
MEC Gisela Aguilar Martínez
El envejecimiento es un proceso biológico que se lleva en el transcurso de la vida con una serie de cambios estructurales y funcionales. Estos cambios se reflejan principalmente en nuestra piel por ser el órgano más grande de nuestro cuerpo y el que podemos ver diariamente.
Se puede empezar a notar a partir de los 25 años con los primeros signos de envejecimiento de la piel. Las primeras líneas dan paso, con el tiempo, a la aparición de arrugas y a la pérdida de volumen y densidad.
Algunas personas desarrollarán arrugas prematuramente, mientras que otras siguen viéndose jóvenes incluso cerca de sus cuarenta. El proceso de envejecimiento es diferente para todos. Para algunos es más rápido mientras que para otros es un proceso lento.
En el envejecimiento actúan factores internos como la genética o una deficiencia en el aporte de oxígenos y nutrientes a las capas externas de la piel. Hay genes que dotan a la persona con una piel elástica y poco propensa a las arrugas y que la piel se cuelgue. Ésta es la razón por las que hay familias en las que todos se ven jóvenes.

Los factores de envejecimiento externos están relacionados con el ambiente donde vivimos y nuestro estilo de vida. Una parte de ellos están bajo nuestro control mientras que otra no.
Los rayos solares son el 80% causante del envejecimiento de nuestra piel es debido a la exposición a los rayos solares sin usar ningún tipo de fotoprotección. Otro factor es la dieta, la cual puede favorecer la aparición de arrugas y, por consiguiente, el envejecimiento de la piel, o por el contrario retrasar su aparición.
El consumo rico en productos de origen animal, como grasas, carnes y lácteos, así como el consumo excesivo de azúcar y bebidas alcohólicas aceleran el proceso de envejecimiento; mientras que una dieta rica en productos vegetales y antioxidantes (que neutralizan los radicales libres) lo retardan.El dormir menos de 8 horas al día favorece la aparición de los signos de envejecimiento y su aceleración. El descanso es necesario para restaurar las células de nuestra piel.
Contemos también al estrés, especialmente el estrés crónico, es uno de los principales factores de envejecimiento prematuro. Este estado es capaz de provocar la caída del cabello, la aparición de arrugas y otros signos de envejecimiento.

El tabaco deteriora la formación de células y favorece el envejecimiento de la piel. Ésta pierde brillo y tonalidad, y aparecen las arrugas
Otro factor es la contaminación, cuanto mayor sea nuestra exposición al dióxido de carbono y a niveles elevados de ozono, más riesgo de envejecimiento y aparición de arrugas y manchas.
Tanto el tabaco como la contaminación aceleran el estrés oxidativo y liberan radicales libres dañinos para la piel.
El estado de ánimo es un factor mental que repercute directamente sobre la apariencia física, de tal forma que cuando somos infelices nuestro aspecto parece envejecer más rápidamente que si nos mostramos alegres.
El uso de cosméticos y cremas para el cuidado de la piel puede ayudar a frenar el envejecimiento debido a causas externas, pero si no actuamos sobre los factores externos de poco servirán estos; si bien es importante la limpieza diaria, el uso de productos adecuados y el empleo de protectores solares.

