Fray Servando y Xavier Mina

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Jorge Pedraza Salinas

La vida de Fray Servando Teresa de Mier está llena de aventuras. Muchas veces fue encarcelado, pero siempre encontró la libertad. Intentaron acallar su voz, pero jamás consiguieron encarcelar su pensamiento. De las muchas etapas que le tocó vivir, queremos destacar en esta ocasión, uno de los momentos más brillantes.

Fray Servando tenía una gran habilidad para escapar, no diremos de la justicia, sino de las injusticias de que era objeto. Durante su estancia Londres, se encuentra al español Francisco Javier Mina, con quien acuerda realizar una expedición a México en el año de 1817.

BICENTENARIO

En un par de años se cumplirá el Bicentenario, pero ya desde hoy (miércoles) la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, a través de su Presidente, el Lic. Julio Zamora Bátiz, ha convocado a una Mesa Redonda “Xavier Mina en la Nueva España”, que se realizará en el edificio de la SMGE en la Capital de la República, ubicado en Justo Sierra número 19 en el Centro Histórico a partir de las 18 horas.

El Lic. Zamora estará acompañado por el Ing. Isaac Velázquez Morales, Presidente de la Academia de Historia, así como el ingeniero Miguel Rubiano Reyna, el doctor Moisés Guzmán Pérez y el Lic. Oscar González Azuela, Secretario de la Academia de Historia.

En torno a este tema, deseamos hacer algunos comentarios:

El 15 de abril, en el año de 1817, Fray Servando Teresa de Mier y Francisco Xavier Mina, llegaron a Soto la Marina, en el vecino Estado de Tamaulipas. Con ellos llegó el impresor Samuel Bangs, a quien se le considera el primer impresor en Texas, Coahuila y Tamaulipas. Bangs también estuvo en Nuevo León, en donde ha quedado la prensa que adquirió Fray Servando, la cual se encuentra en el Museo Regional del Obispado.

Fray Servando es el nuevoleonés que más se distinguió en la lucha por la Independencia. Merece, sin duda, un monumento mayor que el que durante años ha tenido en Monterrey, el cual inicialmente estuvo en la Plaza de Bolívar, por la calle de Fray Servando y que actualmente se encuentra en la Gran Plaza, al frente de la Biblioteca Central del Estado “Fray Servando Teresa de Mier”.

Durante su estancia en Europa, se constituyó en uno de los más fervientes propagandistas de la causa de la Independencia y luchó por obtener recursos para sostenerla. Fue entonces cuando escribió, bajo el seudónimo de José Guerra, su Historia de la Revolución de la Nueva España, editada en la imprenta de Glindon, en 1813.

Don Alfonso Reyes buscó esta obra durante años hasta que finalmente la consiguió. El ejemplar que encontró don Alfonso se encuentra en la Capilla Alfonsina de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Por otra parte, cuando la UANL adquirió el Fondo de Fernando Díaz Ramírez, primer Rector de la Universidad de Querétaro, en ese lote venía otro ejemplar de esta importante obra de Fray Servando, por lo cual la Capilla cuenta actualmente con dos volúmenes de la Historia de la Revolución de la Nueva España.

Fray Servando recorrió distintos caminos en México, en los Estados Unidos y en Europa. Cada vez que caía se volvía a levantar. El tiempo que pasó en cautiverio, lo dedicó a escribir. Su obra escrita es sumamente importante, tanto en el aspecto histórico como en el literario. En las páginas de sus Memorias, en los textos de sus discursos, en sus poemas, en sus defensas en los procesos que se le siguieron, en sus cartas, hay de todo y todo es interesante.

UN MOMENTO BRILLANTE

De las muchas etapas que le tocó vivir, hay una en particular a la que habremos de referirnos. Se trata de uno de los momentos más brillantes.

Durante su estancia Londres, se encuentra al español Francisco Javier Mina, quienes acuerdan realizar una expedición a México en el año de 1817. Mina es el revolucionario español que tanto hizo por nuestra independencia. Fray Servando se une a este luchador navarro que entregó su vida por México.

Acompañado de Mina, Fray Servando regresó a México trayendo consigo una prensa y un impresor: Samuel Bangs. Mier estaba plenamente consciente de la importancia de este medio para divulgar la información. A su llegada de México, publicaron una proclama. Esto sucedió en abril de 18l7, en Soto la Marina. Este es probablemente el documento más antiguo publicado en el noreste mexicano.

Esta imprenta y el impresor han sido motivo de interesantes estudios en los vecinos Estados de Tamaulipas y Coahuila, así como en Texas. Destacan, entre otras, las investigaciones de Lota M. Spell y de Samuel Jenkins.

En uno de sus párrafos, la publicación de Mina y Fray Servando decía:

“Americanos: no perdáis la ocasión, ahora es el tiempo de correr a las armas, echar fuera a los gachupines que os fueron contrarios y separarnos para siempre de la madrastra España, cuyo gobierno ha sido, es y será siempre tirano para nosotros por la distancia y la contradicción de sus intereses con los nuestros”.

La vida de Fray Servando está llena de injusticias y persecuciones. En Soto la Marina tuvo que separarse de Mina y fue capturado por Joaquín Arredondo.

LA IMPRENTA EN EL NORESTE

El 17 de junio de ese mismo año, el brigadier realista Joaquín Arredondo se traslada hasta ese lugar y toma el Fuerte. Hace prisionero a Fray Servando, a quien despoja de sus pertenencias, entre ellos sus libros y la prensa, esa prensa que, como hemos dicho, actualmente se encuentra en el Museo del Obispado de Monterrey.

La imprenta existía en la Nueva España desde el año de 1539, cuando Juan Pablos puso en marcha el taller del impresor Juan Cromber. Sin embargo, la hazaña de Fray Servando es de suma importancia para la región, ya que se trata de una nueva época. En ese siglo XIX habrán de aparecer en Nuevo León las primeras publicaciones, proclamas y manifiestos.

En Monterrey contamos, en el Museo Regional del Obispado, con esta prensa. De ésta salieron bandos, proclamas y todo género de publicaciones a favor de la causa. El brigadier Joaquín de Arredondo capturó esta pieza y la trasladó a Monterrey. No sólo la prensa fue capturada, también fue capturado Fray Servando y conducido a México. Tratado inhumanamente en el camino, se rompió un brazo, el mismo que se había fracturado en las nevadas calles de Londres. Confinado en un calabozo, la Inquisición le sometió a un largo proceso; se trataba de un “enemigo temible” y se acordó remitirle nuevamente a España.

PRESENCIA DE MINA

Mientras tanto, ¿qué pasaba con Mina?

Mina sale de Soto la Marina con 300 hombres, apoderándose de 700 caballos en la Hacienda del Cojo, y deja la plaza al mando del teniente coronel catalán José Sardá, internándose tierra adentro.

El 3 de junio toma Valle del Maíz; el 15, Peotillos; el 19, Real de Pinos; el 22 se une a una partida insurgente y el 24 entra en el Fuerte del Sombrero, defendido por el insurgente Pedro Moreno. Mientras tanto, en Soto la Marina los soldados que dejó fueron derrotados, siendo aprehendido (como hemos dicho), entre otros, el Padre Mier.

El primero de agosto se presentó frente al Fuerte del Sombrero el mariscal Pascual Liñán con un poderoso ejército, sitiándolo. Los defensores del Fuerte trataron de salir de él varias veces en busca de víveres, pero no lo consiguieron. Mina escapó el 8 de agosto y fue a auxiliar al Fuerte de los Remedios, donde el Padre José Antonio Torres luchaba contra los realistas.

El 24 de mayo, Mina avanzó hacia el interior del país para unirse a los insurgentes de Pedro Moreno en el Fuerte del Sombrero, al noreste de Guanajuato. Se refugió con Moreno en el rancho de «El Venadito», donde fueron atacados el 27 de octubre de 1817, muriendo Moreno. Mina fue hecho preso y el 11 de noviembre de 1817 fue conducido al Cerro del Borrego, frente al fuerte de Los Remedios, cerca de Pénjamo, donde fue fusilado. Sus restos descansan en la Columna de la Independencia en la Ciudad de México.

Aunque su participación fue relativamente breve, la de Mina fue una de las acciones importantes en la guerra de Independencia de México. Un español había llegado a México para luchar contra las injusticias cometidas por España.

En cuanto a Fray Servando, su inteligencia y su habilidad le permitieron escapar siempre de las trampas y de las prisiones y consiguió ver realizado el sueño de la Independencia de nuestra Patria, algo que no tuvieron oportunidad de ver Hidalgo, Morelos y Allende.

Fray Servando murió en Palacio Nacional..

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