Juan Roberto Zavala
Una avalancha de alzas en el precio de la mayor parte de los productos que consumimos los mexicanos, y especialmente los nuevoleoneses, se inició a partir del mes octubre, a lo que se unirán, para los primeros meses del 2016, fuertes incrementos en los valores catastrales y de la gasolina, con lo que se reducirá sustancialmente el poder adquisitivo de los trabajadores, dañando con ello la economía familiar y consecuentemente el mercado interno que es, debe ser, el detonante del desarrollo del país.
Esta amarga situación la enfrentan diariamente los mexicanos al acudir a adquirir los productos que necesitan para su vida diaria, especialmente los de la canasta alimentaria, como el tomate, la cebolla, el chile, el aguacate, el huevo, la carne, el azúcar, detergentes, jabones, escobas, trapeadores, productos de aseo personal y un largo etcétera.
Pero no sólo en la canasta básica se dan estos incrementos. Prueba de ello es que Lorena Martínez, titular de la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) acaba de declarar que desde hace dos meses se ha venido dando un aumento de entre 10 y 31 por ciento en el costo de los productos electrónicos, sobre todo en televisiones, computadoras y teléfonos móviles, previo al programa de descuento del Buen Fin.
En cuanto a la gasolina la Secretaría de Hacienda y legisladores del PRI y del PVE han dicho que no se han creado nuevos impuestos para ese energético, pues ya existe el especial sobre su producción y consumo, por lo que el próximo 2016 el precio de la gasolina sólo fluctuará en un 3 por ciento (hacia arriba o abajo), de acuerdo al comportamiento de la cotización internacional.
Esto aparentemente no corresponde a la realidad, pues después de un pormenorizado estudio, el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, formado por investigadores y académicos especializados en finanzas públicas, ha determinado que el precio de las gasolinas Magna y Premium podrán tener un incremento de 18 y 6.9 por ciento, respectivamente, respecto a los precios de 2015.
Si así fuese, esto empujaría más la inflación pues se incrementará el precio de los productos que requieren transportarse. Esto sin considerar el aumento al combustible que utilizan los tractores y máquinas recolectoras en la agricultura.
Otra andanada de incrementos recibiremos los nuevoleoneses, pues los cabildos (alcaldes y regidores) de diversos municipios del Estado han propuesto a nuestros diputados locales fuertes incrementos en los valores catastrales. Esto, sin que se vea mejoría alguna en los servicios que han venido dando los municipios y sí por el contrario un palpable deterioro en las carpetas asfálticas y abandono de los servicios públicos como iluminación, recolección de basura y mantenimiento de los jardines en plazas y otros lugares públicos.
Esto también causa preocupación, pues el impuesto predial tiene un efecto negativo sobre el nivel de vida de la población de más bajos recursos, que es la que paga renta, pues los propietarios automáticamente transferirán estos aumentos a los arrendatarios.
Esta avalancha de alzas en los precios es orquestada por la clase política, a pesar de que en nuestro país más de la mitad de la población vive en pobreza, pues de acuerdo a datos del INEGI a junio de 2015, de los que tienen trabajo 7 millones gana 70 pesos por día (2 mil 100 pesos al mes); 13 millones de trabajadores obtienen entre uno y dos salarios mínimos, o sea entre 70 y 140 pesos por día (entre 2100 y 4200 pesos al mes) y 11 millones de mexicanos reciben entre dos y tres salarios mínimos, o sea entre 140 y 210 pesos por día (entre 4200 y 6300 pesos por mes).
Ante esta brutal realidad cerramos el artículo preguntándonos si nuestros funcionarios y diputados federales y locales conocerán el esfuerzo que tienen que realizar los obreros, los campesinos y los trabajadores en general, para alimentar a sus familias.

