El Estado de Nuevo León y Coahuila

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Jorge Pedraza Salinas

Entre Coahuila y Nuevo León, existe una gran cercanía. Son entidades que, junto con Texas y Tamaulipas, tienen un origen común. Esa cercanía les ha permitido compartir una historia y una geografía. Los apellidos en ambos Estados son similares. Hay, incluso, quienes viven en Coahuila y trabajan en Nuevo León y viceversa.

Por otra parte, Nuevo León se ha visto beneficiado con la presencia de coahuilenses distinguidos que han venido a vivir entre nosotros, como el doctor Ángel Martínez Villarreal, quien fuera Rector de la Universidad de Nuevo León y los historiadores Manuel Neira Barragán y Roberto Naranjo, que lo mismo se refieren a la Historia de Nuevo León que a la de Coahuila en sus respectivas obras históricas.

Además, en su momento Nuevo León recibió con gusto también al maestro Francisco M. Zertuche, quien junto con don Raúl Rangel Frías, fundó la Escuela de Verano de la Universidad de Nuevo León.

Pero volvamos a Saltillo. La “Atenas de México”, como se le conoce, es la ciudad más antigua en el noreste del País. Fue establecida el año 1577 por un grupo de españoles y portugueses, encabezados por Alberto del Canto, quienes fijando límites y jurisdicciones exploraban la región. Algunos de ellos pasaron a fundar después Monterrey.

Alberto del Canto, Diego de Montemayor y Luis de Carvajal, recorrieron estas tierras que, como hemos dicho, tienen un origen común. Desde entonces, Saltillo y Monterrey han estado unidos, como lo han estado también Coahuila y Nuevo León. Incluso hubo un tiempo que formaron un solo Estado: el Estado de Nuevo León y Coahuila. Esto fue de 1856 a 1864.

En realidad, si no fuera por el letrero que existe en la Carretera Monterrey-Saltillo, sería difícil precisar dónde termina Nuevo León y donde comienza Coahuila. Ramos Arizpe y Saltillo están más cerca de Monterrey que muchas otras ciudades, incluso del propio Estado de Nuevo León.

En una ocasión, en el siglo XIX, el Gobernador Santiago Vidaurri decidió unir a Nuevo León y Coahuila en un solo Estado, hasta que en el año de 1864, en el mes de Febrero, el Presidente Juárez decretó la separación.

HECHOS DE UN MISMO BARRO

Lo cierto es que con decreto o sin decreto, coahuilenses y nuevoleoneses seguimos unidos. Estamos hechos de un mismo barro y debemos seguir trabajando juntos en el desarrollo y progreso del noreste de México.
En 1856 el estado de Coahuila es anexado al estado de Nuevo León.
Años después, en 1863, los franceses deciden invadir México y coronan emperador mexicano al archiduque Maximiliano de Habsburgo. El entonces Presidente Benito Juárez, se ve forzado a salir de la capital y se establece en la ciudad de Saltillo, Coahuila, en enero de 1864, hace 151 años.

Esta etapa de la vida de Juárez, lamentablemente la pasan por alto la mayoría de los historiadores. Me refiero al año de 1864, que es precisamente la época en que Maximiliano llega a México. Los libros de historia, aun aquellos que sirven de texto a las nuevas generaciones en la primaria y en la secundaria, se enfocan más en este capítulo a la figura del príncipe austriaco que a la del Benemérito.
Pero ¿dónde estaba Juárez en ese momento y qué hacía?
Eran los aciagos días en que la República sufría la cruel intervención del ejército francés. Juárez había tenido que abandonar la Capital y trasladarse a San Luis Potosí, de donde continuó a Saltillo. El Presidente peregrinaba por el desierto norteño, firme y tenaz.
JUÁREZ EN SALTILLO
El nueve de enero de 1864, a 90 kilómetros de Monterrey, en Saltillo, Juárez instala su gobierno. Era Presidente Municipal de Saltillo, don Pedro Pereira, quien en compañía de algunos miembros del Ayuntamiento acudió a recibirlo a la Hacienda de Buenavista, enclavada a unos ocho kilómetros de la ciudad.
Desde el inició de la lucha contra la invasión extranjera, el Gobierno de Juárez insistía en la entrega de las aduanas que estaban siendo manejadas por el Gobierno de Vidaurri. El 20 de enero de 1864, desde Saltillo, le ordenó a Vidaurri que pusiera a disposición del Ministerio de Hacienda las fuentes de ingreso, entre ellas las aduanas, que desde hacía tiempo manejaba con entera libertad. Juárez necesitaba de estos recursos para sostener la batalla contra los franceses y los conservadores.

Vidaurri se negó a cumplir la orden que a través del Ministro de Hacienda, don José María Iglesias, había dictado el Presidente. “Al tomar esta resolución –nos dice Iglesias al referirse a Vidaurri–, infringió los artículos constitucionales que reservan a los poderes de la Unión resolver todo lo que toca a los intereses generales y a la soberanía nacional, que declara facultad efectiva del congreso y del presidente todo lo relativo a la paz o a la guerra con una nación extranjera, y que prohíbe a un solo Estado usurparse esas atribuciones”.

JUÁREZ EN MONTERREY

Juárez dispuso, entonces, trasladarse a Monterrey.
Con mil 500 hombres y el General Doblado a la vanguardia, Juárez se traslada a Monterrey, haciendo escala en Santa Catarina. En ese lugar recibe un mensaje del Gobernador rebelde, quien le pide que no avancen más sus fuerzas, pues la ciudad está dispuesta a recibirlos con todos los honores.

Juárez decide llegar a Monterrey el 11 de febrero por la tarde. Las fuerzas del Gobierno de Juárez, pernoctaron al pie de la loma del Obispado, mientras que él y sus más cercanos colaboradores pasaron la noche en El Mirador, quinta de la que era propietario don Juan López Peña. Hasta ese lugar, envió Vidaurri al Comandante Militar a presentar sus respetos al Presidente.

La quinta donde durmieron Juárez y sus colaboradores el 11 de febrero de 1864 fue mutilada, al ampliarse la avenida de Hidalgo, para dar cauce a las inquietudes de progreso de los regiomontanos.

Al día siguiente, 12 de febrero, desde la quinta mencionada, Juárez escribe a su esposa doña Margarita Maza de Juárez avisándole que, contra su costumbre, quiere entrar a Monterrey con toda solemnidad.

A las 10 de la mañana del 12 de febrero, cuando Juárez y sus acompañantes se disponían a subir a los coches, se escuchó el estruendo de un cañón disparado en La Ciudadela, lugar en donde Vidaurri se había encerrado con sus tropas. Esto causó sorpresa y hasta pánico en la comitiva. Después se supo que Vidaurri, aunque ya en abierta pugna con Juárez, ordenó que se le saludase con una salva. Juárez lo imaginó y pidió a sus acompañantes darse prisa para llegar al centro de la ciudad.

El Presidente y sus Ministros, notaron en la ciudad un aspecto sombrío. En esos momentos caía sobre la ciudad tupida lluvia. En la actual Plaza de Zaragoza, en ese entonces Plaza de la Constitución, los recibió don Pedro Elizondo, Alcalde de Monterrey. Don Manuel Z. Gómez, Diputado Constituyente por el Segundo Distrito, invitó al Presidente a comer a su casa.

Eran horas cruciales para la República.

Vidaurri había lanzado de la Ciudad de Monterrey al señor Presidente. Este último, que tenía pensado establecer su gobierno en Monterrey, tuvo que regresar a Saltillo. Se afirma que los disgustos que Vidaurri le ocasionó, produjeron en Juárez una fiebre que lo puso al borde de la muerte.

LA TRAICIÓN DE VIDAURRI

Esto cambió momentáneamente los planes de Juárez. Tan pronto como regresó a Saltillo, don Benito hizo reunir un fuerte ejército para someter a Vidaurri. En realidad, desde hacía tiempo Juárez desconfiaba de Vidaurri. Ya en diciembre de 1863, Juárez presentía la traición del Gobernador del dúplice Estado de Nuevo León y Coahuila, y en una carta fechada en San Luis Potosí y dirigida a don Pedro Santacilia, que se encontraba ya en Saltillo, le manifiesta:

“Estoy de acuerdo con usted en que a Vidaurri es necesario atraérselo o eliminarlo. Estoy por el primer extremo. Sólo que no baste esto para utilizarlo en bien de la Nación debe recurrirse al último. Trabaje, pues, en lo primero”:

El 16 de febrero de 1864, Vidaurri lanza una carta circular recomendando no se obedezca a Juárez. Por su parte el Presidente Juárez, el 26 del mismo mes de febrero, declara en estado de sitio a Nuevo León. También dispuso que el Estado de Coahuila quedara separado de Nuevo León. Atendiendo a la voluntad general de los habitantes de Coahuila y usando de las amplias facultades de que se hallaba investido, decretaba que el Estado de Coahuila reasumiera su carácter de Estado Libre y Soberano.

Coahuila recordará mañana jueves el 151 aniversario de este acontecimiento, con un evento que se llevará a cabo a cabo a las 18 horas en el Recinto de Juárez, la sede del Colegio Coahuilense de Investigaciones Históricas, frente a la Catedral de Saltillo y a unos pasos del Palacio de Gobierno

LA FRASE DE HOY

“Es dado al hombre, Señor, atacar los derechos ajenos, apoderarse de sus bienes, atentar contra la vida de los que defienden su nacionalidad, hacer de sus virtudes un crimen y de los vicios propios una virtud; pero hay una cosa que está fuera del alcance de la perversidad, y es el fallo tremendo de nuestra historia. Ella nos juzgará…” (De una carta de don Benito Juárez dirigida desde Monterrey al Emperador Maximiliano, rechazando su invitación para unirse al Imperio).

 

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