Indira Kempis
La movilidad urbana sustentable adquiere conforme los problemas ambientales se agravan una mayor prioridad en las ciudades del mundo. Cuando los gobiernos no actúan para cambiar la visión de lo que se concibe como ciudad de manera integral, resulta menos probable que las transformaciones sucedan. Porque los resultados no pueden depender de solamente uno de los grupos de actores involucrados. Necesitamos entender que somos interdependientes en los temas que nos son comunes. De forma tal que las decisiones públicas requieren gestarse entre todos.
¿Qué podemos definir por “buen gobierno”? El profesor Luis F. Aguilar, teórico mexicano de la Política Pública, nos aclara que más que hablar de un buen gobierno involucrado en las necesidades de la ciudadanía y respondiendo a sus obligaciones legales, tendríamos que utilizar un concepto más analítico que descriptivo (asumiendo que cada quien puede describir lo que significa un buen gobierno). Para uno de los expertos más importantes en el tema en América Latina, tenemos que hablar en términos de gobernanza.
La gobernanza tiene dos características principales: calidad institucional que implica todo lo relacionado a la división de poderes, la relación entre el gobierno nacional y sus gobiernos locales, las cuestiones electorales, la participación ciudadana, entre otros temas; tanto como la capacidad y competencia técnica, es decir, una hacienda pública robusta, la asignación eficiente del gasto público, la toma de decisiones correcta. De tal forma que lo que resulta es un gobierno, “políticamente legítimo y directivamente capaz y eficaz”, según las palabras de Aguilar.
Esta visión de gobernanza nos permite entender que los gobiernos son necesarios pero no suficientes, para que exista una gobernanza real resulta indispensable que tanto éstos como el sector privado y el social entendemos que dependemos cada vez más los unos de los otros para generar servicios públicos de calidad que den soluciones que, por igual, nos beneficien. Ante este panorama que incluso con la globalización se ha abierto a apoyos internacionales y relaciones con actores extranjeros, debemos exigir que las autoridades realicen la parte del trabajo que les corresponde. De otra manera, aunque existan esfuerzos por parte de los otros grupos, son infructuosos en tanto nuestros gobiernos no actúan, se muevan en la misma tendencia o respondan a la visión de una sociedad necesitada de cambios legales, estructurales e institucionales.
