoras, tablets, televisores y teléfonos celulares, por ende los problemas de la vista han venido a mas, tal es el caso de la miopía.
El hecho de que los niños y jóvenes estén llevando sus clases en línea, en un futuro no muy lejano habrá un porcentaje alto de pacientes pediátricos con miopía y no es por cuestiones genéticas, sino por el uso de los dispositivos anteriormente mencionados.
Se prevé que para el 2050 la mitad de la población mundial tendrá esta afectación. El uso de dispositivos, exige a las personas fijar su visión en objetos cercanos durante un periodo prolongado, lo que genera que los globos oculares hagan un movimiento convergente por mucho tiempo. Como cualquier otro músculo se cansan, y se presenta entonces la visión borrosa.
Existen microorganismos que coexisten como microbiota conjuntival. En el momento en que ven la pérdida de homogeneidad en la córnea, en la película lagrimal, empiezan a infestar y generan infecciones.

Una forma de prevenir estos problemas de salud visual es colocar filtros de luz azul en los dispositivos electrónicos, los cuales la disminuyan, aunque no la eliminen por completo.
Se recomienda llevar a cabo una regla conocida como “20 X 20 X 20”, con esta se pide a las personas que después de estar 20 minutos frente a un dispositivo, enfoquen objetos o lugares a más de 20 pies o seis metros de distancia, durante 20 segundos como mínimo, para evitar que los ojos se mantengan rígidos por tiempos prolongados.
Se recomienda a los padres de familia poner un cronómetro, una alarma para moverse después de un determinado tiempo y disminuir espasmos.
Los pacientes llegan con tics nerviosos que son espasmos en el párpado, generados por la contracción tan fuerte que existe al ver fijamente por tiempo indefinido. Cuando se relaja el músculo, se generan contracciones que impiden la relajación completa del párpado.
La académica subrayó que es primordial acudir de manera periódica con el optometrista para que realice revisión de la parte refractiva del ojo y la salud ocular: la película lagrimal, el globo ocular, los párpados, así como la visión binocular.

Esta última es muy importante porque integra las imágenes de los dos ojos y da la percepción en tercera dimensión, lo que permite desplazarnos. Cuando empiezan las alteraciones, uno de los ojos no trabaja al 100 por ciento y hay menos visión; entonces el cerebro va suprimiendo las imágenes de ese ojo.
Es necesario consultar a un especialista, en el caso de los adultos, por lo menos cada año; los niños menores de ocho años cada seis meses.
Es muy importante no auto medicarse o utilizar lentes pre graduados porque alteran la visión binocular, la convergencia necesaria para poder leer, enfocar la vista hacia un punto. Esto puede ocasionar problemas visuales neurológicos y derivar hasta en estrabismo.
La alimentación juega un papel muy importante en la salud visual, por lo que sugirió consumir antioxidantes, los cuales se encuentran en alimentos como jitomate, zanahoria, verduras -lechuga, acelgas, espinacas-, que evitan el deterioro de los tejidos. Además, beber suficiente agua para mantener una buena lubricación.

