Indira Kempis
Al título le he puesto signos de interrogación porque no pude leerlo de otra forma en cuanto un buen amigo me entregó un libro llamado así: “Criminología Ambiental”. No había escuchado el término y, sin embargo, lo que los autores, Laura Vozmediano y César San Juan, plantean, está íntimamente relacionado con los temas que hemos ido descubriendo a través de esta sección.
De acuerdo con la información, el hábitat urbano (entorno inmediato) puede tener elementos que incentiven consecuencias deseables o indeseables para la calidad de vida y la seguridad. Es importante entender esto ante la tendencia global del incremento de población en las zonas urbanas, lo que las hará vulnerables al conflicto, la violencia, la insalubridad. Por ejemplo, tan sólo mencionar que de acuerdo al sitio www.citypopulation.de la Ciudad de México en nuestro país seguirá siendo de las más pobladas del mundo.
Ante este panorama en las zonas urbanas, la hipótesis de la Criminología Ambiental, plantea “que los efectos perversos y estresantes de la ciudad están propiciados por una definición en ocasiones errática del urbanismo actual” y modificando el ambiente mediante el urbanismo se puede influir severamente sobre el delito.
“Sin embargo, algunos casos son auténticos desastres medioambientales. Sao Paulo, Caracas, Bogotá, Ciudad de México o Bombay, son ejemplos para lo que se demandan soluciones urgentes”, escriben los autores. En esa lista podríamos incluir a más ciudades latinoamericanas que se enfrentan a la grave situación de inseguridad y que no es casualidad que su urbanismo sea un desastre.
Los autores definen la ruta para modificar el ambiente que permita ver a los espacios urbanos como áreas de oportunidad para prevenir y comprender el delito, tomando como definición de ambiente todo aquello que implique el “diseño, mantenimiento, oportunidades, espacio-temporal de los delitos, facilitadores e inhibidores urbanos para su comisión”.
“El modelo urbano podría considerarse un éxito a juzgar por su implantación en todo el planeta” como una solución ante las condiciones de violencia, delincuencia e inseguridad que nosotros mismos hemos creado o contribuido. Las páginas de este libro comprueban de forma teórica la gran necesidad de hacer una ciudad en la que queremos vivir más que una invitación abierta a delinquir.

