Sequías en México: ¿Dónde está el agua?

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Cinthya Araiza

En los últimos tres años, la constante sequía en nuestro país que prácticamente afecta a todos los Estados, ha dejado devastados al campo y ganado. Desde Sonora hasta Baja California, pasando por Coahuila, después  Durango; desde el Pacífico hasta el Golfo de México, abarcando prácticamente todo el centro del país y gran parte del bajío incluyendo a Michoacán, Jalisco, Querétaro, Tlaxcala e Hidalgo, además de Puebla, Veracruz, el Estado de México y DF. No cabe duda que los más afectados fueron los campesinos y ganaderos, quienes dependen de las lluvias para mantener viva su única fuente de trabajo.

Según la Secretaria de Agricultura y Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas en el 2009, de las 12 millones de hectáreas sembradas en primavera de ese mismo año, se perdieron más de medio millón principalmente de maíz, con daños por más de 15 mil millones de pesos, y más de 50,000 cabezas de ganado murieron. Aunado a esto, la escasez de agua llego a más de 30% de las ciudades del país. Estaba claro que dicha desgracia se agudizaría para el primer trimestre del año 2010; si se cumplía esto, lo que le esperaba al 2011 sería preocupante sin duda alguna. Es difícil creer semejante desgracia, pues al revisar los registros del Servicio Meteorológico Nacional del año 2008, el año que más haya llovido en el país, nos daríamos cuenta que el excedente de agua ha desaparecido. Valdría la pena preguntarnos qué ha sucedido con las reservas de agua que tanta falta hacen para contrarrestar a la devastadora sequía de estos últimos 3 años.

Existe una misteriosa relación entre las sequías en México y el fenómeno de El Niño; es importante saber que las sequías más agudas que ha sufrido nuestro país son consecuencia de este mismo fenómeno. Se descubrió que El Niño hace que la zona de nubes que normalmente migra al sur de nuestro país, se queda estática en El Ecuador, evitando la principal fuente de humedad llegue a su destino, provocando que a México sólo le toque la parte seca de la distribución del clima.[1] El Niño nació en Julio del 2009, agravando el déficit de agua en las regiones más importantes del territorio nacional, además de que espantar a los huracanes.

Se busca culpar a fenómenos naturales (tal es el caso de El Niño) por las sequías y falta de agua, sin embargo, la clave está en la vulnerabilidad, producto de la mala gestión y administración del agua ya que ha habido peores casos de escasez en años anteriores. Consideremos que según la Conagua, las presas en nuestro país deben de estar al 53% de su capacidad; esto, no sucede pues hay algunas que se encuentran prácticamente vacías y otras que están más allá de su capacidad. Esto es un gran problema porque implica que en ciertas zonas, no haya suficiente agua para abastecer a sus demandantes.

Entonces, la posible hipótesis “sí hay agua, nadie se la llevó ó nadie la está escondiendo, simplemente se encuentra mal distribuida”…ojo! Debemos tener cuidado con este supuesto, pues las presas no son la única fuente de ni la principal fuente de abastecimiento del país. Los acuíferos también son fuente importante del líquido, sin embargo, de los 653 acuíferos en el país, 104 están sobreexplotados y de éstos sacamos el 60% del agua subterránea. Entonces, el verdadero problema no sólo se debe a un fenómeno natural que ahuyentó las lluvias, sino a que somos muy vulnerables a los cambios climáticos y fenómenos naturales, lo que hace que exista una mala administración y manejo del agua; valdría la pena reflexionar y tal vez buscar invertir en medidas preventivas que ayuden a contrarrestar los efectos de los inevitables cambios climáticos.


[1] Victor Magaña, meteorólogo del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM (2009).

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