
MEC. Gisela Aguilar Martínez
La Universidad de Tsinghua, en Pekín están desarrollando una nueva para convertir el plástico que acaba en la basura en hidrógeno combustible y otros subproductos aprovechables.
Los desechos plásticos, cada día más abundantes, son cada vez más susceptibles de resultar perjudiciales tanto para los ecosistemas como para la salud de las personas. Así que una forma eficaz de eliminar los residuos plásticos es convertirlos en productos valiosos, lo que se conoce comúnmente como reciclaje.
Las investigaciones llevadas a cabo por un equipo de científicos de la Universidad de Tsinghua, en Pekín, ofrecen una nueva solución sostenible para contribuir a la gestión de la contaminación plástica, en donde dan a conocer una nueva manera de reciclar el tereftalato de polietileno -PET-, uno de los plásticos más utilizados en la actualidad, mediante el llamado reciclaje electroquímico.

Actualmente la producción del PET ronda en los 70 millones de toneladas anuales, dedicadas casi exclusivamente a la producción de envases y productos textiles. Las estadísticas arrojan solo una pequeña fracción de todo este PET, alrededor del 20%, se recicla mediante métodos mecánicos. A esto hay que añadir que los materiales producidos nuevamente a partir de los antiguos envases reciclados, cuentan con propiedades muy inferiores en comparación con el plástico virgen, un proceso a menudo denominado como modelo de reciclaje descendente.
Esto quiere decir que la recuperación química proporciona una ruta alternativa para obtener más valor de los desechos procesándolos catalíticamente y los recientes descubiertos dicen que un catalizador a base de níquel y cobalto, ambos abundantes en la tierra, facilitan la conversión de tereftalato de polietileno -PET)- en productos de alto valor añadido a temperatura ambiente.
Dicho catalizador logra una alta actividad de reciclado, lo que permite una fácil separación del plástico en los diferentes monómeros y sustancias que lo componen. Los estudios arrojan que, tras un proceso de electrólisis y la posterior separación del producto, se logró convertir un kilogramo de plástico sólido en diferentes productos químicos comercialmente valiosos, como el diformiato de potasio, usado comúnmente en la alimentación animal o gas hidrógeno combustible.
La electrocatálisis puede ser impulsada por energía renovable (solar, eólica e hidráulica) lo que representa una estrategia sostenible y atractiva para generar hidrógeno limpio a partir del agua en el cátodo y productos oxigenados de alto valor añadido a partir de compuestos orgánicos en el ánodo.

También se evaluó la viabilidad económica del proceso, estimando un ingreso neto de aproximadamente 350 dólares por cada tonelada de plástico PET reciclada mediante este método, lo que lleva a los autores a concluir que sus resultados muestran el potencial del reciclaje electroquímico como estrategia futura para la eliminación de residuos plásticos.

