Gabriel Contreras
A lo largo de mucho tiempo, he recorrido escuelas de Monterrey y su área metropolitana, desde kínder hasta secundaria, y tanto privadas como públicas. Siempre haciendo promoción de la lectura.
En los últimos días, he impartido charlas acerca de lo importante que es leer por decisión propia, no por obligación. Así, he conversado con niños de San Bernabé, La colonia Independencia, El Peñón en Guadalupe, etcétera.
De estas últimas visitas, me han sorprendido un par de datos.
En cada salón de clase, cuando menos cinco niños han comprado una camiseta oficial de Tigres o Rayados en el último año (con un costo de más de mil pesos), y en ese mismo salón cero niños han comprado mil pesos de libros en el mismo período.
Ayer mismo, acudí a una escuela situada en lo más alto de la colonia Independencia, y les pregunté a los niños de sexto qué es lo que quieren estudiar.
Casi todos guardaron silencio.
Pero cuatro niños levantaron la mano.
Tres respuestas fueron afirmativas, y una, la que más me sorprendió, es interrogativa.
- Guardia Civil.
- Ministerial.
- Mecatrónica.
- Maestro, ¿cómo es la vida de un teporocho?
Me reservo toda posible conclusión.

