Claudia Ordaz
¿Podremos sobrevivir al hecho de encontrarnos con la marabunta de autos que obstruyen las principales arterias de la ciudad? ¿Hay calidad de vida cuando la vialidad no es posible en una ciudad que se antoja cada vez más atractiva para los profesionistas y los estudiantes? ¿Cuánto tiempo podremos tolerar los constantes cuellos de botella que se forman en las importantes avenidas de la ciudad?
Creo que para lograr calidad de vida, debemos armonizar el crecimiento urbano y los sistemas de transporte. Tan sólo en Garza García, el crecimiento de la población nativa no es tan alto -se estima en valores menores al dos por ciento anual- pero la inmigración hace que sus valores suban al cuatro por ciento anual.
El crecimiento demográfico, el pésimo transporte urbano y las malísimas condiciones del asfalto de las calles empeoran la vialidad en nuestra ciudad y en zonas aledañas. Está por demás mencionar que los baches, las reparaciones postergadas, así como las desviaciones ocasionadas por las obras en proceso –puentes, pasos a desnivel, ampliación de avenidas- no ayudan en mucho a solucionar al problema, sino que lo agravan.
Y el agente detonante está por llegar, porque si le sumamos las altas temperaturas que imperan y ahogan al conductor en el sopor de la tarde, hace de nuestras calles un circo por donde pasea en sus coches gente desesperada, enrabiada y ansiosa por escapar del sol implacable del verano.
CRECIMIENTO DEL PARQUE VEHICULAR
El efecto del crecimiento del parque vehicular es algo difícil de resolver, pero podemos empezar por solucionar sus causas, como proponer mayores opciones de servicios públicos y mejorar dichas opciones, así como resolver el problema de la infraestructura urbana. Destinar los recursos económicos de la ciudad para dar una respuesta rápida a esta problemática. Como menciona R. Cadena en su artículo “La Ciudad Latinoamericana y Monterrey“, un factor tan relevante como el de la reglamentación, lo constituye la capacidad económica para generar obras de vialidad e infraestructura urbana, y esta capacidad se finca en la posibilidad de un aumento substancial en los ingresos de las arcas municipales. De las posibles vías de captación, algunas son inoperantes, a saber: aumento al impuesto predial. Los residentes actuales no deben soportar la carga generada por los inmigrantes; aumento a los impuestos de orden estatal y federal. Un aumento en las contribuciones difícilmente se reflejaría en un aumento en la recaudación real del municipio. Mayores participaciones federales y estatales. Mayor recaudación por mejoría específica: esta recaudación sólo puede aplicarse a las obras colindantes a quien las costea. Considerando que si tuviésemos un crecimiento de cero por ciento, no habría necesidad de obras adicionales. El impacto económico lo generan quienes vienen como nuevos residentes al municipio. Desde el punto de vista de la justi-cia conmutativa, son ellos quienes deben pagar las obras de amplia-ción de la infraestructura urbana.
CALIDAD DE LA INFRAESTRUCTURA URBANA
¿Cómo se logra todo lo mencionado? Si se desea mantener la infraestructura urbana con la misma calidad que existe actualmente, es necesario hacer un cargo que, Cadena supone en equivalente al 20 por ciento del costo de cada nueva edificación o ampliación que se construya para cubrir los gastos de mantenimiento urbano, al menos en Garza García. Estos ingresos deberán estar legislados de manera de ser empleados únicamente en la obra pública y no en el gasto corriente como en servicios de limpieza, alumbrado o policía. Se debe solucionar la infraestructura urbana, respetando a la naturaleza para que nuestra ciudad siga siendo bella y no seamos los depredadores de una urbe que no alcanza a abastecerse y no hablo sólo en términos de infraestructura urbana, transporte y agua; debemos lograr una conciencia cívica y que los funcionarios destinen mayores recursos al rubro del urbanismo, tan descuidado como muchos otros que conforman la agenda de los funcionarios políticos pero que no se les da solución inmediata porque anteponen por encima otras prioridades como construcción de nuevos puentes y pasos a desnivel, descuidando el problema de vialidad.
